38 Desapego
01 Para empezar
La semana pasada hablábamos de la carencia: de cómo, cuando actuamos desde el hambre emocional, elegimos distinto. Lo mismo pasa con el amor. Cuando creciste sintiendo que tenías poco, un amor incondicional se siente raro… incluso puede parecer un riesgo.
Esta semana trabajé con un paciente que describía sentirse desapegado desde niño. Platicando sobre su pasado, entendimos por qué. Mucho de lo que llamamos “desapego” es, en realidad, una forma sofisticada de protegernos.
Creció siendo muy diferente a sus papás, especialmente a su papá: un señor social, cálido hacia afuera, pero frío con él. Además, en su casa había vivido un duelo muy profundo: su hermano pequeño con cáncer. Para un niño es demasiado peso. Aprendió a no necesitar, a no pedir, a no molestar. Ese patrón (que para los psicólogos podría confundirse con un rasgo esquizoide) no es falta de cariño, sino un mecanismo de defensa: si no pido, no me pueden rechazar.
02 Para pensar
Ahora, ya adulto, se da cuenta de que esa barrera emocional lo protege… pero también lo limita. Cada vez que intenta acercarse a su papá, se siente incómodo. La vulnerabilidad le cuesta porque lo conecta con su autoestima. Y eso, como platicamos, nace del autoconocimiento y la seguridad interna, no de las respuestas del otro.
Hay historias que pesan más por lo que no se dijo que por lo que sí.
Al platicar más sobre su familia, apareció algo clave: su papá también venía de una historia marcada por el abandono. Fue adoptado, por ser hermano del bebé que realmente querían adoptar, siempre fue la segunda opción, cargaba un pasado duro, incluso violento. No pudimos encontrar un modelo de cariño genuino cercano. No podemos dar lo que no tenemos.
Cuando entendió esto, algo se movió dentro de él. No para justificar, sino para comprender.
03 Para hacer
Porque en el fondo, él buscaba una mejor manera de relacionarse con su papá pero logró romper un patrón generacional: El desapego, la dureza, la idea de que pedir afecto es peligroso.
Que fuerte se me hace, cambiar la historia con la que fuimos criados. Criar (literal o simbólicamente) desde un amor que nadie nos enseñó, pero que estamos aprendiendo a construir para quienes vienen después.
¿De dónde aprendimos a amar como amamos? Si nuestros papás hicieron lo que pudieron con lo que tenían… ¿Qué nos toca hacer diferente hoy?
04 Para continuar
Buscaminas: a mi me encanta su Instagram y su Newsletter, siento que es de esos espacios que te invitan a reflexionar y cuestionarte más allá de lo que “siempre hemos pensado”.