Directo a tu correo, todos los miércoles.

    ¿Qué quieres entender hoy?

    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    47 Logros = valor

    Mariana llegó a la sesión de ayer agotada: mucho trabajo, dos posibles lesiones y no ha podido correr.

    01 Para empezar

    Mariana* llegó a la sesión de ayer agotada: mucho trabajo, dos posibles lesiones y no ha podido correr.

    Me platicaba que cuando dejó de correr, algo cambió: empezó a detectar más errores, se volvió más rígida, más exigente. Y entonces apareció la pregunta incómoda: ¿es exigencia… o es algo más?

    En la sesión empezamos a conectar puntos. De chiquita, Mariana era de dieces. Hasta cuarto de primaria. Un día no le dieron una mención por conducta y algo se rompió. Desde entonces: mínimo indispensable… excepto en lo que representaba un reto. Si algo era difícil, se obsesionaba. Si algo parecía imposible, lo quería más. Con las relaciones pasaba lo mismo. Si era complicado, se involucraba. Si era fácil… perdía interés.

    ¿Qué tanto esta obsesión está conectada con el valor propio? Su respuesta: “Si no termino algo, es como si me quitaran un pedazo”.

    02 Para pensar

    Correr un medio maratón lesionada, después de que su fisioterapeuta le dijo que lo reprogramara, fue el ejemplo perfecto. Se trataba de demostrar que sí puede cuando alguien duda. Ya no era solo ambición, es identidad.

    En su casa hubo exigencia, admiración por el esfuerzo, la idea de que lo que tienes lo construyes; nada es regalado. Nada de eso es malo. Yo siempre digo que estoy segura de que el 98% de los papás no quieren hacerles daño a sus hijos: mandan la mejor jugada que pueden, pero cada hijo la recibe diferente. El problema es cuando el mensaje se convierte en: “Valgo cuando logro”.

    Entonces descansar se vuelve peligroso y soltar se vuelve una amenaza. Y si Mariana valiera solo por existir, sin demostrar nada… ¿qué pasaría con toda esa estructura?

    03 Para hacer

    No se trata de dejar de ser ambiciosa ni de querer que no te vaya bien. Pero vale la pena preguntarte: ¿estoy persiguiendo esto porque lo deseo… o porque lo necesito para sentir que valgo?

    Hay una diferencia enorme entre compromiso y obsesión: el compromiso nace del deseo; la obsesión nace del miedo.

    Tal vez el verdadero reto no es correr lesionada para demostrar que sí puedes. Tal vez el reto más difícil es intentar algo… y no necesitar que el resultado confirme quién eres. Porque cuando tu valor no depende del marcador, puedes jugar sin miedo. Y cuando no juegas con miedo, te permites disfrutar y, curiosamente, juegas mejor.

    *Cambio de nombre por confidencialidad. 

    04 Para continuar

    Open - Autobiografía que toca el mismo tema de hoy. Aunque por fuera se vea una vida llena de logros, creo que es importante cuidar la narrativa que nos contamos sobre nosotros mismos.

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    46 Lenguaje interior

    Andrea llegó a sesión con una sensación clara, pero difícil de nombrar. Quería “cerrar ciclos”, dijo, sin saber exactamente cuáles.

    01 Para empezar

    Andrea* llegó a sesión con una sensación clara, pero difícil de nombrar. Quería “cerrar ciclos”, dijo, sin saber exactamente cuáles. Indagando un poco más en el tema, casi sin darse cuenta, soltó una frase que luego nos dimos cuenta que llevaba años acompañándola: “Es que yo soy difícil de querer.”

    Lo que más me llamó la atención es que no lo dijo con drama. Lo dijo como quien repite un dato. Como si fuera una característica fija, incuestionable. Esa frase no nació de la nada. Vino de su historia, de ver a su mamá en relaciones complicadas, de aprender temprano que querer y ser querida podía doler. Mientras escuchaba, pensaba: ¿Difícil para quién? ¿Difícil desde dónde?

    Pero la pregunta no fue por qué la aprendiste, sino: ¿qué escondes detrás de esa etiqueta?¿Quién te la puso… y de qué te sirve seguir usándola?

    02 Para pensar

    Ser “difícil de querer” funciona como defensa. Si soy difícil, no me expongo. Si soy difícil, no dejo que me conozcan del todo. ¿Para qué intentar, si igual no me van a querer?

    Y entonces se vuelve verdad: probablemente sí eres “difícil de querer”… no por quien eres, sino por la muralla que levantaste para protegerte.

    Lo conecté con otro paciente que decía que solo le gustaban “las güeras con ojos azules”. Con el tiempo entendimos que no era una preferencia estética: era una forma de elegir personas emocionalmente poco disponibles, para no tener que mostrarse él. Las etiquetas —sobre otros o sobre nosotros— suelen ser atajos para no mirar más profundo.

    03 Para hacer

    Decirte “soy difícil de querer” es un lenguaje interno que tal vez llevas usando 20 años. Y sí, es bien difícil cambiarlo. Cambiar ese lenguaje interno incomoda. Dejar de esconderte incomoda.  Mostrarte sin la etiqueta incomoda.

    Lo que más solemos lamentar no es haber sentido miedo, sino no haber tenido el valor de ser más honestos, más amables, más fieles a nosotros mismos. Muchas veces, la incomodidad es el precio de vivir en congruencia.

    “I believe that what we regret most are our failures of courage, whether it’s the courage to be kinder, to show up, to say how we feel, to set boundaries, to be good to ourselves. For that reason, regret can be the birthplace of empathy. When I think of the times when I wasn’t being kind or generous—when I chose being liked over defending someone or something that deserved defending—I feel deep regret, but I’ve also learned something: Regret is what taught me that living outside of my values is not tenable for me. Regrets about not taking chances have made me braver. Regrets about shaming or blaming people I care about have made me more thoughtful. Sometimes the most uncomfortable learning is the most powerful.” - Brené Brown, Rising Strong

    *Cambio de nombre por confidencialidad. 

    04 Para continuar

    Victoria - Ahora sí que nada que ver con el tema, pero por si quieres una novela que no puedas soltar.

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    45 Personalidad evitativa

    En la sesión de ayer, Alex* notó un patrón que llevaba tiempo repitiéndose en su vida. No era algo escandaloso, ni dramático. Era más sutil: evitaba.

    01 Para empezar

    En la sesión de ayer, Alex* notó un patrón que llevaba tiempo repitiéndose en su vida. No era algo escandaloso, ni dramático. Era más sutil: evitaba.

    • Evitaba conversaciones incómodas en el trabajo.

    • Evitaba pedir home office, aunque sabía que lo necesitaba ahora que compartía carro.

    • Evitaba hablar con su pareja de ciertos temas logísticos que lo hacían sentir vulnerable.

    • Evitaba pedir favores.

    Concluimos que no era flojera, ni era desinterés. Era incomodidad. Cuando le pregunté qué era lo que más le costaba de esas situaciones, su respuesta fue muy honesta: no sabía lidiar con lo incómodo que se sentía cuando tenía que pedir algo o exponerse un poco más.

    02 Para pensar

    ¿Por qué sentimos que no somos capaces de atravesar la incomodidad? Muchas veces no es que no tengamos la capacidad, sino que no confiamos en ella. No confiamos en que podemos sostener la sensación de nervio, de miedo, de posible rechazo o de incertidumbre. Entonces hacemos lo que parece más seguro: evitamos. 

    Lo dejamos para después, pero el problema es que la incomodidad ignorada no desaparece. Se acumula. Se convierte en carga mental, en culpa; a veces grande o a veces chiquita, pero constante. Esa sensación de qué pudimos haber hecho las cosas diferente.

    Luego notamos algo más: cada vez que Alex sí atravesaba esa incomodidad —cuando hablaba, pedía, se explicaba— el resultado la mayoría de las veces no era perfecto, pero siempre era mejor que el que se había imaginado. Y, sobre todo, aparecía algo muy claro después: alivio. Ese tipo de alivio que solo llega cuando haces algo que pensabas que no podías.

    03 Para hacer

    No se trata de forzarnos a vivir incómodos todo el tiempo. Se trata de empezar a notar qué incomodidades valen la pena. Hay una diferencia enorme entre la incomodidad que te desgasta y la incomodidad que te expande. La segunda casi siempre viene acompañada de crecimiento, de claridad y de una sensación silenciosa de confianza en ti.

    No sentir incomodidad te puede proteger, pero también limitarte. Creo que necesitamos confiar un poco más en nuestras capacidades. 

    ¿Estoy evitando porque no puedo, o porque no quiero sentir lo que aparece?

    Empujar un poco a través de la incomodidad no nos rompe. Muchas veces hace exactamente lo contrario: nos demuestra que sí somos capaces.

    *Cambio de nombre por confidencialidad.

    04 Para continuar

    Estoy construyendo algo nuevo para Para Pensar.

    Si eres de las personas que leen esto y sienten que a veces funcionan perfecto por fuera pero por dentro hay ruido, cansancio o preguntas sin resolver… me gustaría escucharte.

    Preparé un formulario de 30 preguntas (cortitas pero interesantes) para escuchar con más claridad.

    Contestar formulario confidencial.

    Gracias por ayudarme a construir algo que realmente nos represente :)

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    44 Productividad vs. presencia

    El otro día le dije a un paciente algo que la descolocó un poco: “Eres buenísimo siendo productivo, casi cómo si le tuvieras miedo a estar presente.”

    01 Para empezar

    El otro día le dije a un paciente algo que la descolocó un poco: “Eres buenísimo siendo productivo, casi cómo si le tuvieras miedo a estar presente.”

    Se quedó en silencio. Porque ser productivo se siente bien.  Da estructura, sientes que avanzas, da ilusión de control. Pero estar presente es otra cosa. Estar presente significa estar contigo… sin tareas, sin ruido, sin “to-do lists”. Y le sacamos la vuelta porque ahí es donde empiezan a aparecer pensamientos incómodos, emociones que habíamos empujado al fondo de la olla, preguntas que no quieres escuchar.

    Entonces hacemos lo que mejor sabemos hacer: llenarnos de cosas. Siempre hay algo más que hacer antes de simplemente estar.

    02 Para pensar

    Vivimos con la idea de que hacer más es avanzar más. Pero hay un punto donde la productividad deja de ser una herramienta y se convierte en una forma de anestesia. Cada vez que bajamos el ritmo, que hay silencio, que no hay una tarea urgente… aparecen preguntas como:

    • “¿Estoy donde quiero estar?”

    •  “¿Por qué me siento así?”

    •  “¿Y si esto no es suficiente?”

    Y antes de que esa incomodidad crezca, hacemos lo más accesible: meterte a Instagram, o a Tiktok o por fin contestar ese Whatsapp, organizar algo, empezar algo nuevo. No porque sea importante. Sino porque sentir lo que hay adentro es más difícil que hacer algo afuera. 

    El problema es que ese cambio constante de estímulo — notificaciones, conversaciones, pendientes — no solo nos quita concentración. Nos quita algo más profundo: la capacidad de estar con nosotros mismos. El cerebro entra en modo supervivencia:  ve estímulo → reacciona → olvida → siguiente estímulo.

    Y poco a poco nos acostumbramos a no profundizar en nada.

    03 Para hacer

    Creo que la productividad y la presencia no están peleadas, pero sí necesitamos encontrar momentos para las dos. ¿Estoy haciendo esto porque es importante… o porque no quiero sentir lo que aparece cuando paro?

    Cada vez que sientes (sí, literalmente cuando vibra tu celular) una notificación, tu cerebro no está haciendo dos cosas al mismo tiempo —está apagando y volviendo a encender la atención. “Según la neurociencia, después de cada notificación, tu mente tarda aproximadamente 23 minutos en volver a concentrarse plenamente en lo que estabas haciendo antes.”

    Eso significa que si revisas el celular con frecuencia, en realidad nunca llegas al estado profundo de productividad o de flujo en TODO el día laboral.

    La presencia no siempre es romántica. Muchas veces es incómoda, inquieta, confrontante. Pero también es el único lugar donde podemos escucharnos de verdad.

    04 Para continuar

    Se me pasaron rapidísimo las 3 horas que dura. Muy recomendado para papás, pero también para quienes queremos cambiar nuestra relación con las pantallas.

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    43 Libreta emocional (Copy)

    Ayer le estaba tratando de explicar algo a un paciente y le hice una gráfica. Dibujé una línea horizontal en medio de una hoja. Esa línea era la base emocional

    01 Para empezar

    Ayer le estaba tratando de explicar algo a un paciente y le hice una gráfica. Dibujé una línea horizontal en medio de una hoja. Esa línea era la base emocional: un estado de calma. Arriba de esa línea existen picos de emoción, felicidad, orgullo. Abajo: picos de tristeza, enojo, frustración.

    Todos tenemos estos picos son parte de la vida. La diferencia es quién está sosteniendo la libreta. Esta paciente vive con muchas expectativas y notamos que sus emociones casi siempre están puestas afuera. No porque no sienta, sino porque lo que siente depende de lo que otros hagan, digan o piensen. Ahí es donde la libreta cambia de manos.

    02 Para pensar

    Por ejemplo, se dedica a la música y, por el momento, no tenía un contrato estable, rotaba entre varias bandas durante el mes. Me decía que su estado de ánimo dependía de si una banda la contrataba o no. Es como si les entregará su libreta a ellos. Si la contratan, el pico de felicidad era tan alto que se salía de la hoja. Pero si no lo contrataban, el pico de decepción era igual de extremo, pero hacia el otro lado. Eso ya no son emociones que se mueven dentro de su libreta. Son emociones que dependen de que alguien más la esté sosteniendo. Y eso da una falsa sensación de intensidad y muy poca estabilidad.

    Otro paciente me decía que no le gustaba conocer gente nueva. Al principio pensé que era penoso. Luego entendí que era otra cosa: cada persona nueva era alguien a quien le entregaba su libreta emocional. “¿Y si no le gusta esto de mi?”  “¿Y si me juzga?” Si recibía una crítica, su estado emocional de todo el día se desplomaba. No porque fuera débil, sino porque su base emocional no dependía de él, esta base dependía del otro. Llegó al punto dónde nos dimos cuenta que lo que más le interesaba no era conocerse a sí mismo, sino ajustar su imagen a estás críticas o comentarios que había recibido durante los años para lograr esa aprobación externa. 

    Y si le aplaudían o festejaban algo, ahí la felicidad no era de él tampoco. Se convertían en picos prestados, y la mayoría de las veces los picos prestados vienen con bajones que tampoco controlamos.

    03 Para hacer

    No se trata de no sentir. Se trata de que tus emociones se muevan dentro de algo que tú puedas sostener. Emociones reales que dependan de ti. 

    Cuando tu libreta está en tus manos, los picos siguen existiendo. Emoción, frustración, tristeza, etc. Pero todo esto dentro de una base que no desaparece cuando alguien no te elige, no te aplaude o no te entiende.

    Cuando la libreta está afuera, cada experiencia se vuelve extrema.  La felicidad se siente enorme, pero un poco frágil, y la tristeza se siente cómo lo peor del mundo, porque no tienes dónde apoyarte.

    Ir recuperando tu libreta no es volverte indiferente. Es construir una base segura para que esos picos se vuelvan parte de tu experiencia y no los dueños de tu estabilidad.

    04 Para continuar

    Soy fan de Scott Galloway, habla de responsabilidad emocional, de dejar de poner tu valor en el aplauso externo y empezar a construir una base interna más estable.

    PS: Me encantaría que alguien escriba uno sobre mujeres pero igual creo que vale la pena.

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    42 Fuerza de voluntad 

    Con esto de enero y los propósitos, pensaba con un paciente de su problema de procrastinar incluso cosas “importantísimas”.

    01 Para empezar

    Con esto de enero y los propósitos, pensaba con un paciente de su problema de procrastinar incluso cosas “importantísimas”. Le pregunté si creía que existía una cura para su procrastinación. No dudo ni tantito y dijo: “fuerza de voluntad”.

    Me explicó que sentía que tenía un 4/10 de fuerza de voluntad, y que no la tenía más alta porque la mayoría de las veces sus emociones se intrometían. Por ejemplo: sabía que tenía que mandar un correo clave a su jefe, pero cada vez que lo intentaba sentía ansiedad, incomodidad y una voz interna que decía mejor no, seguro lo malinterpreta. No era flojera. Era emoción mal gestionada

    Y creo que ahí está el punto que casi nunca vemos: muchas veces no es que no tengamos voluntad, es que nuestras emociones la sabotean. La pregunta importante no es cómo tener más fuerza de voluntad, sino: ¿qué pasaría si pudiéramos alinear nuestras emociones con lo que decimos que nos importa?

    02 Para pensar

    Pensando en cómo regular estas emociones para que no se coman la voluntad, llegué a algo: la fuerza de voluntad no crece de un día para otro. Vive pegada a algo que se nos olvida, pero que es más grande: la disciplina. Y la disciplina no es rigidez ni castigo; es una forma de respeto hacia ti mismo.

    Si no te gusta nada de ti, si no valoras nada de lo que eres o de lo que quieres, ¿qué vas a respetar? ¿Por qué me levantaría a hacer ejercicio a las 7 am si no valoro la longevidad? ¿Por qué dejaría una relación que me lastima si, en el fondo, no creo que merezca algo mejor? ¿Por qué ahorraría dinero si no tengo claro qué quiero para mi futuro? Por eso muchas veces creemos que hacemos de todo… menos esas cosas “importantísimas”. 

    No es falta de voluntad. Es falta de claridad sobre qué sí vale la disciplina y la constancia para construir esa fuerza de voluntad.

    03 Para hacer

    Podemos empezar por cuestionarnos qué hacemos por deber ser y qué hacemos por qué de verdad nos importa. A lo mejor para ti el ejercicio entra en el deber ser, y está bien. Podrás ejercer tu disciplina en otras cosas que para ti valgan más.

    Y aquí está la clave: cuando empiezas a actuar desde lo que sí te importa, la disciplina deja de sentirse como una obligación y se vuelve coherencia. Te dejas de pelear contigo mismo para si sí, si no o a qué hora hacer eso que se siente tedioso. 

    Muchas veces creemos que la gente disciplinada “no siente ganas de rendirse”. La realidad es que sí las siente… solo que decidió escuchar algo más importante que la emoción del momento.

    Y para esto necesitamos enfoque. Porque el enfoque es poder. Y la voluntad es, en el fondo, determinación para no traicionarte.

    04 Para continuar

    Esta película muestra cómo el talento y la inteligencia no bastan si no hay disciplina, enfoque y decisiones incómodas a tiempo.

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    41  La olla de presión

    Mis pacientes ya han de tener esta metáfora memorizada. Siempre digo que la mente de cada quien funciona como una olla de presión.

    01 Para empezar

    Mis pacientes ya han de tener esta metáfora memorizada. Siempre digo que la mente de cada quien funciona como una olla de presión. Ahí metemos todo: la familia, los amigos, el trabajo, la pareja, las preocupaciones que no decimos, las conversaciones que evitamos, los temas que creemos “superados”. Todo.

    Pero lo curioso es que no todo ocupa el espacio que creemos. A veces algo te importa mucho, pero como dices que “te da igual”, te convences de que no pesa. Y otras veces, cosas pequeñas —un comentario, una incomodidad, un sentimiento de deuda— ocupan más espacio del que te atreves a admitir.

    Ignorar algo o dejarlo para pensar después no lo saca de la olla. Solo hace que no lo veas mientras sigue calentándose ahí adentro. Y cuando finalmente “explotas”, no es por lo último que pasó… es por todo lo que estaba acumulado antes. Ojo: normalmente pedimos ayuda cuando la tapa de esta olla ya salió volando, sin saber lo que hay dentro de ella.

    02 Para pensar

    Caso 1: La fiesta que costaba demasiado

    Un paciente me contaba que hizo su fiesta en casa de un amigo “para pagarle”. Yo le pregunté si con sus otros amigos también tenía ese sentimiento de tenerles que pagar. Y él me explicaba que no, que era esa relación en específico, que sentía ese peso de deuda. Y ahí estaba: él no le debía nada a sus papás ni a su tío, pero con sus amigos sí sentía deuda. Condicionalidad = fragilidad. Esas relaciones donde todo parece costar, donde caminas con pinzitas, pensarías que ocupan el espacio de una relación normal… pero ocupan un lugar enorme en la olla de presión. No explotan por sí solas, pero llenan la olla.

    Caso 2: “Me fui a descansar”, pero… 

    Otro paciente me platicó que se había ido 5 días a casa de su novia a descansar y desconectarse. Pero mientras avanzaba la sesión, era evidente que había más: fricción, incomodidad, ruido emocional. ¿Descansar de qué? Normalmente la historia que le contamos a nuestra psicóloga es la misma historia que nos contamos a nosotros mismos. Cuando hay fricción que no nombras, la olla se sobrellena sin que te des cuenta… hasta que aparece la ansiedad.

    Caso 3: Lo que ignoras también pesa

    En la sesión de esta semana, otro paciente me preguntaba qué tenía de malo ignorar un tema incómodo. La respuesta me salió del alma: porque ignorarlo no lo saca de la olla. Aún peor: piensas que no ocupa espacio, pero sí. Según él, podía ignorar el tema de su familia, pero cuando pensábamos en esta olla de presión con espacio limitado, nos dimos cuenta de que claro que ocupaba más espacio del que él estaba considerando.

    03 Para hacer

    ¿Y total qué hacemos? Yo, en lo personal, quiero empezar el año con la menor presión posible en mi mente. La presión baja cuando traes claridad. Y baja aún más cuando dejas de contarte historias que no son ciertas.

    La olla no necesita que cambies toda tu vida. Solo necesita que dejes de meterle cosas sin darte cuenta… y que abras un poco de espacio para que el vapor salga.

    La próxima vez que explotemos o sintamos ansiedad “sin razón”, creo que no hay que preguntarnos “¿qué pasó ahorita?”, sino: “¿Qué más hay en mi olla?”

    04 Para continuar

    Un libro un poco fuerte, pero el ejemplo perfecto de que hay mucho más detrás que no vemos.

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    40  Último momento Para Pensar

    La semana pasada, en la última sesión del año, un paciente me dijo algo tan honesto que se me quedó grabado: “No estoy feliz con mi vida, pero no sé cómo dejar de enfocarme en lo negativo.”

    01 Para empezar

    La semana pasada, en la última sesión del año, un paciente me dijo algo tan honesto que se me quedó grabado: “No estoy feliz con mi vida, pero no sé cómo dejar de enfocarme en lo negativo.”

    Lo curioso es que no lo decía desde el drama, sino desde el cansancio. Con él descubrí algo que veo mucho: el sobrepensar y la queja constante parecen acción… pero no lo son. Te consumen energía, te desgastan, te ocupan todo el espacio mental, pero no te mueven a ningún lado.

    Y lo más interesante es que aun así, son un lugar seguro. Mientras estás estancado en tus pensamientos, no tienes que hacer nada nuevo, no tienes que salir de tu zona de confort, no tienes que arriesgarte a que algo no te salga. 

    El, cómo muchos de nosotros, tenía una capacidad impresionante de no dejar de pensar en el problema. En cuanto algo le preocupaba, se envolvía en eso: una crisis de trabajo que se mezclaba con su vida personal, un comentario mínimo que se convertía en una historia completa, un “¿y si…?” que terminaba en 3 mil escenarios catastróficos.

    02 Para pensar

    Y sin embargo, lo que realmente necesitaba no era seguir pensando en el problema, sino pensar en algo más. Cambiar el enfoque, aunque fuera un milímetro.

    “The Sweet Spot is about shifting the small gears, the ones that rotate relatively easily. And because all the gears are interlocking, when we tweak a small gear, large gears start to move—effortlessly—as well.”

    Este paciente no necesitaba una vida nueva. Necesitaba mover una pieza chiquita.

    03 Para hacer

    A veces creemos que para cerrar el año tenemos que hacer cambios enormes: sanar heridas profundas, resolver relaciones complejas, tomar decisiones trascendentales, reinventarnos. Pero, ¿y si no es así? ¿Y si el verdadero cambio empieza con sólo una pieza?

    En elegir un pensamiento distinto. En poner un límite pequeño. En dejar de darle tanto espacio mental a lo que no puedes controlar.  En salir un momento de ese “lugar seguro” que en realidad solo desgasta.

    Este paciente se dio cuenta de que su vida no se iba a transformar por dejar de quejarse, sino por comenzar a mover su enfoque. Por ejercitar la habilidad de dirigir la mente a otro lugar cuando se empezaba a enredar. En estás ocasiones, yo creo que el crecimiento no se nota porque es interno. Pero se siente. Y si no lo subestimamos, las piezas chiquitas parecen irrelevantes pero cuando menos te das cuenta, empiezan a mover las grandes.

    04 Para continuar

    Perdonar es el ejemplo perfecto de que una decisión chiquita te puede cambiar completamente de dirección.

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    39 Intuición

    ¿Qué te dice tu intuición?

    En una sesión la semana pasada, una paciente me decía que sentía su intuición “apagada”.

    01 Para empezar

    ¿Qué te dice tu intuición?

    En una sesión la semana pasada, una paciente me decía que sentía su intuición “apagada”. No porque no la tuviera, sino porque la ansiedad hacía demasiado ruido y ya no sabía distinguir entre lo que realmente sentía y lo que era miedo. Y creo que eso pasa mucho.

    Mi percepción de la intuición es que no es una voz mágica o inventada, sino una percepción interna construida de experiencias, emociones y memoria. Pero cuando le metemos ansiedad, saturación o autoexigencia, esa voz se distorsiona. Empezamos a decidir desde el miedo, desde lo que todo el mundo espera, desde la autocrítica que cada vez suena más fuerte.

    Creo que ahí la intuición no desaparece: solo queda enterrada debajo de todas esas capas.

    02 Para pensar

    Hay una diferencia importante entre intuición y ansiedad:

    • La intuición es silenciosa: no presiona, no acelera, no exige. Probablemente se sienta como una claridad suave.

    • La ansiedad es ruidosa: interrumpe, anticipa, dramatiza. Probablemente se sienta como urgencia.

    La intuición aparece cuando estamos presentes. La ansiedad viene del futuro, aparece cuando estamos proyectados en lo que podría pasar.

    Con esta misma paciente hablábamos de cómo volver a conectarse con esa intuición que estaba escondida debajo de todo lo demás. Sentía que estaba tomando decisiones desde el miedo, y que eso no le estaba ayudando; al revés.

    03 Para hacer

    Y nos dimos cuenta de algo interesante: la intuición se fortalece cuando la usas en lo pequeño. Elegir qué necesitas hoy por más simple que sea: si descansar o socializar, si decir que sí o decir que no, si algo se siente bien o no. Y de esta manera empiezas a entrenar tu intuición, tu manera de escucharte para que esta confianza crezca poco a poco, creo que la clave está en la paciencia, que muchas veces es difícil de tener con nosotros mismos.  

    La pregunta es simple: ¿Esto viene de calma o de urgencia? La intuición es expansiva; la ansiedad es contractiva. Como todo músculo, la intuición crece cuando la usas.

    04 Para continuar

    Tetris: Un claro ejemplo de seguir tu intuición. 

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    38 Desapego

    La semana pasada hablábamos de la carencia: de cómo, cuando actuamos desde el hambre emocional, elegimos distinto. Lo mismo pasa con el amor.

    01 Para empezar

    La semana pasada hablábamos de la carencia: de cómo, cuando actuamos desde el hambre emocional, elegimos distinto. Lo mismo pasa con el amor. Cuando creciste sintiendo que tenías poco, un amor incondicional se siente raro… incluso puede parecer un riesgo.

    Esta semana trabajé con un paciente que describía sentirse desapegado desde niño. Platicando sobre su pasado, entendimos por qué. Mucho de lo que llamamos “desapego” es, en realidad, una forma sofisticada de protegernos.

    Creció siendo muy diferente a sus papás, especialmente a su papá: un señor social, cálido hacia afuera, pero frío con él. Además, en su casa había vivido un duelo muy profundo: su hermano pequeño con cáncer. Para un niño es demasiado peso. Aprendió a no necesitar, a no pedir, a no molestar. Ese patrón (que para los psicólogos podría confundirse con un rasgo esquizoide) no es falta de cariño, sino un mecanismo de defensa: si no pido, no me pueden rechazar.

    02 Para pensar

    Ahora, ya adulto, se da cuenta de que esa barrera emocional lo protege… pero también lo limita. Cada vez que intenta acercarse a su papá, se siente incómodo. La vulnerabilidad le cuesta porque lo conecta con su autoestima. Y eso, como platicamos, nace del autoconocimiento y la seguridad interna, no de las respuestas del otro.

    Hay historias que pesan más por lo que no se dijo que por lo que sí.

    Al platicar más sobre su familia, apareció algo clave: su papá también venía de una historia marcada por el abandono. Fue adoptado, por ser hermano del bebé que realmente querían adoptar, siempre fue la segunda opción, cargaba un pasado duro, incluso violento. No pudimos encontrar un modelo de cariño genuino cercano. No podemos dar lo que no tenemos.

    Cuando entendió esto, algo se movió dentro de él. No para justificar, sino para comprender.

    03 Para hacer

    Porque en el fondo, él buscaba una mejor manera de relacionarse con su papá pero logró romper un patrón generacional: El desapego, la dureza, la idea de que pedir afecto es peligroso.

    Que fuerte se me hace, cambiar la historia con la que fuimos criados. Criar (literal o simbólicamente) desde un amor que nadie nos enseñó, pero que estamos aprendiendo a construir para quienes vienen después.

    ¿De dónde aprendimos a amar como amamos? Si nuestros papás hicieron lo que pudieron con lo que tenían… ¿Qué nos toca hacer diferente hoy?

    04 Para continuar

    Buscaminas: a mi me encanta su Instagram y su Newsletter, siento que es de esos espacios que te invitan a reflexionar y cuestionarte más allá de lo que “siempre hemos pensado”.

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    37 Carencias

    ¿Por qué nos enfocamos tanto en lo qué nos falta? 

    Por más que estemos rodeados de cosas positivas, a veces, incluso cuando logramos algo bueno o por fin nos liberamos de algo que pesaba, la mente busca un nuevo vacío que llenar.

    01 Para empezar

    ¿Por qué nos enfocamos tanto en lo qué nos falta? 

    Por más que estemos rodeados de cosas positivas, a veces, incluso cuando logramos algo bueno o por fin nos liberamos de algo que pesaba, la mente busca un nuevo vacío que llenar. Un paciente me lo describió muy bien: “es como si necesitara un pequeño drama para sentirme viva.”

    Muchas personas se refugian en el caos porque es lo que conocen. No es su culpa: crecieron en medio de él, y en lo estable sienten un tipo de incomodidad. Es difícil confiar en la calma cuando toda la vida aprendiste a sobrevivir en medio de la tormenta. Vives esperando el siguiente golpe.

    02 Para pensar

    La carencia no siempre tiene que ver con lo material; tiene que ver con lo aprendido. Si pasaste hambre emocional, te falto: amor, cariño, atención, etc., cualquier muestra de afecto (aunque no sea buena para ti) puede sentirse como un lujo. Y si viviste con la idea de que el amor escasea, soltar algo que no te nutre puede parecer peligroso. Tu memoria emocional piensa que algo es mejor que nada. 

    Otro paciente en una situación similar me decía que mucho tiempo tuvo “hambre de afecto”, y yo le pedía que dejara el pastel cuando él estaba acostumbrado a las manzanas mordidas. Nos reíamos de lo difícil de este reto. Pero yo le proponía: solucionar su “hambre”, aunque tomara más tiempo, en lugar de sólo enofcarnos solo en entender por qué se atascó en esa situación específica. Buscar una solución a largo plazo. 

    Cómo platicamos en otra newsletter, tenemos que aprender a reaprender. Reconocer la carencia es el primer paso que cambia todo. Hay algo en tí que sabe que se merece mejor. Ya no actúas desde la necesidad ciega, sino desde la conciencia. Puedes actuar desde lo lógico en vez de lo emocional y decidir quedarte o irte sin sentir que estás perdiendo algo vital.

    Con esta misma paciente que mencioné al principio, llegamos a la conclusión de que la carencia se parece a la hierba: si no la cortas, vuelve a crecer. Es difícil arrancarla toda de una sóla vez; se trabaja con constancia —poda tras poda— hasta que logras desaparecerla y dejar espacio para lo nuevo.

    03 Para hacer

    En vez de preguntarte por qué me conformé con tan poco, y castigarte por ello, intenta preguntarte qué hambre estabas tratando de calmar. El trabajo no está en juzgarte por lo que elegiste, sino en entender de dónde venía esa elección. Porque creo que cuando empiezas a sanar el hambre —de atención, de afecto, de pertenencia—, dejas de aceptar migajas.

    04 Para continuar

    Swiped, una historia de aprender a reaprender dentro de la incomodidad. 

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    36 Airpods

    Leí un artículo que, con humor, narra la manera en que vivimos hoy: un empleado que no se ha quitado los AirPods en la oficina desde el cuarto trimestre de 2023.

    01 Para empezar

    Leí un artículo que, con humor, narra la manera en que vivimos hoy: un empleado que no se ha quitado los AirPods en la oficina desde el cuarto trimestre de 2023. “Un número creciente de profesionales ahora trata sus AirPods como una extensión del rostro —pequeños colmillos blancos de aislamiento, diseñados para repeler conversaciones espontáneas, convivialidad suave y cualquier signo de vida.”

    Quizá sea una exageración, pero tiene algo de verdad. Cada vez estamos más conectados y, al mismo tiempo, más solos. 

    Sesión tras sesión sale el tema de la vulnerabilidad, de la falta de conexiones profundas, de no tener con quien ser realmente tú, de la dificultad de conectar en lugar de compararte mientras ves tu feed en Instagram. 

    Vivimos con los audífonos puestos —metafóricamente o no—, siempre ocupados, siempre con ruido. ¿Estaremos haciendo algo mal? 

    Creo que, a veces, el ruido también es una forma de no sentir la soledad. Yo soy fan de Brene Brown que dice: “Vulnerability feeds connection.” Pero, cómo lo hablamos hace varias newsletters, la vulnerabilidad no está de moda. Todo lo contrario: se vende la mamá, la relación, el viaje perfecto.

    02 Para pensar

    Escuché un podcast muy bueno el otro día dónde una psiquiatra decía que: “Nadie ha descubierto nada importante en un momento frenético.” Y pensaba de lo que nos perdíamos con “los audífonos puestos”: una conversación espontánea con el que está enfrente de ti en la fila esperando el café, por ejemplo. Definitivamente evitamos el momento incómodo, ¿pero no se crece en la incomodidad? 

    La hiperconectividad nos da la ilusión de compañía constante. Creo que hay algo de miedo detrás de este ruido constante. Miedo a lo que podría aparecer cuando se acaba la playlist o se termina el podcast. Estar en silencio nos confronta con nosotros mismos, con la pregunta de si realmente estamos cómodos en nuestra propia compañía. 

    ¿Cuándo fue la última vez que estuviste en silencio por más de 15 minutos? 

    03 Para hacer

    La idea es combatir esa soledad con la pertenencia. Si te sientes sostenido por un grupo de personas, pase lo que pase, aunque haya momentos de silencio y desconexión, es muy difícil sentirte solo de verdad. 

    En otro artículo, que describe la cultura americana se habla de una “pandemia de soledad”: menos vínculos, menos comunidad, menos pertenencia. Unos psicólogos que estudian este fenómeno mencionan que la solución a esto es tener un tercer lugar: además de tu oficina y tu casa, otro espacio al que pertenezcas. Se trata de quitarte los audifones y salirte de ti. Un grupo de gimnasio, de lectura, de servicio social, de gente de tu edad que tenga algún hobby en común.

    Creo que al final, el silencio nos enfrenta con nosotros mismos, pero también nos prepara para escuchar mejor a los demás.

    04 Para continuar

    En este podcast Marian habla de la ansiedad conectada a la desconexión y el trabajo en exceso.  

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    35 Hacer todo

    ¿Se puede hacer todo? Llevo unos meses siendo mamá y no me he podido sacar esta pregunta de la cabeza desde que me la hizo una paciente al llegar exhausta a la sesión pasada.

    01 Para empezar

    ¿Se puede hacer todo? Llevo unos meses siendo mamá y no me he podido sacar esta pregunta de la cabeza desde que me la hizo una paciente al llegar exhausta a la sesión pasada. Se conecta con la primera newsletter de octubre: ¿si logras todas tus “to-do lists” a fuerza acabas con burnout, o se puede balancear todo sin caerte tú?

    Mi primera respuesta para esta paciente fue: ¿qué es “todo”? Me encanta hacer listas, así que hicimos una.

    Luego dividimos sus prioridades y las de los demás. Tal vez “hacerlo todo” no significa poder cumplir con todas las exigencias, sino aprender a elegir qué sí entra en esa definición para ti y qué no. Porque a veces nos desgasta más la idea de no estar cumpliendo con “todo”, que el propio cansancio físico.

    02 Para pensar

    Para empezar, ¿quién está poniendo esas exigencias?

    Muchas veces confundimos nuestro valor con lo que hacemos: con ayudar, con resolver, con complacer. Ese people pleasing se vuelve una trampa: tratar de cumplir con todos para sentir que valemos. Pero es imposible. Hay 8 mil milones de personas en el mundo, nunca todas van a decir “wow”. Y aunque con estos números lo entendemos lógicamente, emocionalmente seguimos buscando esa validación, al menos de quienes tenemos más cerca.

    Lo difícil —y lo valioso— es redirigir esa búsqueda hacia adentro. Tal vez al principio sea más complicado encontrar ese “wow” en ti, pero eres solo una persona. Y si aprendes a respetarte a ti mismo primero, entonces ya no necesitas tanto la aprobación externa. Al contrario: los demás empiezan a respetarte más cuando tú puedes respetarte a ti mismo.

    03 Para hacer

    Trata de dividir “todo” en 2: lo tuyo y lo que los demás esperan de ti. Primero asegúrate de que tu lista esté cubierta; después, si tienes espacio y energía, puedes integrar lo externo.

    Y ojo: creo que no todo está peleado. A veces lo que quieres coincide con lo que los demás esperan de ti. Tal vez tú y tu mamá coincidan en que ir a comer con tu abuela es importante. La clave no es renunciar siempre a lo externo, sino reconocer desde dónde lo eliges: ¿desde la obligación, o desde el deseo de estar ahí por tu mamá o tu abuela? Y si te sobra tiempo, que mejor. 

    Al final creo que entendí cuál es la respuesta: hacerlo todo no es cargar con todo, es elegir con qué quieres quedarte. Y luego tener la seguridad de que lo estás haciendo bien, aunque muchos digan lo contrario.

    04 Para continuar

    Un clásico: Eat Pray Love

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    34 Burnout

    “Tiredness happens when what you love, what you prioritize and what you believe in are in total chaos with each other.”  - Juansen Dizon, The Importance of Introspection

    01 Para empezar

    “Tiredness happens when what you love, what you prioritize and what you believe in are in total chaos with each other.”  - Juansen Dizon, The Importance of Introspection

    La ansiedad es fricción. Es la falta de coherencia entre lo que quieres, lo que piensas que deberías hacer y lo que en realidad haces. Cuando intentas ir en veinte direcciones distintas y partirte en pedacitos para cumplir con todas las expectativas (las tuyas o las de los demás), es casi inevitable sentirte exhausto. Por eso el burnout se ha vuelto tan común: para mi no solo es cansancio físico, es el peso de una vida en desorden interno.

    02 Para pensar

    Esta semana llegó un paciente en crisis, quería encontrar el por qué detrás de este burnout intenso. Él estaba seguro que íbamos a encontrar 1 causa. Pero creo que el burnout no siempre empieza con un gran evento. Muchas veces es acumulación: de pequeñas renuncias, de decir “sí” cuando querías decir “no”, de ponerte un rol que no te corresponde

    “Más que preguntar por qué alguien hizo algo, normalmente aprenderemos más preguntando a la persona qué es lo que sintió en primer lugar, en segundo lugar, etc. El “cuándo” nos lleva al “porqué”.”

    Una de mis psicoterapuetas favoritas, recomienda esto para terapia pero creo que también nos sirve para la vida. Esa línea temporal nos da más claridad que mil teorías abstractas. En vez de, “¿por qué me siento así?”, puedes empezar por “¿en qué momento me fui apagando?”. Reconocer esa secuencia puede ayudarnos a volver atrás y reconectar con lo que realmente nos sostiene. Sí me sentí ansiosa y después dubitativa, probablemente me sentí dubitativa porque estaba ansiosa. Sí me sentí en un momento de intimidad y después ansiosa, probablemente estaba ansiosa por la intimidad.

    03 Para hacer

    Tratar de llegar al origen de ese burnout nos da la oportunidad de hacer las cosas diferentes. La frase de el principio acaba así: “To restore your energy is to wander back into your inner world for a day, a week or a month in order for you to attain some balance, mental clarity, and gentle strength to efficiently function as a calm, positive and creative human being once again.” 

    El burnout no se “cura” con una siesta ni con un fin de semana libre. Requiere recuperar coherencia: entre lo que quieres, lo que piensas y lo que realmente haces. A veces la respuesta no está en hacer más, sino en hacer menos o por lo menos en hacer diferente.

    04 Para continuar

    Hablando de atrevernos hacer las cosas diferentes. Creo que he recomendado este libro a más de 50% de mis pacientes en mil situaciones diferentes. Ella es LA Dr. de vulnerabilidad.

    Daring Greatly - Brene Brown

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    33 Roles

    Esta semana tuve varias sesiones parecidas pero diferentes. Todas con distintos casos, pero al final creo que encontré un común denominador: tratar de asumir un rol que no te pertenece.

    01 Para empezar

    Esta semana tuve varias sesiones parecidas pero diferentes. Todas con distintos casos, pero al final creo que encontré un común denominador: tratar de asumir un rol que no te pertenece.

    Es curioso cómo los roles familiares y personales se forman de manera casi invisible. La mayoría de las veces, nadie nos dice explícitamente: “a ti te toca ser el cuidador” o “a ti te toca ser el mediador”. Más bien se van construyendo a partir de dinámicas, silencios y expectativas. Y aunque en algún momento esos roles sirvieron, llega un punto en que pesan demasiado o nos impiden relacionarnos de una manera más libre, más nosotros. 

    Y no sólo pasa en la familia. También sucede en el trabajo, cuando alguien carga con tareas que no son suyas para que “todo salga bien”. O con los amigos, cuando tomamos el papel de consejero permanente y dejamos de ser vulnerables.

    Ejemplo 1: Un hijo mayor con papás sumamente trabajadores y dos hermanos más chicos, “pilones”. Hoy en día ya se salió de su casa, pero hablaba del infierno que era regresar. Él crió a sus hermanos y ahora choca con ellos porque intenta llevar una relación de hermanos… cuando en realidad ya tomó durante años el papel de papá.

    Ejemplo 2: Una hija menor en una familia de cinco hermanos, con miedo de que sus papás se divorcien por falta de comunicación. Ella llegó a la sesión convencida de que tenía que hablar con sus papás para “salvar su matrimonio”.

    02 Para pensar

    No se trata de desentenderte, sino de reconocer tus límites y devolver lo que no te corresponde.

    Cuando los roles se confunden, el conflicto casi siempre aparece. A veces no es un problema externo visible, sino una carga interna que no corresponde, que nos lleva a explotar hacia afuera. Justo como el ejemplo anterior, como si te hubieras quedado atrapado en la idea de arreglar algo que no te tocaba arreglar.

    03 Para hacer

    El reto está en identificar: ¿qué rol sí me corresponde? Porque, como en todo, asumir responsabilidades que no nos pertenecen nos llena de enojo, ansiedad o frustración… y al mismo tiempo nos roba energía de lo que sí necesitamos atender. Lo difícil es entender que ese rol de hermano, de hijo o de amiga es igual de importante. 

    Creo que cuando reconocemos el lugar que sí nos toca, todo empieza a caer en su lugar. No porque todo se resuelva mágicamente, sino porque dejamos de desgastarnos en lo imposible. Y desde ahí, tal vez podamos descubrir que el rol más importante siempre es el que nos correspondía desde el principio.

    04 Para continuar

    Underrated, pero de mis películas favoritas de Disney. 

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    32 Estar listo

    “Nunca te vas a sentir lista porque estar lista no es una emoción, es una decisión.” El otro día vi esta frase en el Instagram de Paty Cantu y me encantó.

    01 Para empezar

    “Nunca te vas a sentir lista porque estar lista no es una emoción, es una decisión.” El otro día vi esta frase en el Instagram de la psicóloga Paty Cantu y me encantó. 

    Nos pasamos la vida esperando el momento perfecto: el trabajo ideal, la pareja adecuada, sentir menos miedo, tener más experiencia. Siempre hay excusas para no empezar. Creemos que “estar listos” se siente como calma o seguridad… pero en realidad muchas veces empieza como vértigo. 

    Creo que en el fondo, estar listo rara vez es ausencia de miedo. Más bien es la determinación de dar el paso aún sintiendo miedo.

    02 Para pensar

    Esto lo platicaba con un paciente cuando sentía que estaba insaciablemente atrás de la “novia perfecta”. Después de darle vueltas a esta idea, acordamos que no hay pareja perfecta, hay cosas que estás dispuesto a tolerar por las otras cosas que si te gustan. 

    ¿Cuántas veces posponemos decisiones esperando que aparezca esa perfección imposible? Tal vez “estar listo” no es esperar a que todo cuadre sin fisuras, sino aceptar que la imperfección también es parte de la decisión de avanzar. 

    ¿Qué hay detrás de esa espera? ¿Miedo, deseo de control, una ilusión de perfección?

    03 Para hacer

    Otro paciente me decía que de una posibilidad construía 20, y eso lo llenaba de ansiedad. Algo tan simple como empezar a hablar con alguien se convertía en una cascada de “¿y si no le gusto?, ¿y si no le cae bien mi mensaje?, ¿y si malinterpreta lo que dije?”.

    Le preguntaba: ¿de qué te sirve imaginarte tanta posibilidad? Porque al esconderte detrás de tantos escenarios posibles, en realidad lo que haces es no hacer nada. Esa multiplicación de posibilidades se vuelve una cortina de humo para no enfrentarte al miedo real. Entonces, más que seguir pensando en  mil “qué pasaría si…”, a lo mejor vale la pena preguntarte: ¿de qué te estás defendiendo con tanta posibilidad?  Y si no hay una respuesta clara, quizá lo que queda es lo más sencillo (y lo más difícil): dar el paso.

    “Being ready is a myth. You start. You suck. You figure it out. You get better.”

    04 Para continuar

    Siempre me ha caído bien Barack Obama, pero creo que su postura en esta serie transmite muy bien el punto de esta newsletter.

     

    American Manhunt: Osama Bin Laden

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    31 Ozempic

    Ahorita que la salud es trending topic, el tema de Ozempic ha salido en varias de mis conversaciones últimamente: que si es bueno o no, los riesgos, en qué casos se “justifica” usarlo.

    01 Para empezar

    Ahorita que la salud es trending topic, el tema de Ozempic ha salido en varias de mis conversaciones últimamente: que si es bueno o no, los riesgos, en qué casos se “justifica” usarlo. Más allá de encontrar una respuesta correcta, me interesó lo psicológico detrás de esta nueva medicina. 

    Leí una entrevista que hablaba del uso de los GLP-1s para tratar trastornos alimenticios. Gran parte de la bulimia y el trastorno por atracón proviene del ruido que genera la comida en nuestros pensamientos, narrativas y conversaciones: el no poder dejar de pensar en la comida. Es como una adicción, pero más difícil de tratar, porque no es un vicio que te puedes quitar, todos tenemos que comer. 

    “GLP-1s are showing real promise for binge eating disorder and bulimia nervosa precisely because they modulate the dopaminergic reward pathways in the brain—the same circuits involved in substance use disorders. They quiet the disruptive thoughts about eating, the constant mental negotiations… what we're seeing in early studies is that these medications create more space between impulse and action.”

    02 Para pensar

    “But eating disorders are never just about food. There might be trauma or other psychological drivers underneath. GLP-1s can quiet the neurochemical chaos enough to make dialectical behavior therapy and other evidence-based recovery work actually possible—but they're addressing symptoms, not the root causes.”

    Me hizo pensar en cómo, a veces, el alivio que trae una herramienta médica puede convertirse en una puerta de entrada, pero no en la solución final. Silenciar el ruido no es lo mismo que sanar la herida. Y tal vez ahí está el reto: no confundir la calma momentánea con el trabajo profundo que requiere enfrentar lo que hay debajo.

    Tengo un paciente que dudaba si empezar tratamiento psiquiátrico para calmar su ansiedad. Tenía miedo de que los ansiolíticos sean un parche que luego no pudiera dejar. Le expliqué que son vías paralelas, en mi opinión la psiquiatría no reemplaza a la psicología. Cuando hay momentos de crisis, ya sea ansiedad o bulimia o cualquier otro trastorno, hay que tomar acción para disminuir el ruido en la cabeza (con Ozempic o tratamiento psiquiátrico) para poder concentrarse mejor en el trabajo psicológico. A veces, avanzar sin ese “parche” resulta ineficiente por qué estás viviendo en modo supervivencia, solucionando una crisis y entrando a otra. Al ir avanzando y sintiéndote mejor, existe la opción de dejar el medicamento.

    03 Para hacer

    Quizá la pregunta no es si usar o no un medicamento, sino cómo lo usamos (similar a las “to do lists” de la semana pasada). Entenderlo como una herramienta y no como la solución total. Aprovechar los momentos en que el ruido se calma para mirar hacia dentro, hacer el trabajo emocional y de disciplina y aprender estrategias que nos sostengan cuando ese ruido regrese. Creo que la acción más valiosa es permitirte recibir ayuda para no vivir en modo supervivencia, y así poder construir desde un lugar más estable.

    *Ojo todo esto desde un punto psicológico, es importante hacer mancuerna con un nutriólogo o psiquiatra.

    04 Para continuar

    "Everything matters. Let's treat the so-called little things with importance just as we do the so-called big things". 

    A Million Little Things

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    30 “To do lists”

    Yo soy fan de las “to do lists”. Me ayudan a organizar mis días, me hacen sentir productiva, se me olvidan menos las cosas.

    01 Para empezar

    Yo soy fan de las “to do lists”. Me ayudan a organizar mis días, me hacen sentir productiva, se me olvidan menos las cosas. Las tengo para diferentes áreas: trabajo, mi vida personal… Pero llegó un punto en que incluía todo en mi lista diaria: llamadas con amigas, ejercicio, caminatas, meditaciones. Pasó de ser algo que me traía calma a algo que me abrumaba. 

    Me dediqué a 1) tratar de entender por qué lo hacía y 2) quitar los pendientes insignificativos, el hacer por hacer, y dejar solo lo necesario. Al final, el hablar con mis amigas era algo que disfrutaba, pero si lo calendarizaba pasaba a sonar como tarea. 

    Esto es mi ejemplo, pero creo que refleja una pauta cultural más amplia: vivimos en un mundo donde la productividad se ha convertido en un valor en sí mismo. Que un día haya sido “bueno” o “malo” depende de cuánto lograste, dentro y fuera del trabajo. Justo ayer me topé con este artículo del Wall Street Journal que habla del tema desde el mismo enfoqué.

    02 Para pensar

    “Los estudiantes universitarios usan las invitaciones de Google Cal para ligar. Creo que lo más preocupante en este caso es la difusión de hábitos profesionales en la vida personal de los jóvenes. Cuando empiezas a programar pláticas y a ir a clase, tu vida se convierte en una serie de tareas en lugar de una vida ilimitada con infinitas oportunidades para la espontaneidad..” - Feed Me 

    Si calendarizamos las pláticas entre juntas, las caminatas para contestar mensajes y las idas por café, creo que esto puede empezar a limitar la creatividad. Es difícil que se nos ocurra una nueva idea para el trabajo en la tarde si nuestro calendario está lleno las 12 horas del día.

    ¿Cuánto valoramos la espontaneidad en contraste con la productividad? Claro que la rutina es necesaria pero ¿hasta qué punto dejamos que invada nuestros ratos “libres”?

    03 Para hacer

    El mismo artículo dice: “Otros dicen que algunos super usuarios de Google Cal solo quieren que el mundo sepa lo ocupados que están.” 

    Hasta las vacaciones dejan de ser vacaciones cuando sigues haciendo “work from home” y no logras desconectarte por completo. Tal vez lo importante no es si usamos listas o calendarios, sino preguntarnos desde dónde lo hacemos. Si tener una agenda llena te da paz y claridad, probablemente esto de calendarizar las cosas está funcionando para ti. Pero si te genera presión constante y lo haces por los demás más que por ti, quizá sea momento de dejar algunos huecos sin planear. Al final, esos espacios vacíos pueden acabar siendo los más productivos… por lo menos en términos creativos y de descanso.

    04 Para continuar

    Ya les había recomendado un podcast de él, pero creo que este libro simplifica varios conceptos fundamentales muy bien. 

    “LOVE AND relationships are the ends—everything else is just the means.” - Scott Galloway

    The Algebra of Happiness

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    29 No sólo quitar

    Esta semana vi una frase de una nutrióloga que me encantó: “La nutrición no se trata de lo que quitas, sino de lo que agregas.”

    01 Para empezar

    Esta semana vi una frase de una nutrióloga que me encantó: “La nutrición no se trata de lo que quitas, sino de lo que agregas.” Aunque hablaba de comida, pensé inmediatamente en la psicoterapia. Muchas veces, cuando pensamos en nuestro proceso personal, nos enfocamos en todo lo que queremos dejar atrás: los miedos, los pensamientos negativos, las heridas, los patrones. Y claro que son cosas importantes. Pero rara vez pensamos en el poder que tiene lo que agregamos.

    Creo que, así como en una buena alimentación no se trata de vivir a dieta, en un buen proceso emocional no se trata solo de limpiar o eliminar. Se trata también —y quizá sobre todo— de nutrir. De construir nuevas formas de cuidarnos, de relacionarnos, de hablarnos. Porque cuando nos enfocamos solo en lo que está mal, sin sembrar nada nuevo, podemos quedarnos con una sensación de vacío.

    02 Para pensar

    ¿Qué pasaría si, en vez de obsesionarte con lo que tienes que dejar de hacer, empezarás a pensar en lo que te gustaría empezar a agregar?

    Justo fui a una plática de una psiquiatra que decía: “El dolor nos va a acompañar toda la vida, se trata de buscar la manera de lidiar con él lo más sano posible.” Hablaba específicamente de el duelo, pero creo que es la misma idea: no sólo restar, sino también sumar. En este caso, ya no podemos hacer nada por la muerte que vivimos, pero ¿qué le podemos agregar a nuestra vida para sobrellevar el duelo de una mejor manera?

    También decía que no hay trauma tan severo que no pueda ser sanado o, al menos, aliviado. Ya lo hemos platicado antes: el trauma no se borra por completo, y si nos enfocamos únicamente en eliminarlo, el proceso puede volverse frustrante o abrumador. Pero si, en cambio, agregamos aceptación, presencia, cuidado… abrimos la puerta a que algo cambie. Poco a poco, la herida puede empezar a no doler igual.

    03 Para hacer

    Tal vez no se trata de arrancar de raíz todo lo que duele, sino de regar con constancia lo que sí puede crecer. Muchas veces lo que necesitamos no es un arreglo puntual, es un arreglo estructural. Poco a poco ir modificando: restando, pero también sumando. Creo que lo mismo pasa en terapia: llegamos esperando una solución, y si tenemos paciencia, justo cuando piensas que nada va a cambiar, las cosas se reacomodan, porque en realidad las fuiste moviendo poco a poco.  

    04 Para continuar

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    28 ¿Qué es lo opuesto a la ansiedad?

    En mi opinión, lo opuesto a la ansiedad es la seguridad. No me refiero solo a estar “seguro” físicamente, sino a esta sensación subjetiva de estabilidad emocional.

    01 Para empezar

    En mi opinión, lo opuesto a la ansiedad es la seguridad. No me refiero solo a estar “seguro” físicamente, sino a esta sensación subjetiva de estabilidad emocional. La ansiedad nos arrebata esa seguridad porque genera ambivalencia: no te permite estar en la situación actual, y en vez te encuentras en una lucha constante entre dos sistemas que se activan en paralelo: el de defensa y el de aproximación (el famoso “fight or flight”). Queremos algo, pero al mismo tiempo nos morimos de miedo si es que sucede. Ese conflicto interno nos desestabiliza.

    En el curso de trauma que les platiqué hace unos meses, nos explicaban que muchas fobias no son otra cosa que miedos diferidos. Piensa en esa fobia que tienes a las alturas o a volar. La mayoría de las veces vienen de experiencias que en su momento no supimos cómo integrar emocionalmente, y que ahora aparecen fuera de contexto, como ansiedad en el presente.

    02 Para pensar

    Madurar, en parte, es esto: sostener un deseo y su contrario simultáneamente sin que eso nos sobrepase a pesar de suponer un conflicto. Sentir ganas de algo y, a la vez, miedo. Tener ambición y, a la vez, duda. Y aprender a vivir en ese espacio. Integrar esas emociones y, aun con miedo o incertidumbre, hacer lo que ibas a hacer. La ansiedad llega cuando nos sometemos a ese miedo y esa duda, y no hacemos lo que realmente queríamos.

    Te doy un ejemplo. Una paciente que tiene años luchando contra la ansiedad me decía que el único lugar dónde se sentía ella misma era cuando pintaba. “Si no soy artista, no soy nada”. Llevaba años intentando encajar en todas las cajas que los demás querían que llenará: católica, obediente, estudiante estrella, líder… pero nada le salía natural. Sentía que el arte era lo único que era suyo, y todo lo demás era control externo. Así que lo defendió a toda costa.

    Pero con el paso del tiempo, ese impulso creativo y genuino se fue convirtiendo en una exigencia: tengo que ser artista, tengo que demostrar a los demás. Concluímos que su ansiedad no venía de su vida artística dónde ya sobresalía, sino del “tengo que” que ella sola se imponía. De esa necesidad de probarle algo a los demás. A pesar de que hoy la valoran, algo en su cuerpo sigue en estado de “fight or flight” con el cual empezó. Porque, aunque lo entiendo lógicamente,, su memoria emocional aún no lo ha entendido.

    03 Para hacer

    Esto pasa mucho en terapia: una cosa es entenderlo con la cabeza, pero la memoria emocional es muy aprensiva. Tenemos que aprender a reaprender. 

    ¿Cómo conseguimos esa seguridad? Muchas veces es volviendo al origen. En este caso: ¿Cómo puedo volver a hacer el arte mío? No para demostrar, no para protegerme del juicio, sino simplemente para disfrutarlo. Cuando la ansiedad nos quiera robar algo positivo, vale la pena detenerse y preguntarte: ¿por qué empecé esto?, ¿desde dónde quiero seguir? A veces tenemos que reaprender lo que ya sabíamos. Hasta creernos que estamos a salvo.

    04 Para continuar

    “One of the goals associated with growth is the ability to integrate positive and negative feelings: to hate lovingly, to love while recognizing moments of disappointment and anger. The more we can know and own our destructive urges, the more able we become to love fully.”

     Emotional Inheritance: A Therapist, Her Patients, and the Legacy of Trauma 

    Leer más