10 La montaña emocional
01 Para empezar
Esta semana estaba pensando en el proceso de trabajar nuestras emociones, especialmente en el sufrimiento. Eso que vivimos, que no le dejamos de dar vueltas ahí en la parte de atrás de la mente, que por alguna razón no podemos superar pero tampoco cambiar. ¿Entonces qué hacemos?
Nos frustramos en querer cambiarlo, si sólo pudiéramos hacer como si no hubiera pasado. El famoso hubiera, un poco tóxico. Pero si te pones a pensar, no se trata de cambiar lo que no puedes cambiar, sino de entender cómo te sentías en esos momentos y por qué, para comprender mejor tus reacciones de hoy.
Esto es algo qué, si lo logramos entender y aplicar, se vuelve una herramienta muy poderosa: la razón y el entendimiento hacen el sufrimiento más ligero. Muchas veces pensamos que con apuntar el dedo, culpar, es suficiente. Pero,¿qué te aporta el saber quien te hizo daño sin que hayas sanado? Además, aunque pueda sonar irónico, a veces son las personas heridas las que lastiman a otros, no porque quieran hacer daño, sino porque cargan con su propio dolor sin resolver.
02 Para pensar
Apuntar dedos, meternos en un espiral de pensar en el hubiera y estar triste es muy común. Es tan común por qué es lo más fácil, es la zona de confort del victimizarte. Así no tienes que hacer nada, más que enfocarte en “pobre de mí”. El actuar, el armarte de valor y salirte de esa victimización es lo difícil.
¿Has notado cómo el miedo a la tristeza puede parecer insuperable? Esto de las emociones negativas… Muchas veces, evitamos la tristeza a toda costa, pensando que nos va a arrastrar hacia abajo. Sí, vas a estar triste, pero nadie puede estar triste para siempre. ¿No te da curiosidad qué viene después?
El otro día platiqué con un paciente que la tristeza es cómo una montaña. En un momento parece un camino sin fin, cuando vas tan enfocada en dar un paso más, te empiezas a cansar y piensas que nunca vas a llegar. Pero al levantar la vista, te das cuenta de que estás avanzado. Claro, subir una montaña no es para cualquiera; definitivamente requiere esfuerzo, a veces te detienes en medio del trayecto, necesitas agua, un snack, unas palabras de motivación. Pero si sigues, empiezas a ver el camino de otra manera, con más claridad.
03 Para hacer
Siento que en terapia, igual que en la vida, a veces parece ser esta subida hacia la cima. Como en esta montaña, puede que a veces te desvíes para explorar una flor o retrocedas un poco por qué se te cayó algo, pero al final no hay camino que no sea para adelante, sigues avanzando, en zigzag y a tu ritmo. Y al final de esa subida, te cueste lo que te cueste, la vista es gratificante.
¿Qué pasaría si nos dejaramos de victimizar y sintiéramos esa tristeza? En vez de taparla, daté el tiempo de obsérvala, ¿cuando sale? Lo más probable es que te esté tratando de decir algo, cómo cualquier otra emoción. Si una injusticia te hace sentir mucha tristeza, puedes tratar de taparla y hacer como si no sintieras nada. O tal vez es porque conecta con algo que viviste en tu niñez, algo que te lastimó y que en su momento no supiste cómo expresar. Reconocer esto no solo te ayuda a entenderte a ti mismo, sino que te da la posibilidad de perdonar.
Sí, perdonar a quienes te lastimaron, pero más importante, perdonarte a ti mismo por haberte permitido ser lastimado. No borra la cicatriz, pero sí ayuda a que duela menos. Regresando a la metáfora de la montaña, es como cuando te caes y te queda una cicatriz: en retrospectiva deja de dolor y la vez diferente. El camino no es siempre recto, ni libre de obstáculos pero a veces ir en zigzag te permite llegar a donde necesitas llegar.