50 ¿Leones o plantas?
01 Para empezar
Esta semana sentí que mis pacientes estaban conectados, usé la misma metáfora con tres pacientes distintos y en todos hizo click.
Les decía: muchas veces vamos por la vida como si estuviéramos rodeados de leones. Personas que pueden juzgarnos, rechazarnos, ignorarnos, hacernos sentir incómodos. Y si ves leones, tu cuerpo reacciona como si estuviera en peligro: te pones en modo defensa, te cierras, evitas, te preparas para atacar o huir. La famosa teoría de fight or flight.
Todo empieza a sentirse más intenso de lo que realmente es. Un paciente me decía que le daba mucha ansiedad ir a un running club. Le pregunté qué era lo peor que podía pasar. Después de pensarlo, me dijo: “Que alguien me hable… y no sepa qué contestar.” No era un león. Pero su cuerpo sí estaba reaccionando como si lo fuera.
Pero ¿qué pasaría si no viéramos a todos como leones?
02 Para pensar
Muchas de las cosas que hoy sentimos como amenaza no vienen del presente. Vienen de experiencias pasadas donde sí hubo incomodidad, rechazo o juicio. Y entonces aprendemos a generalizar: si una vez dolió, mejor prevenir siempre.
Pero en ese intento de protegernos, la mente empieza a ver leones en todos lados. Cuando en realidad, muchas de esas personas… son plantas.
No te están atacando. No están pensando tanto en ti. No están evaluando cada movimiento. Solo están ahí, existiendo, igual que tú. El problema no es solo ver leones donde no los hay. Es vivir reaccionando desde ahí.
Porque si entramos en modo defensa, el mundo se siente más hostil. Nos cerramos, nos tensamos, nos alejamos. Y muchas veces eso genera justo lo que queríamos evitar. Y entonces se refuerza la idea: “¿ves? sí eran leones.”
03 Para hacer
No se trata de convencernos de que no existen los leones. Claro que existen. Hay personas difíciles, momentos incómodos, situaciones que sí requieren límites o distancia. Pero también hay plantas.
Tal vez el trabajo no es dejar de sentir miedo, sino empezar a cuestionarlo. ¿Esto que estoy viendo es realmente un león… o lo estoy interpretando así?
Y poco a poco entrenarnos a ver diferente, ir viendo plantas en vez de leones. A confiar en que, si algún día aparece un león de verdad, vamos a poder detectarlo. Y vamos a saber qué hacer. Pero mientras tanto, vivir reaccionando como si todo fuera peligro… también cansa y no te permite disfrutar.
Creo que la mayoría de las veces no necesitamos protegernos más.
04 Para continuar
Este es el newsletter número 50.