40 Último momento Para Pensar
01 Para empezar
La semana pasada, en la última sesión del año, un paciente me dijo algo tan honesto que se me quedó grabado: “No estoy feliz con mi vida, pero no sé cómo dejar de enfocarme en lo negativo.”
Lo curioso es que no lo decía desde el drama, sino desde el cansancio. Con él descubrí algo que veo mucho: el sobrepensar y la queja constante parecen acción… pero no lo son. Te consumen energía, te desgastan, te ocupan todo el espacio mental, pero no te mueven a ningún lado.
Y lo más interesante es que aun así, son un lugar seguro. Mientras estás estancado en tus pensamientos, no tienes que hacer nada nuevo, no tienes que salir de tu zona de confort, no tienes que arriesgarte a que algo no te salga.
El, cómo muchos de nosotros, tenía una capacidad impresionante de no dejar de pensar en el problema. En cuanto algo le preocupaba, se envolvía en eso: una crisis de trabajo que se mezclaba con su vida personal, un comentario mínimo que se convertía en una historia completa, un “¿y si…?” que terminaba en 3 mil escenarios catastróficos.
02 Para pensar
Y sin embargo, lo que realmente necesitaba no era seguir pensando en el problema, sino pensar en algo más. Cambiar el enfoque, aunque fuera un milímetro.
“The Sweet Spot is about shifting the small gears, the ones that rotate relatively easily. And because all the gears are interlocking, when we tweak a small gear, large gears start to move—effortlessly—as well.”
Este paciente no necesitaba una vida nueva. Necesitaba mover una pieza chiquita.
03 Para hacer
A veces creemos que para cerrar el año tenemos que hacer cambios enormes: sanar heridas profundas, resolver relaciones complejas, tomar decisiones trascendentales, reinventarnos. Pero, ¿y si no es así? ¿Y si el verdadero cambio empieza con sólo una pieza?
En elegir un pensamiento distinto. En poner un límite pequeño. En dejar de darle tanto espacio mental a lo que no puedes controlar. En salir un momento de ese “lugar seguro” que en realidad solo desgasta.
Este paciente se dio cuenta de que su vida no se iba a transformar por dejar de quejarse, sino por comenzar a mover su enfoque. Por ejercitar la habilidad de dirigir la mente a otro lugar cuando se empezaba a enredar. En estás ocasiones, yo creo que el crecimiento no se nota porque es interno. Pero se siente. Y si no lo subestimamos, las piezas chiquitas parecen irrelevantes pero cuando menos te das cuenta, empiezan a mover las grandes.
04 Para continuar
Perdonar es el ejemplo perfecto de que una decisión chiquita te puede cambiar completamente de dirección.