36 Airpods

01 Para empezar

Leí un artículo que, con humor, narra la manera en que vivimos hoy: un empleado que no se ha quitado los AirPods en la oficina desde el cuarto trimestre de 2023. “Un número creciente de profesionales ahora trata sus AirPods como una extensión del rostro —pequeños colmillos blancos de aislamiento, diseñados para repeler conversaciones espontáneas, convivialidad suave y cualquier signo de vida.”

Quizá sea una exageración, pero tiene algo de verdad. Cada vez estamos más conectados y, al mismo tiempo, más solos. 

Sesión tras sesión sale el tema de la vulnerabilidad, de la falta de conexiones profundas, de no tener con quien ser realmente tú, de la dificultad de conectar en lugar de compararte mientras ves tu feed en Instagram. 

Vivimos con los audífonos puestos —metafóricamente o no—, siempre ocupados, siempre con ruido. ¿Estaremos haciendo algo mal? 

Creo que, a veces, el ruido también es una forma de no sentir la soledad. Yo soy fan de Brene Brown que dice: “Vulnerability feeds connection.” Pero, cómo lo hablamos hace varias newsletters, la vulnerabilidad no está de moda. Todo lo contrario: se vende la mamá, la relación, el viaje perfecto.

02 Para pensar

Escuché un podcast muy bueno el otro día dónde una psiquiatra decía que: “Nadie ha descubierto nada importante en un momento frenético.” Y pensaba de lo que nos perdíamos con “los audífonos puestos”: una conversación espontánea con el que está enfrente de ti en la fila esperando el café, por ejemplo. Definitivamente evitamos el momento incómodo, ¿pero no se crece en la incomodidad? 

La hiperconectividad nos da la ilusión de compañía constante. Creo que hay algo de miedo detrás de este ruido constante. Miedo a lo que podría aparecer cuando se acaba la playlist o se termina el podcast. Estar en silencio nos confronta con nosotros mismos, con la pregunta de si realmente estamos cómodos en nuestra propia compañía. 

¿Cuándo fue la última vez que estuviste en silencio por más de 15 minutos? 

03 Para hacer

La idea es combatir esa soledad con la pertenencia. Si te sientes sostenido por un grupo de personas, pase lo que pase, aunque haya momentos de silencio y desconexión, es muy difícil sentirte solo de verdad. 

En otro artículo, que describe la cultura americana se habla de una “pandemia de soledad”: menos vínculos, menos comunidad, menos pertenencia. Unos psicólogos que estudian este fenómeno mencionan que la solución a esto es tener un tercer lugar: además de tu oficina y tu casa, otro espacio al que pertenezcas. Se trata de quitarte los audifones y salirte de ti. Un grupo de gimnasio, de lectura, de servicio social, de gente de tu edad que tenga algún hobby en común.

Creo que al final, el silencio nos enfrenta con nosotros mismos, pero también nos prepara para escuchar mejor a los demás.

04 Para continuar

En este podcast Marian habla de la ansiedad conectada a la desconexión y el trabajo en exceso.  

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