60 El arenero
Para empezar
Andrea lleva ya dos meses en su trabajo nuevo y, cuando me platica cómo le está yendo, notamos juntas que algo cambió, como si estuviera floreciendo. No porque de repente haya desaparecido su inseguridad, sino porque encontró algo que le funciona muy bien. La metáfora que usamos fue: el arenero.
Este trabajo es en espacio donde sabe cuáles son las reglas, hasta dónde puede llegar, qué se espera de ella y con qué herramientas cuenta. Dentro de esos límites, se mueve con mucha más libertad. Se avienta, propone, toma iniciativa.
Platicamos de cómo hay gente que florece cuando tiene la playa completa para explorar, irse y regresar. Así era su trabajo anterior: una empresa con mucha más libertad. Pero a ella, en lo personal, no le funcionaba. Y entonces le pregunté: ¿Qué pasa si tu meta no es salir del arenero? ¿Qué pasa si construimos más?
Para pensar
Para Andrea, sentirse contenida es importante. Necesita cierta estructura para saber por dónde moverse. Y cuando la tiene, florece.
Empezamos a preguntarnos de qué estaba hecho este arenero. No era solo el trabajo. Estaba hecho de guía, metas, valores, claridad y seguridad. Y lo llevamos a otros ambientes en su vida. En su familia me había platicado de personas que le dan esa contención: su mamá, su novio, personas que le permiten sentirse acompañada y apoyada.
Pero cuando sale de esos espacios es como si saliera de su zona de confort. A veces se siente capaz y se avienta. Otras veces aparece el miedo a estorbar, a pedir demasiado o a ocupar un espacio que siente que no le corresponde.
Y ahí nos acordamos de todos los temas con su hermana mayor. Se llevan seis años y su hermana tiene una personalidad más fuerte. Por muchos años, Andrea sentía que estorbaba. Su hermana podía mandarla a la esquina, molestarla o decirle que se fuera… y ella se quedaba ahí. La situación era relacional, pero el miedo se quedó.
Para hacer
Y creo que esto pasa mucho: una experiencia puede enseñarnos algo sobre nosotros que después seguimos repitiendo, incluso cuando la situación ya cambió. Entonces, el trabajo no es convencer a Andrea de que nunca va a estorbar. Es ayudarla a darse cuenta de las herramientas que tiene para construir más areneros.
Porque tal vez no se trata de encontrar una situación en la que finalmente te sientas seguro y quedarte ahí. Se trata de entender qué materiales necesitas para construir esa seguridad en otros lugares.
¿Necesitas claridad? ¿Una guía? ¿Metas concretas? ¿Límites? ¿O, a lo mejor, empezar a confiar más en tu propio criterio? No necesitas sentirte capaz de todo. Pero sí necesitas empezar a reconocer las veces que ya lo has sido.
*Cambio de nombre por confidencialidad.
Para continuar
Mar Dorrio: El secreto para un matrimonio imbatible - Esta señora, más que tener 12 hijos, tiene muchísimo que decir sobre cómo crear esos pequeñas “areneros” dentro de la pareja, familia, incluso la vida personal: acuerdos, límites, comunicación y espacios donde cada uno pueda ser quien es.