55 La nube
01 Para empezar
Sofía llegó a sesión diciendo que físicamente estaba mejor que nunca. Pero había algo que no cuadraba: tenía todo. Un trabajo que le pagaba bien, horario a su medida, una relación estable. Y aun así, estas dos semanas que no nos habíamos visto, había estado triste. Esto no era nuevo, esta tristeza aparecía de vez en cuando, llegaba como en ciclos 1 vez cada mes o mes y medio.
Lo que más le sorprendía no era la tristeza. Era que no había motivo, quería culpar a algo o alguien y así poder solucionarla. El fin de semana le propusieron mil planes y no tenía ganas de ir a ninguno, sin que nada hubiera pasado. A mí más que frustración, me dio curiosidad, igual que ella quería encontrar la solución.
02 Para pensar
Cuando empecé a hacerle preguntas, apareció algo importante: Sofía no estaba triste por algo que hubiera pasado esta semana. Estaba cargando algo mucho más viejo.
Entonces imaginamos una nube gris encima de ella. Una nube que aparecía de vez en cuando y le quitaba color a cosas que, en teoría, deberían hacerla feliz. Un plan con amigos. Un fin de semana tranquilo. Una buena etapa de vida. Lo interesante es que la nube no era nueva. Llevaba años ahí. Y creo que muchas veces confundimos sanar con aprender a funcionar. Si sientes que esto te pasa a ti, creo que tengo la solución.
Aprendemos a trabajar alrededor de ciertas heridas. Construimos relaciones, carreras, rutinas nuevas. Seguimos avanzando. Y desde fuera parece que ya quedó atrás. Pero a veces no hemos sanado realmente. Solo hemos aprendido a vivir alrededor de eso.
Sofía creció en una familia donde el cariño no se expresaba de la manera que ella necesitaba. Aprendió muy pronto a buscar aceptación, reconocimiento y validación. Y aunque ha construido una vida completamente distinta, sigue midiendo su valor con reglas que pertenecen a otra época de su vida. Y creo que a muchos nos pasa lo mismo.
03 Para hacer
Y ahí fue cuando apareció una pregunta que se quedó conmigo toda la semana: ¿Qué es algo de lo que nunca has sanado, solo has aprendido a vivir alrededor de ello?
Porque esas heridas suelen ser silenciosas. No siempre aparecen como crisis. A veces aparecen como una tristeza que no entiendes. Como una sensación constante de que algo falta. Como la necesidad de que alguien te reconozca para poder sentirte suficiente. Como una nube que aparece una vez al mes y te recuerda que hay algo que sigue pidiendo atención.
Lo más incómodo de la sesión fue esto: la nube sigue, no porque no hayas trabajado en ti. Sigue porque no sabes verte sin ella.
Después de tantos años, la nube dejó de sentirse como una visitante y empezó a sentirse como parte de la identidad de Sofía. La pregunta no es cómo quitar la nube de golpe. Es empezar a cuestionar los criterios con los que te mides.
A veces el trabajo es preguntarte si sigues viviendo con reglas que ya no te pertenecen. ¿Sigues intentando ganarte una aceptación que ya no necesitas? ¿Sigues midiendo tu valor con criterios que aprendiste cuando tenías ocho años? ¿Sigues persiguiendo algo que, aunque lo consiguieras, nunca terminaría de llenar ese vacío?
Porque tal vez crecer no es convertirte en alguien nuevo. Tal vez crecer es dejar de organizar tu vida alrededor de heridas que ya no deberían estar tomando tantas decisiones por ti.
*Cambio de nombre por confidencialidad.