56 ¿Más sensible o más consciente?

Para empezar

Emma* llegó a sesión preocupada por algo que, según ella, estaba empeorando: "Creo que me estoy volviendo demasiado sensible."

En el trabajo había dos compañeras que constantemente hacían comentarios sobre cosas que, según ellas, le correspondían a Emma. No eran grandes conflictos, pero ella terminaba dándoles vueltas todo el día. Pensaba cómo responder, cómo defenderse, cómo evitar equivocarse. Lo que más le preocupaba no era el trabajo. Era sentir que antes esas cosas no le afectaban tanto.

Y tenía razón. Ese mismo mes habíamos empezado a trabajar temas mucho más profundos en terapia. Era como si, después de muchos años, por fin le hubiéramos quitado la tapa a una olla de presión.

Para pensar

Cuando destapas una olla de presión, primero sale todo lo que estaba acumulado. No significa que ahora haya más presión. Significa que por fin la estás viendo.

Creo que en terapia pasa algo parecido. Muchas personas sienten que, al empezar un proceso, se vuelven más sensibles. Lloran más. Les afectan más las cosas. Se cansan más rápido. Y entonces piensan que están empeorando. Pero muchas veces no es que estés peor. Es que antes sobrevivías desconectándote.

Cuando empiezas a poner atención a lo que sientes, también empiezas a darte cuenta de cosas que antes pasaban desapercibidas. Como cuando limpias una ventana: el polvo ya estaba ahí, solo que ahora lo ves.

Para hacer

Hay una diferencia enorme entre ser más sensible y ser más consciente. La conciencia emocional es incómoda porque deja de permitirnos vivir en automático. Pero sentir más no significa que seas más frágil. Solo significa que ahora tienes la oportunidad de decidir qué merece quedarse contigo... y qué no.

En la sesión usamos una imagen que me gustó mucho. Si durante años tuviste una olla de presión completamente cerrada, es normal que cuando por fin le quitas la tapa tengas más cuidado con lo que vuelves a meter. Lo mismo pasa con las personas: no todo comentario merece entrar, no toda crítica merece quedarse, no toda persona merece ocupar tanto espacio en tu cabeza.

Y quizá la pregunta no sea: "¿Por qué todo me afecta tanto?" Sino: "Ahora que por fin puedo ver lo que siento... ¿qué quiero seguir cargando?"

*Cambio de nombre por confidencialidad.

Para continuar

Máxima - Me gustó porque me di cuenta cómo nuestro pasado puede seguir apareciendo incluso cuando nuestra vida cambia por completo. Al final, no importa cuánto avance el contexto; si no entendemos nuestra historia, seguimos reaccionando desde ella.

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