46 Lenguaje interior

01 Para empezar

Andrea* llegó a sesión con una sensación clara, pero difícil de nombrar. Quería “cerrar ciclos”, dijo, sin saber exactamente cuáles. Indagando un poco más en el tema, casi sin darse cuenta, soltó una frase que luego nos dimos cuenta que llevaba años acompañándola: “Es que yo soy difícil de querer.”

Lo que más me llamó la atención es que no lo dijo con drama. Lo dijo como quien repite un dato. Como si fuera una característica fija, incuestionable. Esa frase no nació de la nada. Vino de su historia, de ver a su mamá en relaciones complicadas, de aprender temprano que querer y ser querida podía doler. Mientras escuchaba, pensaba: ¿Difícil para quién? ¿Difícil desde dónde?

Pero la pregunta no fue por qué la aprendiste, sino: ¿qué escondes detrás de esa etiqueta?¿Quién te la puso… y de qué te sirve seguir usándola?

02 Para pensar

Ser “difícil de querer” funciona como defensa. Si soy difícil, no me expongo. Si soy difícil, no dejo que me conozcan del todo. ¿Para qué intentar, si igual no me van a querer?

Y entonces se vuelve verdad: probablemente sí eres “difícil de querer”… no por quien eres, sino por la muralla que levantaste para protegerte.

Lo conecté con otro paciente que decía que solo le gustaban “las güeras con ojos azules”. Con el tiempo entendimos que no era una preferencia estética: era una forma de elegir personas emocionalmente poco disponibles, para no tener que mostrarse él. Las etiquetas —sobre otros o sobre nosotros— suelen ser atajos para no mirar más profundo.

03 Para hacer

Decirte “soy difícil de querer” es un lenguaje interno que tal vez llevas usando 20 años. Y sí, es bien difícil cambiarlo. Cambiar ese lenguaje interno incomoda. Dejar de esconderte incomoda.  Mostrarte sin la etiqueta incomoda.

Lo que más solemos lamentar no es haber sentido miedo, sino no haber tenido el valor de ser más honestos, más amables, más fieles a nosotros mismos. Muchas veces, la incomodidad es el precio de vivir en congruencia.

“I believe that what we regret most are our failures of courage, whether it’s the courage to be kinder, to show up, to say how we feel, to set boundaries, to be good to ourselves. For that reason, regret can be the birthplace of empathy. When I think of the times when I wasn’t being kind or generous—when I chose being liked over defending someone or something that deserved defending—I feel deep regret, but I’ve also learned something: Regret is what taught me that living outside of my values is not tenable for me. Regrets about not taking chances have made me braver. Regrets about shaming or blaming people I care about have made me more thoughtful. Sometimes the most uncomfortable learning is the most powerful.” - Brené Brown, Rising Strong

*Cambio de nombre por confidencialidad. 

04 Para continuar

Victoria - Ahora sí que nada que ver con el tema, pero por si quieres una novela que no puedas soltar.

Siguiente
Siguiente

45 Personalidad evitativa