45 Personalidad evitativa

01 Para empezar

En la sesión de ayer, Alex* notó un patrón que llevaba tiempo repitiéndose en su vida. No era algo escandaloso, ni dramático. Era más sutil: evitaba.

  • Evitaba conversaciones incómodas en el trabajo.

  • Evitaba pedir home office, aunque sabía que lo necesitaba ahora que compartía carro.

  • Evitaba hablar con su pareja de ciertos temas logísticos que lo hacían sentir vulnerable.

  • Evitaba pedir favores.

Concluimos que no era flojera, ni era desinterés. Era incomodidad. Cuando le pregunté qué era lo que más le costaba de esas situaciones, su respuesta fue muy honesta: no sabía lidiar con lo incómodo que se sentía cuando tenía que pedir algo o exponerse un poco más.

02 Para pensar

¿Por qué sentimos que no somos capaces de atravesar la incomodidad? Muchas veces no es que no tengamos la capacidad, sino que no confiamos en ella. No confiamos en que podemos sostener la sensación de nervio, de miedo, de posible rechazo o de incertidumbre. Entonces hacemos lo que parece más seguro: evitamos. 

Lo dejamos para después, pero el problema es que la incomodidad ignorada no desaparece. Se acumula. Se convierte en carga mental, en culpa; a veces grande o a veces chiquita, pero constante. Esa sensación de qué pudimos haber hecho las cosas diferente.

Luego notamos algo más: cada vez que Alex sí atravesaba esa incomodidad —cuando hablaba, pedía, se explicaba— el resultado la mayoría de las veces no era perfecto, pero siempre era mejor que el que se había imaginado. Y, sobre todo, aparecía algo muy claro después: alivio. Ese tipo de alivio que solo llega cuando haces algo que pensabas que no podías.

03 Para hacer

No se trata de forzarnos a vivir incómodos todo el tiempo. Se trata de empezar a notar qué incomodidades valen la pena. Hay una diferencia enorme entre la incomodidad que te desgasta y la incomodidad que te expande. La segunda casi siempre viene acompañada de crecimiento, de claridad y de una sensación silenciosa de confianza en ti.

No sentir incomodidad te puede proteger, pero también limitarte. Creo que necesitamos confiar un poco más en nuestras capacidades. 

¿Estoy evitando porque no puedo, o porque no quiero sentir lo que aparece?

Empujar un poco a través de la incomodidad no nos rompe. Muchas veces hace exactamente lo contrario: nos demuestra que sí somos capaces.

*Cambio de nombre por confidencialidad.

04 Para continuar

Estoy construyendo algo nuevo para Para Pensar.

Si eres de las personas que leen esto y sienten que a veces funcionan perfecto por fuera pero por dentro hay ruido, cansancio o preguntas sin resolver… me gustaría escucharte.

Preparé un formulario de 30 preguntas (cortitas pero interesantes) para escuchar con más claridad.

Contestar formulario confidencial.

Gracias por ayudarme a construir algo que realmente nos represente :)

Siguiente
Siguiente

44 Productividad vs. presencia