53 Ordenar antes de avanzar

01 Para empezar

En la terapia de pareja de hoy los notaba mejor a los dos. Se sentían como equipo y cada uno traía a la sesión una actitud de cooperar, ayudar y cambiar la situación que estaban viviendo, algo que antes no tenían. Pero luego Valeria* me dijo que sentía que algo faltaba. En la práctica, hacer equipo no es solo tener buena intención: es confiar.

Valeria me contaba que muchas veces ella terminaba “atrás de él”, recordando, empujando, tratando de que las cosas se concreten: planes, logística, pendientes. Y aunque viene desde un buen lugar —que todo funcione— también es agotador. Para ella… y para la relación.

02 Para pensar

A mí me sonaba un poco a no querer soltar el control. No desde el “a ver si lo hace”, sino desde un lugar más profundo: darle espacio al otro para que también aparezca.

Y aquí usamos una metáfora que me gustó mucho: si tienes un clóset desordenado y sigues metiendo cosas sin parar, llega un punto en el que cada vez que lo abres todo se te cae encima. No porque haya demasiadas cosas necesariamente, sino porque nunca te diste el tiempo de ordenarlo desde el principio.

En pareja pasa algo muy parecido. Empezamos a hacer, resolver, avanzar, tomar decisiones… sin realmente haber ordenado antes: ¿Qué es importante para nosotros? ¿Cómo queremos funcionar? ¿Qué espera cada uno?

Y entonces todo se empieza a acumular: pendientes, expectativas, pequeñas frustraciones. Hasta que un día “abres la puerta”… y todo cae.

Digo que no necesariamente hay demasiadas cosas en el clóset porque vimos que muchas de las fricciones no venían de grandes problemas, sino de cosas que nunca habían terminado de hablar: expectativas distintas, ideas diferentes de lo que significa “hacer equipo”.

03 Para hacer

A veces creemos que para que una relación funcione necesitamos más esfuerzo. Pero muchas veces lo que se necesita es parar y ordenar, antes de seguir metiendo cosas al clóset.

No basta con tener buena actitud. Hace falta claridad. Pequeños acuerdos que centren la relación: ¿Qué sí es importante para nosotros? ¿Qué no es negociable? ¿Qué podemos soltar?

También apareció algo muy concreto para Valeria: su día no tenía espacio para todo lo que quería sostener. Y eso también es información. Porque, como platicábamos en la newsletter pasada, no todo se puede hacer al mismo tiempo.

Soltar no es desentenderte. Es dejar de cargar con todo tú. Y confiar no es que el otro lo haga perfecto. Es darle la oportunidad de hacerlo a su manera. Creo que, a lo mejor, hacer equipo no empieza haciendo más juntos. Empieza ordenando lo que ya está.

*Cambio de nombre por confidencialidad.

04 Para continuar

Los 5 Lenguajes del Amor -

Seguro ya te lo recomendaron alguna vez, y si no lo quieres leer completo (aunque es cortito) te recomiendo que hagas el test online.

A veces creemos que estamos dando todo en una relación… pero no necesariamente estamos dando lo que el otro necesita. Entender esto puede evitar muchos malentendidos y, sobre todo, ayudar a construir acuerdos más claros desde el principio, en lugar de asumir que “hacer más” es suficiente.

Siguiente
Siguiente

52 Todo para todos