44 Productividad vs. presencia

01 Para empezar

El otro día le dije a un paciente algo que la descolocó un poco: “Eres buenísimo siendo productivo, casi cómo si le tuvieras miedo a estar presente.”

Se quedó en silencio. Porque ser productivo se siente bien.  Da estructura, sientes que avanzas, da ilusión de control. Pero estar presente es otra cosa. Estar presente significa estar contigo… sin tareas, sin ruido, sin “to-do lists”. Y le sacamos la vuelta porque ahí es donde empiezan a aparecer pensamientos incómodos, emociones que habíamos empujado al fondo de la olla, preguntas que no quieres escuchar.

Entonces hacemos lo que mejor sabemos hacer: llenarnos de cosas. Siempre hay algo más que hacer antes de simplemente estar.

02 Para pensar

Vivimos con la idea de que hacer más es avanzar más. Pero hay un punto donde la productividad deja de ser una herramienta y se convierte en una forma de anestesia. Cada vez que bajamos el ritmo, que hay silencio, que no hay una tarea urgente… aparecen preguntas como:

  • “¿Estoy donde quiero estar?”

  •  “¿Por qué me siento así?”

  •  “¿Y si esto no es suficiente?”

Y antes de que esa incomodidad crezca, hacemos lo más accesible: meterte a Instagram, o a Tiktok o por fin contestar ese Whatsapp, organizar algo, empezar algo nuevo. No porque sea importante. Sino porque sentir lo que hay adentro es más difícil que hacer algo afuera. 

El problema es que ese cambio constante de estímulo — notificaciones, conversaciones, pendientes — no solo nos quita concentración. Nos quita algo más profundo: la capacidad de estar con nosotros mismos. El cerebro entra en modo supervivencia:  ve estímulo → reacciona → olvida → siguiente estímulo.

Y poco a poco nos acostumbramos a no profundizar en nada.

03 Para hacer

Creo que la productividad y la presencia no están peleadas, pero sí necesitamos encontrar momentos para las dos. ¿Estoy haciendo esto porque es importante… o porque no quiero sentir lo que aparece cuando paro?

Cada vez que sientes (sí, literalmente cuando vibra tu celular) una notificación, tu cerebro no está haciendo dos cosas al mismo tiempo —está apagando y volviendo a encender la atención. “Según la neurociencia, después de cada notificación, tu mente tarda aproximadamente 23 minutos en volver a concentrarse plenamente en lo que estabas haciendo antes.”

Eso significa que si revisas el celular con frecuencia, en realidad nunca llegas al estado profundo de productividad o de flujo en TODO el día laboral.

La presencia no siempre es romántica. Muchas veces es incómoda, inquieta, confrontante. Pero también es el único lugar donde podemos escucharnos de verdad.

04 Para continuar

Se me pasaron rapidísimo las 3 horas que dura. Muy recomendado para papás, pero también para quienes queremos cambiar nuestra relación con las pantallas.

Siguiente
Siguiente

43 Libreta emocional (Copy)