51 ¿Qué tan fácil es tumbarte?

01 Para empezar

En una sesión reciente, una paciente me preguntaba cómo un comentario le podía afectar tanto. Estaba en el gimnasio y el guardia le dijo, en tono casual, que si se acababa de levantar porque se veía un poco despeinada. Nada grave, evidentemente.

Pero después de eso, se empezó a acomodar el pelo, se sintió incómoda, un poco expuesta. Me dijo que no pudo poner atención los primeros 15 minutos de la clase.

Ya llevábamos varias sesiones tocando el tema del rechazo y sentí que estaba conectado. Ella sentía que su relación con el rechazo era otra desde que empezamos a trabajar juntas. Claro que ha habido cambio. Pero con este ejemplo nos dimos cuenta que todavía había cosas pequeñas que la mueven más de lo que le gustaría.

02 Para pensar

Lo que empezamos a ver es que el problema no era el comentario (se lo podrían imaginar por las newsletters pasadas). Era qué tan fácil ese comentario podía mover su seguridad. 

Un comentario pequeño → una reacción grande.

Y entonces aparece la pregunta incómoda: ¿por qué me dejó sentir así de fácil? 

Muchas veces creemos que ya “trabajamos” el tema del rechazo porque ya no explotamos, ya no nos derrumbamos. Pero seguimos reaccionando internamente. Cambia el comportamiento, pero la sensación sigue ahí. Te comportas diferente, pero te sigues sintiendo igual. 

Le preguntaba si creía que había algo de ella que no pudiera ser tocado por la opinión de alguien más. Y es que, claro, sientes pena si alguien te dice que vas despeinada, pero ¿por qué eso te debería quitar la oportunidad de disfrutar una parte de tu clase de ejercicio?

Porque si todo en ti es movible, entonces cualquier comentario te desestabiliza, todo afuera se vuelve demasiado importante. Te quieres ir del gimnasio, del partido, de la conversación. No por lo que pasó, sino por lo que se activó.

03 Para hacer

No se trata de que nada te afecte. Eso no es real. Se trata de construir algo interno que no sea tan fácil de tumbar y lo demás va a ir y venir. Yo lo describí como una cápsula: algo que no dependa de cómo te ven ni de lo que dicen de ti.

Esa cápsula no puede estar hecha de: “mis amigas dicen que soy honesta, trabajadora y leal”. Si tu no lo sientes verdad, es muy fácil que alguien te venga a decir lo contrario. Tienes que estar segura tú del valor de esa cápsula. Sí tienes identificado qué de ti es sólido, intocable, el comentario cambia de lugar. Ya no define. Solo incomoda y pasa. No necesitas que el mundo deje de opinar. Necesitas algo en ti que no cambie cada vez que lo hace.

04 Para continuar

Brené Brown es top, una guía de como dejar de construir tu valor desde la validación externa y empezar a sostenerte desde adentro. 

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