33 Roles

01 Para empezar

Esta semana tuve varias sesiones parecidas pero diferentes. Todas con distintos casos, pero al final creo que encontré un común denominador: tratar de asumir un rol que no te pertenece.

Es curioso cómo los roles familiares y personales se forman de manera casi invisible. La mayoría de las veces, nadie nos dice explícitamente: “a ti te toca ser el cuidador” o “a ti te toca ser el mediador”. Más bien se van construyendo a partir de dinámicas, silencios y expectativas. Y aunque en algún momento esos roles sirvieron, llega un punto en que pesan demasiado o nos impiden relacionarnos de una manera más libre, más nosotros. 

Y no sólo pasa en la familia. También sucede en el trabajo, cuando alguien carga con tareas que no son suyas para que “todo salga bien”. O con los amigos, cuando tomamos el papel de consejero permanente y dejamos de ser vulnerables.

Ejemplo 1: Un hijo mayor con papás sumamente trabajadores y dos hermanos más chicos, “pilones”. Hoy en día ya se salió de su casa, pero hablaba del infierno que era regresar. Él crió a sus hermanos y ahora choca con ellos porque intenta llevar una relación de hermanos… cuando en realidad ya tomó durante años el papel de papá.

Ejemplo 2: Una hija menor en una familia de cinco hermanos, con miedo de que sus papás se divorcien por falta de comunicación. Ella llegó a la sesión convencida de que tenía que hablar con sus papás para “salvar su matrimonio”.

02 Para pensar

No se trata de desentenderte, sino de reconocer tus límites y devolver lo que no te corresponde.

Cuando los roles se confunden, el conflicto casi siempre aparece. A veces no es un problema externo visible, sino una carga interna que no corresponde, que nos lleva a explotar hacia afuera. Justo como el ejemplo anterior, como si te hubieras quedado atrapado en la idea de arreglar algo que no te tocaba arreglar.

03 Para hacer

El reto está en identificar: ¿qué rol sí me corresponde? Porque, como en todo, asumir responsabilidades que no nos pertenecen nos llena de enojo, ansiedad o frustración… y al mismo tiempo nos roba energía de lo que sí necesitamos atender. Lo difícil es entender que ese rol de hermano, de hijo o de amiga es igual de importante. 

Creo que cuando reconocemos el lugar que sí nos toca, todo empieza a caer en su lugar. No porque todo se resuelva mágicamente, sino porque dejamos de desgastarnos en lo imposible. Y desde ahí, tal vez podamos descubrir que el rol más importante siempre es el que nos correspondía desde el principio.

04 Para continuar

Underrated, pero de mis películas favoritas de Disney. 

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