20 Conversaciones difíciles
01 Para empezar
El otro día, en sesión, me cuestionaba con una paciente: ¿por qué evitamos tanto las conversaciones difíciles? ¿Será por la incomodidad? ¿Por el miedo al conflicto? ¿O simplemente porque no queremos enfrentarnos a lo que nos incomoda?
Usamos la metáfora de las tortugas. Como ellas, todos tenemos un caparazón que nos protege. Ese caparazón es útil, pero también puede convertirse en una excusa para escondernos de las cosas que nos preocupan. Si lo usamos demasiado, corremos el riesgo de aislarnos y evitar enfrentar lo que realmente necesitamos resolver.
02 Para pensar
Por el curso que estoy haciendo (del que les platiqué el otro día), mi mente se fue directo a la idea de por qué suceden las situaciones traumáticas. Nos repiten mucho que el problema no es lo que sucedió, sino el hecho de que nunca se habló. Al no hablarlo, se queda cómo algo sin procesar. En cambio, tener una conversación - que entiendo que puede ser MUY incómoda - te permite integrar lo que viviste. Cómo si verlo a través de los ojos de alguien más, te ayudará a verlo tú también.
De regreso a la sesión, noté que esta paciente se sentía enredada en entender por qué se limitaba tanto en ciertas áreas de su vida. Se quedaba atrapada en el análisis, intentando descifrar el origen de su miedo en vez de actuar. Pero esto ya le había sucedido antes: recordamos cómo pasó años pensando si debía cambiar de trabajo, postergando una conversación incómoda con su jefe. Hasta que decidió aventarse y hablar con él. Al final, se dio cuenta de que el golpe no fue tan fuerte como pensaba.
03 Para hacer
¿Qué pasaría si, en vez de analizar tanto por qué nos da miedo algo, simplemente nos aventáramos? La tarea no es entender hasta el último detalle de nuestra resistencia, sino empezar a actuar, empezando a entender que el miedo es parte del proceso.
Pero aquí está lo interesante: muchas veces, el miedo no es a la conversación en sí, sino a la reacción del otro. Nos preocupa cómo lo van a tomar, si vamos a lastimar a alguien o si nos vamos a arrepentir después.
El otro día me topé con este video en Instagram de una psicóloga que me encantó. Me pareció muy cierto y práctico, y me puso a pensar en cómo me gustaría que me dijeran a mí las cosas, para poder empezar a practicar con los demás.
Porque creo que lo que no se habla, se acumula. Y lo que se acumula, tarde o temprano, pesa más de lo que imaginamos.