Directo a tu correo, todos los miércoles.

    ¿Qué quieres entender hoy?

    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    08 Relaciones tóxicas

    Todos conocemos el caso de una relación tóxica. El otro día no me podía sacar de la cabeza esta paciente que, llevaba varias sesiones con mucha culpa por durar 3 años en una relación que en retrospectiva era “toxicísima”.

    01 Para empezar

    Todos conocemos el caso de una relación tóxica. El otro día no me podía sacar de la cabeza esta paciente que, llevaba varias sesiones con mucha culpa por durar 3 años en una relación que en retrospectiva era “toxicísima”. Sus mayores preocupaciones eran: “¿cómo no me di cuenta?” y  “¿qué tal si me vuelve a pasar en mi siguiente relación?”. 

    Creo que estas preocupaciones son de lo más normal, e indican un crecimiento; en lugar de ir de una relación tóxica a otra sin darte cuenta, te das cuenta que quieres cambiar, no quieres que esto sea tu “normal”. 

    A mí me encantan las metáforas en terapia, siento que ayudan a acercarme al paciente, a hablar el mismo idioma y abordar conceptos difíciles; los dos entendemos lo mismo, aunque sabemos que puede ser un tema complicado de hablar. 

    Regresando al caso, después de escuchar la historia de su relación, llegamos a la conclusión de que, dadas sus circunstancias, era muy difícil que esta paciente se diera cuenta, en el momento, del tipo de relación en la que estaba. Le expliqué (usando una metáfora) qué es como si muchos años alguien te hace cariñitos, y cuando esta misma mano o la de otra persona empieza a apretar poco a poco, muy lentamente, hasta posiblemente ahogarte, no te vas a dar cuenta.

    02 Para pensar

    Esto alivió un poco su culpa, pero aún había cosas que platicar. Nos llevó a pensar en por qué aceptó esos cariñitos en primer lugar. Para esta paciente en específico, llevábamos tiempo analizando su sentido de pertenencia; no se sentía parte de su familia, los grupos de amigas iban y venían, se cambiaba de trabajo y, por ende, de ciudades con frecuencia. Sentía que todo el mundo pertenecía a algo menos ellos. En este punto, entendimos mucho sobre su relación. Esta pareja llenó su hueco de pertenencia rapidísimo y, a partir de ese momento, ella decidió inconscientemente tolerar todo o casi todo, porque pertenecer es parte de las necesidades primarias del ser humano, justo después de comer, dormir y tener un techo. 

    Te explicó lo básico de la teoría de la jerarquía de necesidades de Maslow. Esta teoría, desarrollada por Abraham Maslow, psicólogo humanista, plantea que las personas tienen una serie de necesidades que deben cubrirse en un orden específico para alcanzar el bienestar y la realización personal. Solo al satisfacer cada nivel podemos enfocarnos en el siguiente, buscando así una vida plena y satisfactoria.

    03 Para hacer

    Muchas veces es muy fácil culparnos en retrospectiva; con el conocimiento que tienes hoy, lo más probable es que no hubieras actuado de la misma manera. Pero muchas veces tenías que pasar por esa situación para adquirir ese conocimiento. 

    “I did then what I knew how to do. Now that I know better, I do better.” - Maya Angelou

    Estamos dispuestos a tolerar ciertas cosas por algo, no sólo dejamos que estás personas tóxicas nos ahogen por qué si. Explorar por qué estás aceptando cierto trato en una relación te da el espacio para pensar: ¿qué necesidad estoy cubriendo ahí? ¿por qué me estoy quedando? ¿habrá algo que me falta que pueda conseguir de manera más sana en otro lado?

    04 Para continuar

    “Sometimes honesty can be incredibly messy” -  William Paul Young

    “Forgiveness is not about forgetting. It is about letting go of another person's throat.” -  William Paul Young


    The Shack

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    07 ¿Qué hacer para que mi vaso emocional no esté hasta el tope?

    Ya hablamos de la mochila emocional pesada, del vaso emocional lleno, pero ¿qué hacer con estás emociones? ¿Se podrán sentir “correctamente” o mínimo no pesar tanto? 

    01 Para empezar

    Ya hablamos de la mochila emocional pesada, del vaso emocional lleno, pero ¿qué hacer con estás emociones? ¿Se podrán sentir “correctamente” o mínimo no pesar tanto? 

    Así como las emociones son comunicaciones interpersonales, también lo son intrapersonales, para adentro. Hay de dos: o estás conectado a ellas o alejado de ellas. Hay un ejemplo de una psicoterapeuta que me encanta, que dice que, “El extraño puede ser alguien a quien se maltrate más fácilmente si no es descifrado o interpretado, o si es interpretado de forma incorrecta, a nivel emocional.” Explica cómo, en su consultorio, los niños fueron maltratados con más frecuencia por madres que interpretaron su propio miedo como ira. Aquí nos damos cuenta de lo que puede causar el no entender qué sentimos. 

    02 Para pensar

    Decides ir a terapia para sentir menos de algo, normalmente alguna de las emociones que son un poco incómodas: ansiedad, vergüenza, enojo o sentir más de las que todo mundo queremos: amor, felicidad, esperanza. Si sólo pudiéramos subirle y bajarle a estas emociones, sería como un termómetro. A mí me ha servido enfocarme en el significado de la señal en vez de la señal en sí. Te explico: digamos que las emociones funcionaran como un termómetro. Llegas con calentura a terapia y si la psicóloga pudiera regresar la temperatura a la normal, quitar la calentura, ¿dejarías de estar enfermo? 

    La calentura es sólo una señal de tu cuerpo para decirte que algo está mal. Sería más efectivo que te des unos días de descanso, bajes el estrés, duermas mejor, comas más nutritivo y así probablemente bajaría la calentura. Pero si te enfocas solo en la temperatura exacta, la enfermedad a lo mejor no se resuelve de fondo. Por eso, en la terapia hay muchas más preguntas que respuestas; la psicóloga no te puede curar, pero sí pueden juntos entender qué estás haciendo para sentirte enfermo. 

    “Normalmente el problema es cómo está viviendo la persona su vida, no solo las emociones resultantes. Cuando la forma de vivir cambia, los sentimientos cambiarán”

    Siguiendo con la metáfora del termómetro, además de cuando estás enfermo el cuerpo siempre se mantiene más o menos en la misma temperatura. Si estás en un lugar de mucho calor, baja su temperatura un poco o, al revés, en un lugar frío. Lo mismo pasa con las emociones: forman un sistema, una afecta a la otra. Subirle a la curiosidad para poder bajarle a la tristeza. ¿Cómo sacas a alguien de una depresión? Si todo el día hablaras de su tristeza, esta solo se haría más grande. Meter un poco de enojo o a lo mejor algo de curiosidad bajaría un poco esta tristeza.

    03 Para hacer

    Para no complicarnos tanto, también creo que simplemente hablar de tus emociones ayuda; te das cuenta de qué está compuesto este termómetro. Ir a terapia, platicar con un amigo, con tus papás. Aunque hablar de tus emociones no las cambia, ya que tus síntomas probablemente sigan siendo los mismos, creo que el nombrar los síntomas y a tus emociones pesan menos. Esto es el poder del insight

    También creo que la curiosidad tiene más poder de la que realmente le damos. Lo que hacemos día a día a nosotros se nos hace normal por tanta repetición, pero el platicar con alguien externo sirve para cuestionarte: ¿por qué se me hace normal sentirme así? Nos puede invocar curiosidad de por qué hacemos lo que hacemos, por qué reaccionamos como reaccionamos. Cómo platicabamos en la newsletter pasada, ¿podríamos hacer algo diferente para sentirnos mejor?

    04 Para continuar

    “From award-winning filmmaker Darren Aronofsky comes a mind-bending, thrilling journey that explores the fragility and wonder of planet Earth—one of the most peculiar, unique places in the universe. Darren Aronofsky, Will Smith, and experienced astronauts join forces to tell the extraordinary story of why life as we know it exists on Earth.”

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    06 ¿Lo haces porque quieres o porque te da miedo cambiar?

    Cuando llega un paciente nuevo y no tiene un tema urgente, me gusta empezar por preguntarles por su personalidad: ¿Cómo se describirían ellos? ¿Qué les gusta? ¿Qué no les gusta? ¿Qué cambiarían si pudieran? Creo que estas preguntas te hacen reflexionar y pintan una buena primera dirección para la terapia. 

    01 Para empezar

    Cuando llega un paciente nuevo y no tiene un tema urgente, me gusta empezar por preguntarles por su personalidad: ¿Cómo se describirían ellos? ¿Qué les gusta? ¿Qué no les gusta? ¿Qué cambiarían si pudieran? Creo que estas preguntas te hacen reflexionar y pintan una buena primera dirección para la terapia. 

    El otro día llegó un paciente que, al hacerle estás preguntas me decía que él siempre había sido introvertido. No le gustaba ser así, veía a gente extrovertida y quería ser como ellos, pero era demasiado el esfuerzo que tenía que hacer para socializar y convivir. Básicamente, ya se había rendido y aceptado que no iba a poder cambiar. 

    Paréntesis: No sé si les había platicado, pero parte de mi especialidad es lo relacional, y no esto no significa terapia de parejas. El enfoque nace de la idea de que todos somos seres relacionales. Somos quienes somos hoy por cómo nos hemos relacionado con los demás: papás, amigos, hermanos. Estas experiencias nos moldean; vamos repitiendo patrones y estos patrones afectan nuestro bienestar emocional y, por ende, nuestro comportamiento en las relaciones que vivimos hoy en día. Un ejemplo muy fácil es la frase “si te choca, te checa”, que explica el qué si algo te desespera en alguien más, probablemente ese vaso emocional de ese cierto tema está a punto de desbordarse.

    02 Para pensar

    Pero bueno de regreso a este paciente, por esta parte relacional que te expliqué arriba, le pregunté si se acordaba desde cuándo era introvertido, o si recordaba cómo hacía amigos de chiquito. Después de una buena introspección, se acordó de que en primaria y secundaria siempre se sintió diferente; no sabía que era, pero no sentía que encajaba, y con la mayoría de amiguitos que hacía, se sentía juzgado. Esto lo hacía achicarse automáticamente. 

    La personalidad se construye a base de mecanismos de defensa. Probablemente, eres introvertido porque es más fácil hacerte chiquito que grande cuando te están juzgando. A falta, quizá, de una dosis de más seguridad y al no saber cómo hacerlo mejor, te quedaste con este mecanismo de defensa como parte de tu personalidad. Después de muchas repeticiones, se crea un patrón. Cada vez que conoces a alguien nuevo, revives la pena y llega esta introversión. 

    Esto no solo pasa con la introversión de este paciente. A lo mejor no todo se te dio en charola de plata y tuviste que luchar por lo que querías, lo que ahora te hace que no tomes un “no” por respuesta y seas una persona luchona. O puede ser que hubo alguna situación no tan optimista en tu núcleo familiar y cuando todos se venían abajo, te volteaban a ver a ti. Tú querías ser el positivo que alegrará tu hogar y hoy en día te describes como optimista.

    03 Para hacer

    Pero, ¿sigues queriendo ser así? ¿Quieres seguir siendo introvertido, luchona o optimista? ¿O hay algo que ya no te sirve? A lo mejor ya te cansaste de esta pena que te limita de conectar con la gente a tu alrededor, o ahora, por tu situación actual, te sirve ser un poco más realista, dejando el optimismo a un lado. Pero lo luchona te sigue sirviendo, perfecto, esto te lo puedes quedar. ¿Qué pasa si nunca habías tenido la necesidad de ser organizado, pero por tu nuevo puesto te serviría mucho? ¿Crees que porque no fuiste así nunca lo vas a poder lograr?  

    Ahora, con más conciencia, tú tienes el poder de definir tu personalidad, no por qué siempre fue así tiene que seguir siendo. Claro, tenemos mucha predisposición a hacer lo que siempre hemos hecho pero aquí entra la motivación. Va a haber momentos dónde estos mecanismos de defensa se vuelvan a activar, probablemente cuando no te sientas tan seguro vas a regresar a lo que supiste hacer mejor todos estos años. Pero el miedo al cambio no te tiene que frenar, ¿lo haces porque quieres o porque te da miedo cambiar? 

    Update: No, este paciente del que hablamos no es el más amiguero o extrovertido de su grupo, pero en la última sesión que tuvimos me platicaba cómo ya no siente ese peso al hablar en grupos y cómo le gusta tomar iniciativa en planes sociales. Para mí, eso ya es ganancia. 

    04 Para continuar

    “I’ve learned that it’s harder to hate up close.” - Michelle Obama


    “It was one thing to get yourself out of a stuck place, I realized. It was another thing entirely to try and get the place itself unstuck.” - Michelle Obama

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    05 Microtrauma

    No podemos negar el sobre uso de la palabra “trauma” en esta sociedad que pasó de no querer psicoanalizar nada, a querer psicoanalizar todo. Padres primerizos haciendo todo con pinzas para no “traumar” a sus hijos cómo ellos fueron “traumados”. Adolescentes, o adultos todavía haciéndose pasar por adolescentes, culpando a sus padres por “traumas” en su desarrollo. 

    01 Para empezar

    No podemos negar el sobre uso de la palabra “trauma” en esta sociedad que pasó de no querer psicoanalizar nada, a querer psicoanalizar todo. Padres primerizos haciendo todo con pinzas para no “traumar” a sus hijos cómo ellos fueron “traumados”. Adolescentes, o adultos todavía haciéndose pasar por adolescentes, culpando a sus padres por “traumas” en su desarrollo. 

    Primero, ¿qué es verdaderamente un trauma? Ya usamos tanto la palabra, que pensaríamos que no es algo tan grave. De lo que estoy segura es que, si viviste un trauma, se vuelve un parteaguas en tu vida, hay un antes y un después. Lo que te sucedió fue algo tan diferente, disruptivo e incoherente para tu mente que no lo puede procesar, y es por eso que entra la disociación. ¿Qué es la disociación? Tu mente, al no saber qué hacer con esa información, hace cómo si nunca hubiera existido, hasta que vives algo similar, lo que llamamos “triggers”. Estos son los que hacen salir nuevamente las emociones o los recuerdos del trauma que viviste, de diferentes maneras.  

    02 Para pensar

    Te lo explico con un caso. Tengo un paciente que no vivió lo que se puede definir como trauma: nada tan fuerte causado por humanos como el abuso o las guerras, ni tampoco por la naturaleza, como un tsunami o un terremoto. Pero había algo que lo hacía llorar ante cualquier ligero sentimiento de tristeza con el que se enfrentara. Llegamos a la conclusión de que cada oportunidad que tenía para llorar lo hacía por todas esas veces que no lo hizo; él había vivido un microtrauma que su mente no había procesado. 

    La psicóloga americana Margaret Castropol define el microtrauma como “daños psíquicos pequeños y sutiles que se acumulan para excavar el sentido de autoestima de una persona, distorsionando su carácter y comprometiendo su relación con los demás”. 

    El efecto es el mismo que el de un trauma, pero al no ser solo un momento que se sale por completo de lo común, tiende a pasar desapercibido. Lo que le sucedía a este paciente era que había vivido un rechazo constante por parte de sus padres. Tratando de recordar su niñez, no hay golpes, ni abuso o algo que resalte como traumático. Pero al observar los comentarios agresivos constantes que le decían sus padres: “no vales para nada”, “no lo vas a lograr”, “tú no puedes”, “no eres capaz”, estos se acumularon hasta crear un proceso destructivo. Muchos micro-momentos creando un trauma.

    03 Para hacer

    ¿Y ahora qué hacer con este microtrauma? Creo que lo primero es entender de dónde viene. Todos somos víctimas de víctimas. En una conferencia escuché que un padre o una madre nunca le quieren mandar una mala jugada a su hijo. Simplemente hacen lo mejor que pueden con lo que tienen en ese momento. Si te fijas en las heridas que tus padres te “causaron”, y te das la tarea de investigar un poquito sobre sus infancias, te das cuenta que probablemente ellos crecieron con las mismas heridas. Al no sanarlas o hacerlas conscientes, se heredan, y aquí es dónde nos toca romper el círculo vicioso. 

    Lo platicamos más a fondo la siguiente semana, pero el primer paso es hacerlo consciente, y el segundo es trabajarlo, perdonar para no herir más adelante.

    PD: Algo que Castropol dice que se me hace importante recalcar es que estos micro-momentos no tienen que ser traumáticos, "Es más una cuestión de cuánta, con qué frecuencia y cuánta resiliencia tiene la persona”.

    04 Para continuar

    "The Heart’s Pain Seeped Away Like Water Into Sand, Still There But Deep." - Kya

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    04 Locus de control interno

    ¿Cuántas veces se te ha arruinado el día porque alguien te hizo enojar?

    ¿Te acuerdas de lo que platicamos hace 2 semanas? Spoiler alert: Esa otra persona no te pudo haber hecho sentir de ninguna manera; tú estás en control de tus sentimientos.

    01 Para empezar

    ¿Cuántas veces se te ha arruinado el día porque alguien te hizo enojar?

    ¿Te acuerdas de lo que platicamos hace 2 semanas? Spoiler alert: Esa otra persona no te pudo haber hecho sentir de ninguna manera; tú estás en control de tus sentimientos.

    Crecimos con esa narrativa porque es la escapada fácil: “Es que él me pegó, entonces me enojé”, como si uno fuera consecuencia directa del otro. Esto nos quita el camino complicado de decir alguien más puede pegarme y no tengo que enojarme. ¿Por qué me enojé realmente? 

    02 Para pensar

    Probablemente, te enojaste porque, más allá del golpe físico, claramente te hirió sentimentalmente que tu amigo te pegara y eso es lo que causa el enojo. Aquí se me ocurren 2 opciones pero estoy segura que hay muchas:

    • Puedes escoger tratar de entender qué hay detrás del golpe. ¿Qué estará sintiendo tu amigo para que decidiera pegarte? Posiblemente dolor o coraje. Esto te puede llevar a sentir curiosidad por lo que está sufriendo tu amigo, dejando atrás el enojó y empezando una conversación. 

    • O puedes enojarte porque te dolió que te pegara, pero decides no ponerle tanta atención. Lo más probable es que no sea personal, y volteas con otro amigo que no te pegó y vuelves a contentarte. No tienes que pasar todo el día molesto por algo que alguien más te hizo tal cosa. 

    Pensando en esta idea, reflexioné que sería como ceder el control remoto a las demás personas de tus emociones. ¿Con cuáles emociones cedemos más? En principio, si cedes el control remoto te salvas de lidiar con todo este tema de inteligencia emocional, pero ¿qué consecuencias tiene?

    03 Para hacer

    Si lo llevamos a un tema positivo, por ejemplo, “la paz” famosa que todo mundo buscamos desenfrenadamente: si tu paz no depende de ti, es difícil confiar en ti mismo y fácil victimizarse, porque entonces tu paz es de todos menos tuya. Viéndolo así, la cosa cambia un poco ¿no? Te dan ganas de tener el control remoto otra vez. El típico ejemplo: “mi novia me hizo sentir tal”, cuando en verdad ese sentimiento está en tu control; tú permitiste sentirte así. No depende ni de tu novia, ni de tu mamá, ni de tu amigo.

    Muchas veces se nos hace fácil atribuirnos las emociones positivas y fácil atribuirle a alguien más las negativas. Si estoy feliz, es por que yo lo decidí, pero si me enojó, es por qué mi papá me regañó. Queremos el escape fácil: apuntar el dedo, echar la culpa. Pero, ¿qué si ese enojo está en tus manos y no tienes que pasar todo el día enojado? Si nos lo atribuimos, lo podríamos gestionarlo tan fácil como con las emociones positivas, o por lo menos cuestionarnos si nos queremos quedar con esa emoción o no. Esto se llama tener un locus de control interno.

    04 Para continuar

    “The only way out is through” - Lori Gottlieb

    “It’s impossible to get to know people deeply and not come to like them” - Lori Gottlieb

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    03 No existen las emociones negativas

    Últimamente, con mis pacientes, he estado escuchando cada vez más sobre el enojo. Reflexioné que, al sentir una emoción “negativa” hacia alguna situación, casi siempre elegimos el enojo porque es la que más relacionamos con el poder.

    01 Para empezar

    El otro día platicamos sobre cuando se nos desbordan las emociones y dejamos el tema de emociones negativas pendiente. Somos más conscientes de estos desbordes de emociones, cuando están relacionadas a emociones a las que conocemos como “negativas”. Normalmente tenemos más prisa para solucionar este desborde, nos sentimos “raros” o buscamos ayuda con tantita más urgencia, haciéndonos preguntas como ¿Por qué me enojé de esa manera si no era para tanto? 

    Obviamente un desborde de alegría no nos causa tanto conflicto. ¿Por qué?

    02 Para pensar

    Últimamente con mis pacientes he estado escuchando cada vez más sobre el enojo. Reflexioné que al sentir una emoción “negativa” hacia alguna situación, casi siempre elegimos el enojo por qué es la que más relacionamos con el poder. Decir que te sientes triste, traicionado o decepcionado viene de un lugar vulnerable, te sientes chiquito, te hace sentir expuesto. La tristeza no nos gusta; la escondemos, tratamos de no sentirla, la categorizamos como negativa. En vez de decir “esto me puso muy triste,” decimos, “esto me hizo enojar”. Estas palabras te agrandan, te hacen sacar el pecho y te permiten lidiar con lo que te causó esta emoción

    Lo mismo pasa con el coraje: no te sale algo y te da coraje, en vez de pensar en la decepción que te hizo sentir el que no te saliera por qué le echaste todas las ganas y aún así no llegaste a la meta que tenías pensada. Pero ¿de qué te sirve este poder que te da el coraje o el enojo? ¿Para quitarte la culpa a ti mismo de que hasta cierto punto pudiste haber fracasado? ¿O para echarle la culpa al que supuestamente te hizo enojar? 

    Y ahí te va el por qué de “emociones negativas” entre comillas. Una de las frases que creo que les he repetido a todos mis pacientes en algún punto es que no existen las emociones negativas o positivas. Al contrario de lo que muchos crecimos creyendo, el enojo no es malo y la felicidad no es buena. Lo que categoriza las emociones como tal son las acciones que tomamos al sentirlas.

    03 Para hacer

    Por ejemplo, el enojo no es malo, pero si estás tan enojado que le pegas a alguien, el acto de pegar es lo que es malo, no la emoción detrás. Si tú estuvieras cómodo con tu enojo, sabrías cómo se siente y cómo expresarlo. Probablemente no actuarías de esa manera, quitándole esta connotación negativa. De la misma manera con las “emociones positivas”, el abrazar a alguien por qué estás feliz, es lo positivo de la felicidad.    


    ¿Cómo estar más cómodo con lo que siento? La siguiente vez que sientas una emoción “negativa”, trata de entender qué hay detrás de ese enojo o coraje, qué hay detrás de querer tener el poder. ¿Qué pasaría si fuéramos un poco vulnerables y comunicaríamos que alguien nos decepcionó? A lo mejor descubrimos que el aceptar nuestra tristeza, esta no se siente tan mal. Fíjate cómo solo sentimos culpa con emociones “negativas” pero ¿qué pasaría si solo dejarías el enojo ser, cómo dejas ser la felicidad?

    04 Para continuar

    “Whenever you feel afraid, just remember. Courage is the root of change – and change is what we're chemically designed to do.”

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    02 Todo cabe

    El otro día platicando con un paciente me decía que ya quería perdonar a alguien cercano que lo hirió. Ya se había cansado de cargar con este tema no resuelto. Me platicó que sentía un peso muy grande en sus hombros. Para darles un poco de contexto, este paciente llegó cayendo en una depresión exógena, no entendiendo qué lo hacía sentirse ahogado.

    01 Para empezar

    El otro día platicando con un paciente me decía que ya quería perdonar a alguien cercano que lo hirió. Ya se había cansado de cargar con este tema no resuelto. Me platicó que sentía un peso muy grande en sus hombros. Para darte un poco de contexto, este paciente llegó cayendo en una depresión exógena, no entendiendo que lo hacía sentirse ahogado.

    Nos dimos cuenta que no solo estaba cargando esta falta de perdón. Se había cansado de cargar muchas “piedritas”, como el no haber perdonado, una ruptura amorosa, los comentarios hirientes de su mamá, el estar siendo excluido de sus grupos sociales. Todas estas piedritas las echaba a su “mochila emocional.”

    02 Para pensar

    Este paciente a lo mejor llevaba años así, callando las cosas, pensando que no eran tan importantes. Al principio esta mochila no le causaba tanta incomodidad, pues no llevaba tanto tiempo caminando con ella, pero después de muchos kms el peso extra ya estaba cobrando factura. Nos dimos la tarea de tomar una pausa en el camino, abrir la mochila y explorar qué cargaba y, más importante, ¿por qué?

    Todos tenemos una mochila emocional y escogemos qué tanto la llenamos y de qué.

    ¿Pero ahora qué hacemos con estás piedritas? Hablar con alguien es sostener la piedrita juntos. Este paciente llegó agotado porque llevaba 10 o 20 años acumulando piedritas, pero al sostenerlas con alguien más no pesan de la misma manera. Para esto está la terapia, es un espacio dónde a mí me gusta decir que todo cabe, todos los sentimientos, miedos, enojos, alegrías. Es un lugar para llegar a vaciar tu mochila y explorar el contenido.

    03 Para hacer

    Pero no solo en terapia hay espacio para esto que estamos cargando, todo depende de la manera en la que comunicamos este peso. Si decimos algo sin pensar por que ya no podemos del enojo es como aventar la piedrita, no importando a quién le pegue. O podemos reflexionar por qué la estamos cargando, darnos cuenta que no nos sirve y simplemente colocarla de regreso en el piso, pensar en que ya no nos pertenece.

    Este paciente tenía miedo de platicar sobre este tema con sus familiares/amigos por miedo de pasarles ese peso o esa preocupación. Pero piensa en cómo te sientes cuando compartes algo que te preocupa con alguien que te quiere. Más ligero, se te quita un peso de encima.

    ¿Y en una situación al revés? ¿Cuando alguien que quieres te platica algo que le preocupa? La escuchas, quieres ayudar, le das un consejo, a lo mejor alguna solución. Pero aún ayudando, no te adueñas tu de la piedrita ya que no es tuya para cargar; este es problema de alguien más.

    Nadie te puede hacer sentir de ninguna manera, sólo tú estás en control de tus sentimientos. O siguiendo con la metáfora, nadie puede poner piedritas en tu mochila. Pero bueno esto ya será otro tema para la siguiente semana.

    04 Para continuar

    “Las redes son buenas en muchos aspectos pero cuidado, porque de forma implícita siempre te comparas, aunque tú no lo quieras y la comparación está siempre envuelta en la tristeza. Entonces hay épocas que hay que desconectar de redes un poquito y simplemente conectar con tu propia vida, ver que tu vida tiene un propósito, hacer las cosas lo mejor posible, porque de la otra manera, si no, sufres.”

    - Marian Rojas Estapé

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    01 Para sanar hay que sentir

    No es lo mismo ir a un psicólogo cognitivo conductual, que ir con un coach, qué ir con una psicoterapeuta. Así como hay diferentes tipos de doctores para los achaques físicos, hay diferentes tipos de ayuda para la salud mental.

    01 Para empezar

    No es lo mismo ir a un psicólogo cognitivo conductual, que ir con un coach, qué ir con una psicoterapeuta. Así como hay diferentes tipos de doctores para los achaques físicos, hay diferentes tipos de ayuda para la salud mental.

    ¿Por qué está de moda la terapia cognitivo conductual?

    ¿Llegamos hoy con un problema al consultorio y normalmente qué buscamos? Una solución y la mayoría de las veces que sea lo más rápido posible. ¿Qué puedo hacer hoy para dejar de sentir esto? Lamentablemente, o no.. Para sanar hay que sentir, de nada sirve ponerle una curita a un brazo roto.

    02 Para pensar

    A los 7 años en el colegio, me acuerdo de ir a visitar a Chole, la enfermera en ese entonces, porque me dolía la panza. Siempre me preguntaba qué tanto del 1 al 10, si era abajo de 8, me ponía una curita en la panza y yo regresaba a mi salón de clases feliz por qué “ya me había curado”. Si mi dolor no era tan fuerte y la incomodidad no era tanta, me distraía. Con esa pastilla era suficiente hasta la siguiente semana o mes que me doliera algo más. Pero si ese dolor de panza era más como una intoxicación, para la siguiente clase me regresaba el dolor y tenía que regresar a pedir otra solución.

    Ojo, todas las terapias tienen lo suyo. Actualmente estoy trabajando con con un psiquiatra en Madrid, que utiliza la terapia cognitivo conductual aparte del medicamento para ayudar a los pacientes a tener control sobre sus pensamientos. Al entender que el que gobierna su mente tiene la mayor libertad, estás pautas de conducta tienen mucho valor.

    Conectándolo al tema psicológico, ¿Qué pasa cuando ese “dolor de panza” es un poco más fuerte de lo que te das cuenta? Aquí es dónde hay que tratar el problema de raíz. Hay que reconocer la herida antes de sanarla. ¿Cuándo fue la primera vez que recuerdas haberte sentido así? ¿Qué lo pudo haber causado? Muchas veces nuestro vaso ya esta lleno y nos entercamos en si sólo pudiéramos solucionar ese último chorro que lo llenó. Lo que sentimos es el desborde de emociones acumuladas y no sólo esta situación que te hizo explotar, ya sea de enojo, coraje o resentimiento.

    03 Para hacer

    Esto de las emociones negativas, es un tema para la siguiente semana. Pero lo que te quiero decir es ¿te has cachado con la sensación de que estás exagerando? A lo mejor te sientes más triste de lo que te “deberías” de sentir, por este último “chorro” que llenó tu vaso. Aquí es cuando a lo mejor hay una herida relacionada detrás de esta cierta emoción en tu pasado que hay que reparar para tener control sobre tu emoción de hoy.

    “Pero a mi no me pasó nada traumático.” No todos tenemos traumas, pero si todos tenemos heridas, algunas más chicas o grandes que otras pero esto no te hace una persona rara o defectuosa, al revés te hace humana. Con esta idea de que todos tenemos algo que trabajar, en terapia me gusta mucho mencionar que hay que sanar para no herir más adelante.

    Healed people heal people.

    ¿Qué estás haciendo tú para sanar?

    04 Para continuar

    “I would like to beg you dear Sir, as well as I can, to have patience with everything unresolved in your heart and try to love the questions themselves as if they were locked rooms or books written in a very foreign language. Don’t search for the answers, which could not be given to you now, because you would not be able to live them. And the point is to live everything. Live the questions now. Perhaps then, someday far in the future, you will gradually, without even noticing it, live the way into the answer.” - Rainer Maria Rilke

    Leer más