Directo a tu correo, todos los miércoles.

    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    21 Constantemente “ocupados”

    Siendo honesta, ya llevo rato teniendo este tema en la mente, pero no sabía cómo “concluirlo”

    01 Para empezar

    Siendo honesta, ya llevo rato teniendo este tema en la mente, pero no sabía cómo “concluirlo”. Al final, me rendí y decidí escribirlo así, sin una respuesta definitiva, más bien como una reflexión abierta. Creo que, como les digo en sesión, "pensándolo juntos", cada quien puede sacarle lo suyo.

    Últimamente he notado que muchos de mis pacientes, y me incluyo, parecen estar en un estado constante de distracción. Siempre hay algo que hacer, algo que ver, algo que escuchar. Cero espacio para la pausa, para el silencio, para estar realmente presentes en lo que estamos haciendo o, simplemente, pensando.

    02 Para pensar

    Paciente 1: Uno de mis pacientes lleva años quedándose dormido con la tele prendida. A él se le hacía lo más normal, a mí lo más raro. Le pregunté: ¿Por qué crees que no puedes dormir en silencio? Pensándolo juntos, llegamos a la conclusión de que le da miedo lo que pueda pensar si no hay ruido de fondo.

    Paciente 2: Durante el día, en su home office, siempre trabaja con algo de comedia de fondo. Me explicó que es un punto medio perfecto: la distrae lo suficiente para no pensar en sus pensamientos, pero no tanto como para no poner atención a su trabajo. Acabando su día, a veces pone un episodio más durante o después de la cena, pero no la ve realmente, porque siempre está viendo algo más en el celular.

    Paciente 3: Otro paciente me habló de su relación con su laptop. No me pregunten cómo llegamos a este tema, pero más que una herramienta de trabajo, se ha convertido en una extensión de su día, de su mente. Me decía que siente que si cierra su laptop o la deja en su casa y deja de "producir", siente que está desperdiciando el tiempo. Si no está ocupada, siente que se queda atrás. La productividad cómo refugio.

    03 Para hacer

    ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo sin ninguna distracción de fondo? Aquí es donde entra lo interesante. Contrario a lo que el mundo de hoy nos vende, estar ocupado todo el tiempo no significa estar presente. Como dice Marian Rojas, “Estar en lo que estoy, sin una mente dispersa”, se ha vuelto un reto enorme.

    No tener momentos de pausa nos hace estar desconectados de nosotros mismos. Y cuando no nos damos el espacio para entendernos, terminamos proyectando en otros nuestras heridas sin resolver. Como dice una frase que leí el otro día: "If you don’t heal what hurt you, you’ll bleed on people who didn’t cut you."

    Pero ¿a qué hora queremos sanar, si ni siquiera nos damos el tiempo de sentir? La mayoría de las veces, esa incomodidad de estar en silencio o de estar “haciendo nada” nos quiere decir algo. Observa qué pasa. ¿Qué pensamientos aparecen? Tal vez es momento de escucharlos en lugar de apagarlos con ruido de fondo.

    Les dejo una de mis frases favoritas desde siempre:

    "Almost everything will work again if you unplug it for a few minutes, including you." 

    Y el otro día me tope con la segunda parte que está todavía mejor: 

    “Stop. Rest. Breath. Start again. Each day is a reset, a clean slate, and a chance to meet yourself exactly where you are. You don’t need to fix everything today. Some things will untangle themselves when you stop pulling so hard.” – Anne Lamott

    04 Para continuar

    Go follow:

    Skin By Cam

    Esta cuenta de skincare holístico, tiene muy buenos tips enfocados en regresarnos a la raíz.

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    20 Conversaciones difíciles

    El otro día, en sesión, me cuestionaba con una paciente: ¿por qué evitamos tanto las conversaciones difíciles?

    01 Para empezar

    El otro día, en sesión, me cuestionaba con una paciente: ¿por qué evitamos tanto las conversaciones difíciles? ¿Será por la incomodidad? ¿Por el miedo al conflicto? ¿O simplemente porque no queremos enfrentarnos a lo que nos incomoda?

    Usamos la metáfora de las tortugas. Como ellas, todos tenemos un caparazón que nos protege. Ese caparazón es útil, pero también puede convertirse en una excusa para escondernos de las cosas que nos preocupan. Si lo usamos demasiado, corremos el riesgo de aislarnos y evitar enfrentar lo que realmente necesitamos resolver.

    02 Para pensar

    Por el curso que estoy haciendo (del que les platiqué el otro día), mi mente se fue directo a la idea de por qué suceden las situaciones traumáticas. Nos repiten mucho que el problema no es lo que sucedió, sino el hecho de que nunca se habló. Al no hablarlo, se queda cómo algo sin procesar. En cambio, tener una conversación - que entiendo que puede ser MUY incómoda -  te permite integrar lo que viviste. Cómo si verlo a través de los ojos de alguien más, te ayudará a verlo tú también. 

    De regreso a la sesión, noté que esta paciente se sentía enredada en entender por qué se limitaba tanto en ciertas áreas de su vida. Se quedaba atrapada en el análisis, intentando descifrar el origen de su miedo en vez de actuar. Pero esto ya le había sucedido antes: recordamos cómo pasó años pensando si debía cambiar de trabajo, postergando una conversación incómoda con su jefe. Hasta que decidió aventarse y hablar con él.  Al final, se dio cuenta de que el golpe no fue tan fuerte como pensaba.

    03 Para hacer

    ¿Qué pasaría si, en vez de analizar tanto por qué nos da miedo algo, simplemente nos aventáramos? La tarea no es entender hasta el último detalle de nuestra resistencia, sino empezar a actuar, empezando a entender que el miedo es parte del proceso. 

    Pero aquí está lo interesante: muchas veces, el miedo no es a la conversación en sí, sino a la reacción del otro. Nos preocupa cómo lo van a tomar, si vamos a lastimar a alguien o si nos vamos a arrepentir después.

    El otro día me topé con este video en Instagram de una psicóloga que me encantó. Me pareció muy cierto y práctico, y me puso a pensar en cómo me gustaría que me dijeran a mí las cosas, para poder empezar a practicar con los demás. 

    Porque creo que lo que no se habla, se acumula. Y lo que se acumula, tarde o temprano, pesa más de lo que imaginamos.

    04 Para continuar

    “I heard this story about a fish. He swims up to this older fish and says, "I'm trying to find this thing they call the ocean." "The ocean?" says the older fish. "That's what you're in right now." "This?" says the young fish. "This is water. What I want is the ocean." - Dorothea

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    19 Apego

    Les debía el tema del apego de la newsletter pasada. Lo que me encanta de este concepto es que, aunque suena muy técnico, cuando lo entiendes bien es algo básico y puede darnos mucho insight sobre nuestras relaciones.

    01 Para empezar

    Les debía el tema del apego de la newsletter pasada. Lo que me encanta de este concepto es que, aunque suena muy técnico, cuando lo entiendes bien es algo básico y puede darnos mucho insight sobre nuestras relaciones. 

    Pero, ¿para qué sirve interesarse por el apego si es algo que ya pasó, sobre lo que no tuvimos opción y que no podemos cambiar? 

    Seguramente has escuchado frases como: “tu crianza determina tu personalidad”, lo cual casi genera  una sensación de desesperanza, ¿no? Como si estuviéramos condenados a repetir patrones que, de por sí, nos causan conflicto. Pero esa idea es falsa: lo que realmente importa no es tanto lo que pasó, sino cómo le damos sentido a esas experiencias. 

    Te explico: al contrario de lo que muchos piensan, varios estudios han demostrado que la clave para determinar cómo criaremos y qué tipo de relación tendremos con nuestros hijos no es solo lo que nos sucedió en el pasado, sino la manera en que le damos sentidos a esas experiencias tempranas. Y uso el ejemplo de los hijos porque creo que es una de las relaciones más puras, donde hay poco espacio para esconder o pretender. Pero si esto aplica con ellos, imaginate lo que significa en tu relación de pareja, amigos, etc. Por eso creo que nos lo debemos a nosotros mismos: ir a terapia o, al menos, hablar del tema. 

    02 Para pensar

    El apego, llevado a lo más básico, es nuestra necesidad fundamental de conectar con otros para sobrevivir. Es ese lazo afectivo que creamos de bebés con quien nos cuidaba. Pero lo interesante es que este vínculo no solo define cómo nos relacionamos de niños; también impacta cómo enfrentamos la vida adulta, afectando cómo regulamos nuestras emociones, nuestra autoimagen y, por ende, nuestra autoestima. 

    “El apego es, así mismo, necesario para la regulación de los afectos y para la construcción de una idea de uno mismo y del mundo circundante.” - Daniel Siegel

    Existen diferentes tipos de apegos, dependiendo del tipo de crianza que tuviste, y hasta ahí llegaba mi conocimiento incluso después de mi maestría. Daniel Siegel, un psicólogo conocido por estudiar la neurobiología interpersonal nos explica el "apego seguro ganado," que en lo personal se ha convertido en  mi tipo de apego favorito. Describe a las personas que, sin importar lo que vivieron de niños, lograron darle sentido a sus experiencias difíciles y se han liberado de lo que, de otra forma, podría haber sido una infancia no óptima. Lo más impactante es que, independientemente de su pasado, estos adultos pueden construir relaciones de apego seguro con los demás. 

    Básicamente, nos dice que no todo está escrito en piedra y siempre hay espacio para cambiar y mejorar.

    03 Para hacer

    La flexibilidad es una de las características principales del apego seguro. ¿Qué significa esto? Que puedes adaptarte a los cambios, tienes herramientas emocionales, capacidad de introspección y, lo más importante, puedes pensar con claridad incluso bajo presión. Independientemente de lo que vivimos de niños, alcanzar esa flexibilidad requiere cuestionarnos patrones y trabajar mucho en nosotros mismos.

    Daniel Siegel, dice algo que me encanta: nuestra historia no nos define, pero la manera en que la contamos sí. Esto significa que la forma en la que explicamos lo que vivimos influye en cómo lo procesamos y, más importantemente, en que hacemos con ello.

    04 Para continuar

    “What the mind needs to know sometimes is that there is someone there to make things better for you. Someone in your corner” - Alex Russell

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    18 Definiendo la salud mental

    Hace unas semanas empecé un curso de la terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares), una herramienta más de la psicoterapia diseñada para ayudar a los pacientes a superar traumas.

    01 Para empezar

    Hace unas semanas empecé un curso de la terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares), una herramienta más de la psicoterapia diseñada para ayudar a los pacientes a superar traumas. Suena un poco loco, pero se basa en un método descubierto hace 40 años que sostiene que los movimientos oculares bilaterales pueden ayudar a reprogramar la memoria y a integrar las memorias traumáticas. 

    El punto es que disfruté mucho el principio del curso por qué nos llevaron de regreso a lo básico, comenzando con una pregunta fundamental: ¿qué es realmente la salud mental? 

    La Neurobiología Interpersonal defiende que, “la salud mental resulta del equilibrio entre una mente coherente, la regulación a nivel corporal y unas relaciones empáticas.”

    02 Para pensar

    Meditando un poco esta definición, si tienes solo 2 de estos 3 elementos, es probable que sigas sintiendo que algo te falta. Existe una teoría llamada las tres erres, que define el equilibrio entre relaciones, la reflexión y la regulación. 

    Esta teoría nos ayuda a entender el trauma por qué si te paras a ver detalladamente, la experiencia traumática rompe este equilibrio, impidiendo la regulación, disminuyendo la capacidad reflexiva y afectando las interacciones con los demás.

    Pero a mi lo que me sigue sorprendiendo es que, aunque el equilibrio es esencial para la salud mental, como seres humanos estamos preparados para sabotearla y perderla en aras de un fin más grande: la vinculación, la pertenencia. Hacemos todo por proteger ese apego que nos hizo sobrevivir de bebés.

    03 Para hacer

    Últimamente, en sesión ha surgido mucho el tema de las relaciones y cómo ciertas dinámicas parecen repetirse con diferentes personas. ¿Por qué nos apegamos de la manera en que lo hacemos? ¿Por qué algunas personas tienen relaciones seguras y estables, mientras que otras parecen estar atrapadas en patrones de ansiedad, evitación o miedo al abandono?

    Aquí entra la teoría del apego, desarrollada por John Bowlby y expandida por Mary Ainsworth. En términos sencillos, esta teoría explica cómo la relación que tuvimos con nuestros cuidadores en la infancia influye en la manera en que nos vinculamos con los demás en la vida adulta. 

    La siguiente semana nos metemos más a fondo en este tema pero aquí me cayo el 20 del impacto que tienen los que nos rodean en nuestra propia salud mental. A lo mejor me estoy poniendo muy técnica pero, una de las teorías más importantes en la psicoterapia es esta misma teoría del apego. Pues es la base para comprender la conducta humana y el éxito de cualquier proceso terapéutico. No es casualidad que múltiples estudios demuestran que la pieza fundamental para el cambio en terapia es el vínculo. Encontrar un lugar seguro, ya sea en tu terapeuta, un papá, una amiga, un novio o una hermana. 

    Pero lo más interesante es que el apego no es un destino fijo. La manera en que te criaron tus papás no te define. Aunque nuestras experiencias de la infancia influyen, nuestras relaciones actuales y la introspección nos pueden ayudar a desarrollar un apego más seguro.

    04 Para continuar

    “When you accept the inevitability of the pain and discomfort that the future holds, you can let go of the fear of uncertainty.” - Lauren Martin 

    “If life has taught me anything it’s that there’s always some silver lining if you stay around long enough to find it.” - Lauren Martin

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    17 La comparación: ¿buena o mala?

    Una pregunta muy frecuente que sale en terapia es: ¿qué tan bueno o malo es compararte? De primera instancia, claro que todo el mundo respondería que es malo, ¿tendrá algo positivo que aportarnos?

    01 Para empezar

    Una pregunta muy frecuente que sale en terapia es: ¿qué tan bueno o malo es compararte? De primera instancia, claro que todo el mundo respondería que es malo, ¿tendrá algo positivo que aportarnos? 

    Por ejemplo, tengo un paciente con el que descubrimos juntos que era perfeccionista por comparación. Es decir, se martirizaba mucho por cometer errores en el trabajo o en su casa porque estaba obsesionado por seguir lo “ideal”. Este perfeccionismo nacía del exterior, por ejemplo, desde chiquito en temas académicos, quería que la maestra que lo revisara pensara que era perfecto. O en sus relaciones, omitía sus errores al contarles a sus amigos por miedo de que no lo vieran como un estándar a seguir. Yo lo veía muy abrumado y le preguntaba si tratar de vivir alcanzando este ideal le aportaba más de lo que restaba.

    02 Para pensar

    “The problem isn’t the tendency to compare. The problem is what you’re doing with the comparison that matters.” - Mel Robbins 

    En este caso, me atrevo a decir que la comparación estaba teniendo efectos negativos. Pero creo que no en todos los casos. Estaba leyendo el nuevo libro de Mel Robbins, Let Me, donde justamente  toca el tema de la comparación negativa y la positiva. Para usar la comparación a tu favor, primero debes identificar qué tipo de comparación sueles hacer más. Te explico un poquito más a fondo: 

    Empecemos por la negativa. Esto ocurre cuando algo te obsesiona o te angustia, es algo que nunca podrás cambiar y te castigas por eso. Creo que pasa mucho mientras ves tu feed en Instagram. La comparación se siente como una tortura cuando te enfocas en atributos fijos de la vida de alguien más.

    ¿Pero cómo sabemos si es algo fijo? La autora del libro nos da esta técnica muy simple:

     “¿Is there anything you can do in the next 30 seconds to change this? If not, you’re never going to be able to change these things. It’s critical that you understand the difference between things you can and cannot change, because comparing yourself to someone or some aspect of their life that you cannot change, no matter how much you try, is just torturing you.”

    03 Para hacer

    Después de identificar que tipo de comparación debo de evitar, ¿ahora cómo uso la comparación a mi favor? La comparación puede ser útil cuando la utilizas para aprender algo. Esto sucede cuando te comparas en un área que sí puedes cambiar: tu carrera, tus relaciones, tu salud, aspectos de tu vida que, con tiempo, esfuerzo constante y disciplina, puedes ir transformando. 

    “95 percent of the things that you want in life are things that you can create if you are willing to work hard, be consistent and disciplined and patient. Very little about your life is fixed in stone.”

    A mi me sorprendió este porcentaje tan alto. En vez de quedarte atrapada en el ¿cómo lo logró? o pensar que esa otra persona pudo por qué tiene algo que tu no tienes, usa su ejemplo a tu favor. Si alguien más pudo, ¿ por qué no podrías tú? Aquí es dónde normalmente pregunto: ¿qué tanto quieres ese cambio? Si lo quisieras lo suficiente, probablemente podrías lograrlo. Es muy fácil decir que quieres algo, pero es igual de fácil gastar tu energía quejándote por no tenerlo en lugar de hacer realmente el esfuerzo.

    04 Para continuar

    Let Me - Mel Robbins

    Siendo honesta, no sé si recomendaría el libro completo. Aunque la teoría de la autora es buena se me hizo algo repetitivo, pero si algo de la newsletter de hoy resonó contigo, te dejó la liga para que lo consideres cómo tu siguiente self-help book. 

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    16 El poder del diagnóstico

    Creo que más de la mitad de mis pacientes, la primera vez que vienen, me listan sus diagnósticos dados anteriormente por sus psicólogos o psiquiatras pasados.

    01 Para empezar

    Creo que más de la mitad de mis pacientes, la primera vez que vienen, me listan sus diagnósticos dados anteriormente por sus psicólogos o psiquiatras pasados. En ningún caso me ha pasado que me lo digan de buena gana, con una sonrisa o incluso compartiendo un sentimiento de alivio, “fiuf, tengo esto”. Si te soy honesta, todo lo contrario.

    Esto me llevó a pensar: ¿qué tanto peso le damos a nuestros diagnósticos?

    Nota: Voy a hablar desde mi experiencia en la psicología porque otra cosa son los diagnósticos médicos (aunque creo que en situaciones se pueden compartir sentimientos similares). 

    Hay una línea muy fina entre el “insight” que trae el por fin entender qué te pasa y el peso de que te suelten una de esas palabras grandes, como “paranoide”, para que se acabé la sesión y ahora sea tuya para cargar. Es cómo si te quedaras con la famosa “papa caliente” al final del juego. Y ahora, ¿qué hago con esto?

    02 Para pensar

    Aquí es donde entra la importancia del tacto. Si los diagnósticos sirven para entender y, por ende, aliviar tu situación actual, de nada sirve que te digan que tienes ansiedad si no te explican el porqué. O peor aún, si no te dicen que sigue después de saber que supuestamente tienes ansiedad. 

    Sandra Buechler, una psicoterapeuta que ya he mencionado antes en una de estas newsletter, habla de que cada “diagnóstico” no es una etiqueta o categoría de la persona, sino un nombre para la manera de afrontar las dificultades de un ser humano. 

    “Cada uno de nosotros tiene cierta facilidad para enfrentarse a la vida de forma paranoide, esquizoide, obsesiva, etc. Cada forma de afrontamiento tiene un lenguaje y patrones de conducta característicos. El funcionamiento esquizoide, por ejemplo, amortigua la emoción, se aleja de la conexión y utiliza con frecuencia imágenes como el estar separado de los otros, de observar la vida desde fuera y de sentirse alienado de los otros.”

    En terapia es muy útil darse cuenta de esos patrones, reflexionar sobre ellos con el paciente y, al mismo tiempo, reconocerlos en uno mismo.

    03 Para hacer

    Así como tu psicóloga debe de tener el tacto para explicarte tu diagnóstico con profundidad, también creo que nosotros, como pacientes, tenemos la responsabilidad de preguntar y cuestionar hasta sentirnos satisfechos de que podemos lidiar con esta nueva información de nosotros mismos. Esto, obviamente, cuando es un diagnóstico bien hecho, y por eso es tan importante encontrar al psicólogo que sea adecuado para ti. 

    Creo que el proceso de terapia, al revisar detalladamente quiénes somos, incluyendo partes de nosotros mismos con las que no nos hemos enfrentado anteriormente, genera muchas oportunidades para la ansiedad, pero también para la felicidad del autodescubrimiento al expandir lo que conocíamos de nosotros mismos. Es en esa expansión del conocimiento propio es donde se encuentra el verdadero poder del diagnóstico.

    04 Para continuar

    "How you present yourself on the outside reflects how you feel on the inside" - Beth Pearson

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    15 Los famosos “límites”

    Ayer una paciente me preguntaba: ¿por qué es tan difícil decir que no? Se encontraba atrapada en un círculo vicioso: sentirse comprometida a decir que sí a algo, a pesar de saber que no quería hacerlo realmente, y luego arrepentirse.

    01 Para empezar

    Ayer una paciente me preguntaba: ¿por qué es tan difícil decir que no? Se encontraba atrapada en un círculo vicioso: sentirse comprometida a decir que sí a algo, a pesar de saber que no quería hacerlo realmente, y luego arrepentirse. Buscar formas de zafarse, no encontrar cómo, sufrir todo el proceso y terminar en la misma posición una y otra vez. 

    Esto me puso a pensar en los famosos límites. Creo que para decir que no, primero tienes que estar seguro de tu sí. De lo contrario, ¿cómo sabes que estás protegiendo?

    02 Para pensar

    Cómo platicabamos en la newsletter pasada poner límites no significa construir muros que te separen de los demás; significa saber qué es importante para ti y cuidarlo. Muchas veces eso que es importante para nosotros son nuestras relaciones y por eso aunque tengamos otras prioridades, nos cuesta cuando nos piden hacer algo que va en contra de nuestros planes. 

    ¿Cómo puedes decir que no, si no sabes exactamente qué estás defendiendo? Si no tienes claras tus prioridades, es fácil caer en la trampa de decir que sí a todo, simplemente porque no tienes algo más valioso que hacer o proteger, por ende acabas poniendo a todos primero, menos a ti. 

    Si tus prioridades fueran claras, tus “sí” y tus “no” fueran más fáciles. A esta paciente le recomendé hacer una lista de sus “sí”: cosas específicas de su vida laboral, salud física o relaciones, para poder decir un no sin culpa. Por ejemplo: esa hora de ejercicio en la mañana. Si te encanta porque te llena de energía para tu día y estás tratando de cumplir alguna meta, cuando alguien te pida saltártela para hacer otra cosa, será más fácil rechazar la propuesta teniendo esa meta en mente.

    03 Para hacer

    Esto de los límites se puede volver un poco abrumador; ahora resulta que necesitamos límites en todo. Pero creo que la respuesta no es cambiar todo. Todo lo que has hecho te trajo hasta aquí. Sin embargo, sí puedes cuestionarte: ¿qué te sigue sirviendo? ¿Qué no? Si te cuesta más de lo que te aporta, probablemente ahí no es. Es como querer seguir caminando con un zapato que te queda chiquito; te sirvió, caminaste mucho, pero probablemente ahora creciste y ya eres una talla más grande. 

    Esto de cuestionarnos nos sirve para conocernos mejor. Si estás seguro de tus “sí”, cada decisión o límite que pongas se vuelve un poco más fácil. Esto te quita “headspace” y te da un sensación de mayor libertad. 

    “Sólo quien es libre es capaz de comprometerse.”

    04 Para continuar

    The Body Keeps the Score - Bessel A. van der Kolk

    “Being able to feel safe with other people is probably the single most important aspect of mental health; safe connections are fundamental to meaningful and satisfying lives.” - Bessel A. van der Kolk

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    14 Un año Para Pensar

    Antes de estas vacaciones, con varios pacientes salió el tema de Navidad y fin de año: qué iban a hacer con sus familias, los viajes, los planes con amigos. Cosas y eventos que se suponía que eran felices, llegaban al nivel de abrumación.

    01 Para empezar

    Antes de estas vacaciones, con varios pacientes salió el tema de Navidad y fin de año: qué iban a hacer con sus familias, los viajes, los planes con amigos. Cosas y eventos que se suponía que eran felices, llegaban al nivel de abrumación. Llegué a la conclusión de que son fechas muy cargadas: de eventos, de convivencia, de expectativas. Pensaba en: ¿qué cambiaría si pudiéramos liberarnos un poco de todo eso?

    ¿Cuál es la necesidad detrás de encontrar el regalo perfecto? ¿Cocinar la cena de navidad más rica? ¿O estar del mejor humor, incluso después de la cuarta posada?

    02 Para pensar

    No por sonar como un Grinch (definitivamente, en lo personal, es una de mis épocas favoritas), pero justo por eso lo quería pensar juntos: ¿cómo podemos ser más intencionales con el uso de nuestro tiempo? 

    Creo que va un poco conectado a la newsletter pasada: el ser egoísta tiene una connotación negativa. ¿Pero por qué nos vamos al otro extremo y nos convertimos en people pleasers? Por ejemplo, poner una cara bonita y decir que todo está perfecto cuando no lo está, o compartir en redes que tu aó fue el mejor de todos cuando no es necesariamente la realidad. 

    ¿Habrá un intermedio saludable? ¿Un espacio dónde puedas escoger realmente en qué momentos estar presente y dar de tu tiempo, atención etc., pero también ser egoísta con lo que es importante para ti y respetarlo? 

    Lewis Howes, del podcast School of Greatness que ya les he platicado, dijo una frase que me impactó mucho: 

    “New generational wealth: growing up in a home where you witnessed respect, healthy conflict resolution and mutual support between your parents”. 

    Ojo, no dice “zero conflict” por qué eso no es realista. Si no que, cuando llegue el conflicto, ¿cómo lo abordas?

    03 Para hacer

    ¿Qué define tu año? Aunque es muy difícil escoger una sóla cosa, creo que lo más importante es que aquello que hayas hecho, logrado, pensado no se puede repetir. Y aunque nos sorprende lo rápido que pasa el año, igual de rápido pasan las semanas o días. Pensar de esta manera me gusta mucho por qué le pone el peso al día de hoy. No se trata de qué quiero lograr a final de año, sino cómo puedo replicar esas sensaciones de plenitud hoy, siendo el día 1 o día 145 del año. 

    Pensando así ¿qué límites pondrías para proteger tu tiempo? Tal vez significa decir que no a compromisos que no alinean con tus prioridades o ser más honesto con tus emociones en lugar de esconderlas para evitar conflictos. Si lo vemos así, los límites no son barreras; son puentes hacia una vida más auténtica.

    "Your time is limited, so don't waste it living someone else's life. Don't be trapped by dogma – which is living with the results of other people's thinking." - Steve Jobs

    04 Para continuar

    “The more time you spend with yourself, the more you will understand yourself” - Dr. Alok Kanojia

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    13 Miedo al conflicto

    En las últimas semanas he escuchado mucho el tema de ser people pleaser, alguien que prioriza las necesidades de los demás sobre las suyas.

    01 Para empezar

    En las últimas semanas he escuchado mucho el tema de ser people pleaser, alguien que prioriza las necesidades de los demás sobre las suyas. Una de mis pacientes me decía que siempre le había gustado ser así: se evitaba la mayoría de las conflictos, sentía que nunca estorbaba pero últimamente sentía que se adueñaba de los sentimientos de los demás, haciéndolos suyos,y esto ya le causaba un peso emocional que no sabía si estaba dispuesta a cargar. 

    ¿Por qué priorizamos las necesidades de los demás sobre las nuestras? Muchas veces, el comportamiento de un people pleaser viene de un deseo profundo de ser aceptado, querido o de evitar conflictos. Este patrón puede comenzar desde chiquitos, cuando aprendemos que portarnos "bien" o complacer a los adultos a nuestro alrededor nos asegura amor y aprobación. Con el tiempo, el hábito se vuelve parte de tu personalidad. 

    Sin embargo, el problema no es la falta de confrontación externa, sino el conflicto interno que se acumula. Cada vez que dejas pasar una conversación importante o escondes tus verdaderas emociones para no incomodar a otros, estás eligiendo su comodidad sobre tu bienestar. Te estás diciendo a ti mismo que tus pensamientos, necesidades y sentimientos valen menos.

    ¿Qué estás sacrificando para evitar el conflicto? Tal vez tu autenticidad, tu tranquilidad o tu autoestima. Y con esto, ¿realmente estás ayudando a los demás? Muchas veces creemos que al callar estamos "protegiendo" a quienes nos rodean, pero en realidad, estamos evitando que las relaciones crezcan desde un lugar de honestidad.

    02 Para pensar

    Otra paciente me platicaba de lo que le cuesta decir las cosas en su relación actual. Por ejemplo, el pedirle a su novio que sea más paciente con su familia le cuesta mucho. Me gustan mucho estos momentos de introspección, el preguntarte un ¿por qué? verdadero tiene mucho valor. Llegó a la conclusión que en su casa tiende a haber mucho conflicto con su hermano, por todo causa drama. Esto la hace salir de su casa agotada e intentando esquivar el conflicto externo a toda costa. Hace todo por intentar “estar bien” afuera de su casa, y ahí le pregunté: ¿intentar estar bien tú o los demás? Creo que por intentar estar bien en la situación, no estás bien tu. 

    Se crea un conflicto interno por querer esconder bajo la alfombra ese conflicto interpersonal. Pero ¿qué pasa si barremos todos los conflictos debajo de la alfombra? Me imagino que llega un punto, como en el caso de la primera paciente, dónde ya te causa un peso que no sabes si quieres seguir cargando.  

    Creo que teniendo algo de confrontación externa se puede liberar ese conflicto interno. En este caso específico, hablábamos de tratar de ser un poco más honesta consigo misma. Todas las opiniones valen igual. Sin embargo, al ponerse en esta situación sentía que la suya valía menos. La típica situación de: me callo, hago lo que los demás quieren y así evito peleas.

    03 Para hacer

    El otro día estaba escuchando un podcast de School of Greatness que decía:

     “I bet all your potential is on the other side of unexpressed conversation, the conversations you are avoiding is where your potential sits”. 

    Estoy de acuerdo que evitar un conflicto momentáneo puede evitar una discusión, pero también puede impedir la solución de un problema más grande. Expresar lo que sientes no es egoísta, es necesario. El gran take-away de esta sesión fue: las palabras no dichas pueden llegar a pesar más que cualquier discusión bien manejada.

    04 Para continuar

    "To truly understand something, you must confront it, taste it, and let it reveal itself to you. Only then can you know its essence." - Alexandre Léger

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    12 ¿Seguridad o seguridades?

    El otro día platicaba con un paciente que se va a mudar de ciudad. Me decía que está tranquilo, pero que tenía varios requisitos pequeños: encontrar un gimnasio parecido al que ya va, a una distancia corta de su casa casa; llevarse su cafetera o comprar una igual; que su cuarto tenga lámparas en los burós.

    01 Para empezar

    El otro día platicaba con un paciente que se va a mudar de ciudad. Me decía que está tranquilo, pero que tenía varios requisitos pequeños: encontrar un gimnasio parecido al que ya va, a una distancia corta de su casa casa; llevarse su cafetera o comprar una igual; que su cuarto tenga lámparas en los burós. Me pusé a pensar en estas tecnicalidades y lo cuestioné: ¿por qué? ¿Qué había detrás de algo tan específico como la cafetera? 

    Concluimos que, en la ciudad que vive ahora, encontró seguridad en estas rutinas: caminar al gimnasio, hacerse su café de cierta manera, encender las lámparas de su cuarto para leer antes de dormir, y quería trasladar estás mismas cosas que lo hacían sentir seguro a su nueva ciudad.

    02 Para pensar

    A lo largo de nuestra vida, buscamos puntos de apoyo que nos den seguridad. Es natural: necesitamos sentirnos estables para enfrentar ciertos cambios y desafíos. Pero, ojo, estas seguridades a menudo se desplazan. Lo que antes te daba tranquilidad —como tu gimnasio, cafetera o cierto tipo de luz— puede cambiar con el tiempo. Y, en este tipo de situación, me surgió la pregunta: ¿dónde radica nuestra verdadera seguridad?

    Creo que no nos damos cuenta de dónde ponemos esta “seguridad” hasta que se nos cae. Por ejemplo, en lo físico: hasta que subes unos kilos y te empiezas a sentir incómoda, te vuelcas en ir de compras. Esto es un desplazamiento de seguridad total; se te cayó lo físico y ahora buscas ponerlo en lo material. 

    Lo que entendí con este paciente es que en estos momentos de crisis, tu yo interior te dice“aquí, aquí, escógeme a mi; yo no voy a cambiar”. Pero no estamos entrenados a escuchar esa voz, porque poner tu seguridad completamente en algo interno es muy difícil.

    03 Para hacer

    ¿Por qué es tán difícil? Es que el mundo nos vende constantemente la idea de que no somos completos como somos. Siempre hay algo externo que "necesitamos" para ser más: más valiosos, más queridos, más felices. ¿Pero qué pasa si aprendemos a valorarnos simplemente por ser quienes somos?

    Si volteas a tu alrededor, hay muy pocas personas que tienen esta seguridad. Ponte a pensar, seguro las puedes contar con tus 2 manos. A la mercadotecnia le conviene que te sientas valioso por tu carro nuevo, tu siguiente viaje, o tu próxima bolsa, en vez de porque simplemente eres tú. Imagínate lo poderoso que sería sentir que no necesitas nada, que sólo tú, por ser tú, vales mucho.  

    El problema radica en el desplazamiento de nuestras seguridades. ¿Dónde encuentras tu seguridad actualmente? ¿En lo material, en las relaciones, en tus logros? Si perderías eso, ¿qué quedaría de ti? Ponemos nuestra confianza en lo que se puede medir, cambiar o perder. Pero la verdadera seguridad no se encuentra en lo material ni en la validación externa. Es una sensación de estar en paz contigo mismo, incluso en medio de la incertidumbre.

    Primero es aceptarte (la próxima semana platicamos de esto) y luego valorarte. Creo que empezar por hacerlo con los demás podría ser un buen ejercicio para luego hacerlo contigo, que, sorprendentemente, es más difícil. Qué curioso, ¿no?

    04 Para continuar

    “What I know for sure is that you feel real joy in direct proportion to how connected you are to living your truth” - Oprah Windfrey

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    11 El taller de carros

    Voy a ser muy honesta: esta semana me di cuenta de que, en general, me pesan mucho más emocionalmente las primeras sesiones con un paciente que una sesión de seguimiento. Estos días se me juntaron varias primeras sesiones y sentí que acababa agotada. Había una comunicación constante de urgencia por arreglar, solucionar, tapar; casi como una demanda. 

    01 Para empezar

    Voy a ser muy honesta: esta semana me di cuenta de que, en general, me pesan mucho más emocionalmente las primeras sesiones con un paciente que una sesión de seguimiento. Estos días se me juntaron varias primeras sesiones y sentí que acababa agotada. Había una comunicación constante de urgencia por arreglar, solucionar, tapar; casi como una demanda. 

    Siempre he dicho que la terapia es como un taller de carros, donde arreglan el carro de noche para que lo puedas seguir usando de día. No llegas al taller esperando que te cambien tu carro de 10 años por un carrazo nuevo, listo para estrenar, aunque sería una excelente solución. Las cosas son como son, no como quieres que sean. Si chocaste y el golpe fue fuerte, a lo mejor el arreglo del carro toma más tiempo del esperado. O, a lo mejor, no funciona el aire acondicionado y piensas que es una pieza. La piden, llega, la cambian y se dan cuenta que en realidad esa no era la solución; necesitan tratar otra estrategia. 

    02 Para pensar

    También está el ejemplo de cuando ya se prendió algún foco en tu carro, indicando que algo está mal desde hace días, pero sigue andando. No tienes tiempo de llevarlo al taller, piensas que puede aguantar un poco más y mueves la cita otra semana. No sé si esto te ha pasado, pero normalmente acaba muy mal. La reforma más grande es aceptar lo que tienes (o lo que eres) para poder trabajar y construir sobre eso, en vez de tratar de tapar lo que no funciona, lo que no te gusta y pretender que no pasa nada. 

    Si no es algo urgente, a veces el foco lleva prendido tanto tiempo que hasta se nos olvida que está ahí. Me pasó con un paciente que ya llevaba algunos meses viendo. Llegó una sesión a contarme toda una relación amorosa medio complicada que estaba viviendo desde hace 6 meses, algo que se le había olvidado platicarme. Me sorprendí mucho. Le comenté que eso no me lo había mencionado antes y que se me hacía interesante que lo hubiera omitido porque creo que la narrativa que platicas en terapia es la que te pláticas a ti. De nada te sirve pretender que todo está bien si realmente no lo está; algo así sólo puede traer más angustia a largo plazo.

    03 Para hacer

    Creo que cuando logras ver la historia completa, las piezas embonan diferente. Es como cuando por fin te dan el diagnóstico de tu carro: es ese “aha moment” en el que finalmente entiendes por qué fallaba de la manera en la que fallaba. Hay una frase que me encanta y  dice:

    “True self-care is not salt baths and chocolate cake, it is making the choice to build a life you don’t need to regularly escape from. And that often takes doing the thing you least want to do.” - Brianna Wiest

    Ver el problema de frente y aceptarlo no es cosa fácil. Estoy de acuerdo en que la inteligencia emocional es muy difícil. Es fácil de entender, pero difícil de aplicar. Preferimos sentir ansiedad que saber por qué; preferimos traer el carro con el foco prendido que dejarlo en el taller 3 semanas. Pero no porque sea difícil o por miedo a lo que pueda pasar vas a dejarlo en el taller para siempre, los carros están hechos para usarse. Y, de la misma manera, la vida cura. Una psicoterapeuta que me encanta dice: “La acción terapéutica más poderosa es la experiencia vital.” El papel de la terapia es sacarle el mayor provecho al carro que ya tienes. El poder beneficiarse de una nueva experiencia es la definición que Sullivan, otro psicoterapeuta relacional, da de la salud.

    04 Para continuar

    “I think baking cookies is equal to Queen Victoria running an empire. There’s no difference in how seriously you take the job, how seriously you approach your whole life”

    - Martha Stewart

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    10 La montaña emocional

    Esta semana estaba pensando en el proceso de trabajar nuestras emociones, especialmente en el sufrimiento. Eso que vivimos, que no le dejamos de dar vueltas ahí en la parte de atrás de la mente, que por alguna razón no podemos superar pero tampoco cambiar. ¿Entonces qué hacemos?

    01 Para empezar

    Esta semana estaba pensando en el proceso de trabajar nuestras emociones, especialmente en el sufrimiento. Eso que vivimos, que no le dejamos de dar vueltas ahí en la parte de atrás de la mente, que por alguna razón no podemos superar pero tampoco cambiar. ¿Entonces qué hacemos?

    Nos frustramos en querer cambiarlo, si sólo pudiéramos hacer como si no hubiera pasado. El famoso hubiera, un poco tóxico. Pero si te pones a pensar, no se trata de cambiar lo que no puedes cambiar, sino de entender cómo te sentías en esos momentos y por qué, para comprender mejor tus reacciones de hoy. 

    Esto es algo qué, si lo logramos entender y aplicar, se vuelve una herramienta muy poderosa: la razón y el entendimiento hacen el sufrimiento más ligero. Muchas veces pensamos que con apuntar el dedo, culpar, es suficiente. Pero,¿qué te aporta el saber quien te hizo daño sin que hayas sanado? Además,  aunque pueda sonar irónico, a veces son las personas heridas las que lastiman a otros, no porque quieran hacer daño, sino porque cargan con su propio dolor sin resolver.

    02 Para pensar

    Apuntar dedos, meternos en un espiral de pensar en el hubiera y estar triste es muy común. Es tan común por qué es lo más fácil, es la zona de confort del victimizarte. Así no tienes que hacer nada, más que enfocarte en “pobre de mí”. El actuar, el armarte de valor y salirte de esa victimización es lo difícil. 

    ¿Has notado cómo el miedo a la tristeza puede parecer insuperable? Esto de las emociones negativas… Muchas veces, evitamos la tristeza a toda costa, pensando que nos va a arrastrar hacia abajo. Sí, vas a estar triste, pero nadie puede estar triste para siempre. ¿No te da curiosidad qué viene después? 

    El otro día platiqué con un paciente que la tristeza es cómo una montaña. En un momento parece un camino sin fin, cuando vas tan enfocada en dar un paso más, te empiezas a cansar y piensas que nunca vas a llegar. Pero al levantar la vista, te das cuenta de que estás avanzado. Claro, subir una montaña no es para cualquiera; definitivamente requiere esfuerzo, a veces te detienes en medio del trayecto, necesitas agua, un snack, unas palabras de motivación. Pero si sigues, empiezas a ver el camino de otra manera, con más claridad.

    03 Para hacer

    Siento que en terapia, igual que en la vida, a veces parece ser esta subida hacia la cima. Como en esta montaña, puede que a veces te desvíes para explorar una flor o retrocedas un poco por qué se te cayó algo, pero al final no hay camino que no sea para adelante, sigues avanzando, en zigzag y a tu ritmo. Y al final de esa subida, te cueste lo que te cueste, la vista es gratificante.

    ¿Qué pasaría si nos dejaramos de victimizar y sintiéramos esa tristeza? En vez de taparla, daté el tiempo de obsérvala, ¿cuando sale? Lo más probable es que te esté tratando de decir algo, cómo cualquier otra emoción. Si una injusticia te hace sentir mucha tristeza, puedes tratar de taparla y hacer como si no sintieras nada. O  tal vez es porque conecta con algo que viviste en tu niñez, algo que te lastimó y que en su momento no supiste cómo expresar. Reconocer esto no solo te ayuda a entenderte a ti mismo, sino que te da la posibilidad de perdonar. 

    Sí, perdonar a quienes te lastimaron, pero más importante, perdonarte a ti mismo por haberte permitido ser lastimado. No borra la cicatriz, pero sí ayuda a que duela menos. Regresando a la metáfora de la montaña, es como cuando te caes y te queda una cicatriz: en retrospectiva deja de dolor y la vez diferente. El camino no es siempre recto, ni libre de obstáculos pero a veces ir en zigzag te permite llegar a donde necesitas llegar.

    04 Para continuar

    “Expression is the opposite of depression” - Dr. Edith Eva Eger 


    “Often, the little upsets in our lives are emblematic of the larger losses; the seemingly insignificant worries are representative of greater pain” - Dr. Edith Eva Eger 

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    09 Perfeccionismo

    ¿Qué te aporta el perfeccionismo? ¿De qué te sirve esta rigidez? En una sesión la semana pasada, un paciente me dijo algo que creo que lo describe muy bien: se sentía atorado en una “torre de perfección”.

    01 Para empezar

    ¿Qué te aporta el perfeccionismo? ¿De qué te sirve esta rigidez? En una sesión la semana pasada, un paciente me dijo algo que creo que lo describe muy bien: se sentía atorado en una “torre de perfección”. Sentía que la había construido poco a poco pero para protegerse, pero ahora se estaba cuestionando si también lo aislaba de ciertas cosas. Nos pusimos de meta deconstruir esta torre. Siguiendo la metáfora, le dije que me imaginaba como si cada herida fuera un bloque más puesto en esta torre, haciendo que se  protegiera o se aislará aún más. Pero, entre más alta la torre, más difícil es salir.

    Paréntesis: Hay de heridas a heridas. No todas nos hacen sobreprotegernos, ”traumarnos”, o construir torres de perfección. Esto se conecta con lo que platicamos el otro día en la newsletter del microtrauma

    02 Para empezar

    Antes de comenzar con esta deconstrucción, me preguntaba: ¿qué tanto perfeccionismo es mucho perfeccionismo? Muchas veces, este afán de perfección se refleja en el orden de cosas físicas: tu cuarto, oficina, clóset etc. El Dr. Rojas, el psiquiatra con el que trabajo, dice algo que me resuena mucho: “¿Estás tu al servicio del orden o el orden a tu servicio?” Es una cosa disfrutar tener las cosas ordenadas, y acomodarlas cuando tienes tiempo libre y otra muy distinta es no poder salir de mi casa, aunque vayas media hora tarde, porque tu tocador debe estar impecable. Podemos hacernos la misma pregunta del perfeccionismo. 

    ¿Si mi blusa no está planchada perfectamente, no puedo salir de mi casa? ¿Me quita el sueño entregar una tarea que no considero “perfecta”? ¿No puedo ver una migaja en la cocina por qué me pongo de mal humor? Cuando hay mucho desorden en la mente, lo más fácil es volcarnos en el mundo material: es más sencillo limpiar tu cuarto que organizar tus pensamientos. 

    Pero entonces, ¿qué hago con este perfeccionismo? Todo en exceso es malo. Obsérvate: no todo es negativo; tal vez hay partes de esta torre que te sirven, pero podemos hacer una limpieza de las que te esclavizan, las que te hacen estar al servicio del perfeccionismo.

    03 Para hacer

    Creo que es fácil caer en la trampa de medir nuestro valor por la cantidad de esfuerzo que damos o por la aprobación que recibimos de los demás. Si siempre sientes la necesidad de darlo todo para sentirte suficiente, vale la pena explorar de dónde viene este impulso. Puede nacer de la sensación de no haber sido suficiente para alguien importante, como un papá, mamá o una figura de autoridad, y de la necesidad de ahora si demostrar tu valor.

    Yo me preguntaría: ¿cómo sé cuándo he hecho lo suficiente si la validación no viene del exterior? Es super tentador aferrarnos a las expectativas externas, pero algo importante (y muy difícil) es construir nuestra propia seguridad interna. Piensa en lo que sigues como "ideal." ¿Es realmente tuyo o es una expectativa impuesta por los demás? Identifica lo que "dar todo" significa para ti y decide cuándo es suficiente desde tu perspectiva, no desde la de los demás.

    Si te interesa, puedes hacer un ejercicio esta semana: identifica un área en la que estás al servicio del perfeccionismo. Pregúntate si tu esfuerzo proviene del deseo de demostrar tu valor o de un deseo genuino de hacer algo bien. Si te das cuenta de que estás trabajando por validación externa, pudieras establecer un límite de tiempo razonable para esa tarea y permítete sentir que es suficiente, incluso si no es perfecta. Trátalo y observa cómo te sientes. 

    Muchas veces, el mayor acto de autoaceptación es permitirnos cometer errores sin perder la sensación de valor personal. La perfección no es un requisito para ser querido o respetado. Obviamente no es fácil, pero lo más difícil es hacerlo consciente, así que ya diste el primer paso. 

    04 Para continuar

    PS: Esta larga la frase y el podcast, pero te hace cuestionarte muchas cosas :) 

    “So much comfort in the world is derived from the idea that there’s a greater purpose to suffering, right? And I don’t believe that. So I don’t think my life has a cosmic purpose. So where do I derive comfort, right? And, the way I derive comfort is that I think that you’re sort of in this incredibly improbable thing that we call existence, where we have a tremendous amount of influence on the world, right? So one of the things I argue is that so much of our world is predicated on the idea that happiness is derived from control, right? That you like, if you control things, you will be in charge. And therefore that will allow you to feel happy and content. And I don’t think we control anything. I think that in this interconnected world in which, you know, getting a tie gifted to you can determine whether you live or die in a moment, your control is really limited. But our influence is unlimited, right? And so I have this phrase I come back to over and over, which is that we control nothing, but we influence everything.” - Brian Klaas 

    Chaos Theory: The Hidden Force That Secretly Controls Your Life

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    08 Relaciones tóxicas

    Todos conocemos el caso de una relación tóxica. El otro día no me podía sacar de la cabeza esta paciente que, llevaba varias sesiones con mucha culpa por durar 3 años en una relación que en retrospectiva era “toxicísima”.

    01 Para empezar

    Todos conocemos el caso de una relación tóxica. El otro día no me podía sacar de la cabeza esta paciente que, llevaba varias sesiones con mucha culpa por durar 3 años en una relación que en retrospectiva era “toxicísima”. Sus mayores preocupaciones eran: “¿cómo no me di cuenta?” y  “¿qué tal si me vuelve a pasar en mi siguiente relación?”. 

    Creo que estas preocupaciones son de lo más normal, e indican un crecimiento; en lugar de ir de una relación tóxica a otra sin darte cuenta, te das cuenta que quieres cambiar, no quieres que esto sea tu “normal”. 

    A mí me encantan las metáforas en terapia, siento que ayudan a acercarme al paciente, a hablar el mismo idioma y abordar conceptos difíciles; los dos entendemos lo mismo, aunque sabemos que puede ser un tema complicado de hablar. 

    Regresando al caso, después de escuchar la historia de su relación, llegamos a la conclusión de que, dadas sus circunstancias, era muy difícil que esta paciente se diera cuenta, en el momento, del tipo de relación en la que estaba. Le expliqué (usando una metáfora) qué es como si muchos años alguien te hace cariñitos, y cuando esta misma mano o la de otra persona empieza a apretar poco a poco, muy lentamente, hasta posiblemente ahogarte, no te vas a dar cuenta.

    02 Para pensar

    Esto alivió un poco su culpa, pero aún había cosas que platicar. Nos llevó a pensar en por qué aceptó esos cariñitos en primer lugar. Para esta paciente en específico, llevábamos tiempo analizando su sentido de pertenencia; no se sentía parte de su familia, los grupos de amigas iban y venían, se cambiaba de trabajo y, por ende, de ciudades con frecuencia. Sentía que todo el mundo pertenecía a algo menos ellos. En este punto, entendimos mucho sobre su relación. Esta pareja llenó su hueco de pertenencia rapidísimo y, a partir de ese momento, ella decidió inconscientemente tolerar todo o casi todo, porque pertenecer es parte de las necesidades primarias del ser humano, justo después de comer, dormir y tener un techo. 

    Te explicó lo básico de la teoría de la jerarquía de necesidades de Maslow. Esta teoría, desarrollada por Abraham Maslow, psicólogo humanista, plantea que las personas tienen una serie de necesidades que deben cubrirse en un orden específico para alcanzar el bienestar y la realización personal. Solo al satisfacer cada nivel podemos enfocarnos en el siguiente, buscando así una vida plena y satisfactoria.

    03 Para hacer

    Muchas veces es muy fácil culparnos en retrospectiva; con el conocimiento que tienes hoy, lo más probable es que no hubieras actuado de la misma manera. Pero muchas veces tenías que pasar por esa situación para adquirir ese conocimiento. 

    “I did then what I knew how to do. Now that I know better, I do better.” - Maya Angelou

    Estamos dispuestos a tolerar ciertas cosas por algo, no sólo dejamos que estás personas tóxicas nos ahogen por qué si. Explorar por qué estás aceptando cierto trato en una relación te da el espacio para pensar: ¿qué necesidad estoy cubriendo ahí? ¿por qué me estoy quedando? ¿habrá algo que me falta que pueda conseguir de manera más sana en otro lado?

    04 Para continuar

    “Sometimes honesty can be incredibly messy” -  William Paul Young

    “Forgiveness is not about forgetting. It is about letting go of another person's throat.” -  William Paul Young


    The Shack

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    07 ¿Qué hacer para que mi vaso emocional no esté hasta el tope?

    Ya hablamos de la mochila emocional pesada, del vaso emocional lleno, pero ¿qué hacer con estás emociones? ¿Se podrán sentir “correctamente” o mínimo no pesar tanto? 

    01 Para empezar

    Ya hablamos de la mochila emocional pesada, del vaso emocional lleno, pero ¿qué hacer con estás emociones? ¿Se podrán sentir “correctamente” o mínimo no pesar tanto? 

    Así como las emociones son comunicaciones interpersonales, también lo son intrapersonales, para adentro. Hay de dos: o estás conectado a ellas o alejado de ellas. Hay un ejemplo de una psicoterapeuta que me encanta, que dice que, “El extraño puede ser alguien a quien se maltrate más fácilmente si no es descifrado o interpretado, o si es interpretado de forma incorrecta, a nivel emocional.” Explica cómo, en su consultorio, los niños fueron maltratados con más frecuencia por madres que interpretaron su propio miedo como ira. Aquí nos damos cuenta de lo que puede causar el no entender qué sentimos. 

    02 Para pensar

    Decides ir a terapia para sentir menos de algo, normalmente alguna de las emociones que son un poco incómodas: ansiedad, vergüenza, enojo o sentir más de las que todo mundo queremos: amor, felicidad, esperanza. Si sólo pudiéramos subirle y bajarle a estas emociones, sería como un termómetro. A mí me ha servido enfocarme en el significado de la señal en vez de la señal en sí. Te explico: digamos que las emociones funcionaran como un termómetro. Llegas con calentura a terapia y si la psicóloga pudiera regresar la temperatura a la normal, quitar la calentura, ¿dejarías de estar enfermo? 

    La calentura es sólo una señal de tu cuerpo para decirte que algo está mal. Sería más efectivo que te des unos días de descanso, bajes el estrés, duermas mejor, comas más nutritivo y así probablemente bajaría la calentura. Pero si te enfocas solo en la temperatura exacta, la enfermedad a lo mejor no se resuelve de fondo. Por eso, en la terapia hay muchas más preguntas que respuestas; la psicóloga no te puede curar, pero sí pueden juntos entender qué estás haciendo para sentirte enfermo. 

    “Normalmente el problema es cómo está viviendo la persona su vida, no solo las emociones resultantes. Cuando la forma de vivir cambia, los sentimientos cambiarán”

    Siguiendo con la metáfora del termómetro, además de cuando estás enfermo el cuerpo siempre se mantiene más o menos en la misma temperatura. Si estás en un lugar de mucho calor, baja su temperatura un poco o, al revés, en un lugar frío. Lo mismo pasa con las emociones: forman un sistema, una afecta a la otra. Subirle a la curiosidad para poder bajarle a la tristeza. ¿Cómo sacas a alguien de una depresión? Si todo el día hablaras de su tristeza, esta solo se haría más grande. Meter un poco de enojo o a lo mejor algo de curiosidad bajaría un poco esta tristeza.

    03 Para hacer

    Para no complicarnos tanto, también creo que simplemente hablar de tus emociones ayuda; te das cuenta de qué está compuesto este termómetro. Ir a terapia, platicar con un amigo, con tus papás. Aunque hablar de tus emociones no las cambia, ya que tus síntomas probablemente sigan siendo los mismos, creo que el nombrar los síntomas y a tus emociones pesan menos. Esto es el poder del insight

    También creo que la curiosidad tiene más poder de la que realmente le damos. Lo que hacemos día a día a nosotros se nos hace normal por tanta repetición, pero el platicar con alguien externo sirve para cuestionarte: ¿por qué se me hace normal sentirme así? Nos puede invocar curiosidad de por qué hacemos lo que hacemos, por qué reaccionamos como reaccionamos. Cómo platicabamos en la newsletter pasada, ¿podríamos hacer algo diferente para sentirnos mejor?

    04 Para continuar

    “From award-winning filmmaker Darren Aronofsky comes a mind-bending, thrilling journey that explores the fragility and wonder of planet Earth—one of the most peculiar, unique places in the universe. Darren Aronofsky, Will Smith, and experienced astronauts join forces to tell the extraordinary story of why life as we know it exists on Earth.”

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    06 ¿Lo haces porque quieres o porque te da miedo cambiar?

    Cuando llega un paciente nuevo y no tiene un tema urgente, me gusta empezar por preguntarles por su personalidad: ¿Cómo se describirían ellos? ¿Qué les gusta? ¿Qué no les gusta? ¿Qué cambiarían si pudieran? Creo que estas preguntas te hacen reflexionar y pintan una buena primera dirección para la terapia. 

    01 Para empezar

    Cuando llega un paciente nuevo y no tiene un tema urgente, me gusta empezar por preguntarles por su personalidad: ¿Cómo se describirían ellos? ¿Qué les gusta? ¿Qué no les gusta? ¿Qué cambiarían si pudieran? Creo que estas preguntas te hacen reflexionar y pintan una buena primera dirección para la terapia. 

    El otro día llegó un paciente que, al hacerle estás preguntas me decía que él siempre había sido introvertido. No le gustaba ser así, veía a gente extrovertida y quería ser como ellos, pero era demasiado el esfuerzo que tenía que hacer para socializar y convivir. Básicamente, ya se había rendido y aceptado que no iba a poder cambiar. 

    Paréntesis: No sé si les había platicado, pero parte de mi especialidad es lo relacional, y no esto no significa terapia de parejas. El enfoque nace de la idea de que todos somos seres relacionales. Somos quienes somos hoy por cómo nos hemos relacionado con los demás: papás, amigos, hermanos. Estas experiencias nos moldean; vamos repitiendo patrones y estos patrones afectan nuestro bienestar emocional y, por ende, nuestro comportamiento en las relaciones que vivimos hoy en día. Un ejemplo muy fácil es la frase “si te choca, te checa”, que explica el qué si algo te desespera en alguien más, probablemente ese vaso emocional de ese cierto tema está a punto de desbordarse.

    02 Para pensar

    Pero bueno de regreso a este paciente, por esta parte relacional que te expliqué arriba, le pregunté si se acordaba desde cuándo era introvertido, o si recordaba cómo hacía amigos de chiquito. Después de una buena introspección, se acordó de que en primaria y secundaria siempre se sintió diferente; no sabía que era, pero no sentía que encajaba, y con la mayoría de amiguitos que hacía, se sentía juzgado. Esto lo hacía achicarse automáticamente. 

    La personalidad se construye a base de mecanismos de defensa. Probablemente, eres introvertido porque es más fácil hacerte chiquito que grande cuando te están juzgando. A falta, quizá, de una dosis de más seguridad y al no saber cómo hacerlo mejor, te quedaste con este mecanismo de defensa como parte de tu personalidad. Después de muchas repeticiones, se crea un patrón. Cada vez que conoces a alguien nuevo, revives la pena y llega esta introversión. 

    Esto no solo pasa con la introversión de este paciente. A lo mejor no todo se te dio en charola de plata y tuviste que luchar por lo que querías, lo que ahora te hace que no tomes un “no” por respuesta y seas una persona luchona. O puede ser que hubo alguna situación no tan optimista en tu núcleo familiar y cuando todos se venían abajo, te volteaban a ver a ti. Tú querías ser el positivo que alegrará tu hogar y hoy en día te describes como optimista.

    03 Para hacer

    Pero, ¿sigues queriendo ser así? ¿Quieres seguir siendo introvertido, luchona o optimista? ¿O hay algo que ya no te sirve? A lo mejor ya te cansaste de esta pena que te limita de conectar con la gente a tu alrededor, o ahora, por tu situación actual, te sirve ser un poco más realista, dejando el optimismo a un lado. Pero lo luchona te sigue sirviendo, perfecto, esto te lo puedes quedar. ¿Qué pasa si nunca habías tenido la necesidad de ser organizado, pero por tu nuevo puesto te serviría mucho? ¿Crees que porque no fuiste así nunca lo vas a poder lograr?  

    Ahora, con más conciencia, tú tienes el poder de definir tu personalidad, no por qué siempre fue así tiene que seguir siendo. Claro, tenemos mucha predisposición a hacer lo que siempre hemos hecho pero aquí entra la motivación. Va a haber momentos dónde estos mecanismos de defensa se vuelvan a activar, probablemente cuando no te sientas tan seguro vas a regresar a lo que supiste hacer mejor todos estos años. Pero el miedo al cambio no te tiene que frenar, ¿lo haces porque quieres o porque te da miedo cambiar? 

    Update: No, este paciente del que hablamos no es el más amiguero o extrovertido de su grupo, pero en la última sesión que tuvimos me platicaba cómo ya no siente ese peso al hablar en grupos y cómo le gusta tomar iniciativa en planes sociales. Para mí, eso ya es ganancia. 

    04 Para continuar

    “I’ve learned that it’s harder to hate up close.” - Michelle Obama


    “It was one thing to get yourself out of a stuck place, I realized. It was another thing entirely to try and get the place itself unstuck.” - Michelle Obama

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    05 Microtrauma

    No podemos negar el sobre uso de la palabra “trauma” en esta sociedad que pasó de no querer psicoanalizar nada, a querer psicoanalizar todo. Padres primerizos haciendo todo con pinzas para no “traumar” a sus hijos cómo ellos fueron “traumados”. Adolescentes, o adultos todavía haciéndose pasar por adolescentes, culpando a sus padres por “traumas” en su desarrollo. 

    01 Para empezar

    No podemos negar el sobre uso de la palabra “trauma” en esta sociedad que pasó de no querer psicoanalizar nada, a querer psicoanalizar todo. Padres primerizos haciendo todo con pinzas para no “traumar” a sus hijos cómo ellos fueron “traumados”. Adolescentes, o adultos todavía haciéndose pasar por adolescentes, culpando a sus padres por “traumas” en su desarrollo. 

    Primero, ¿qué es verdaderamente un trauma? Ya usamos tanto la palabra, que pensaríamos que no es algo tan grave. De lo que estoy segura es que, si viviste un trauma, se vuelve un parteaguas en tu vida, hay un antes y un después. Lo que te sucedió fue algo tan diferente, disruptivo e incoherente para tu mente que no lo puede procesar, y es por eso que entra la disociación. ¿Qué es la disociación? Tu mente, al no saber qué hacer con esa información, hace cómo si nunca hubiera existido, hasta que vives algo similar, lo que llamamos “triggers”. Estos son los que hacen salir nuevamente las emociones o los recuerdos del trauma que viviste, de diferentes maneras.  

    02 Para pensar

    Te lo explico con un caso. Tengo un paciente que no vivió lo que se puede definir como trauma: nada tan fuerte causado por humanos como el abuso o las guerras, ni tampoco por la naturaleza, como un tsunami o un terremoto. Pero había algo que lo hacía llorar ante cualquier ligero sentimiento de tristeza con el que se enfrentara. Llegamos a la conclusión de que cada oportunidad que tenía para llorar lo hacía por todas esas veces que no lo hizo; él había vivido un microtrauma que su mente no había procesado. 

    La psicóloga americana Margaret Castropol define el microtrauma como “daños psíquicos pequeños y sutiles que se acumulan para excavar el sentido de autoestima de una persona, distorsionando su carácter y comprometiendo su relación con los demás”. 

    El efecto es el mismo que el de un trauma, pero al no ser solo un momento que se sale por completo de lo común, tiende a pasar desapercibido. Lo que le sucedía a este paciente era que había vivido un rechazo constante por parte de sus padres. Tratando de recordar su niñez, no hay golpes, ni abuso o algo que resalte como traumático. Pero al observar los comentarios agresivos constantes que le decían sus padres: “no vales para nada”, “no lo vas a lograr”, “tú no puedes”, “no eres capaz”, estos se acumularon hasta crear un proceso destructivo. Muchos micro-momentos creando un trauma.

    03 Para hacer

    ¿Y ahora qué hacer con este microtrauma? Creo que lo primero es entender de dónde viene. Todos somos víctimas de víctimas. En una conferencia escuché que un padre o una madre nunca le quieren mandar una mala jugada a su hijo. Simplemente hacen lo mejor que pueden con lo que tienen en ese momento. Si te fijas en las heridas que tus padres te “causaron”, y te das la tarea de investigar un poquito sobre sus infancias, te das cuenta que probablemente ellos crecieron con las mismas heridas. Al no sanarlas o hacerlas conscientes, se heredan, y aquí es dónde nos toca romper el círculo vicioso. 

    Lo platicamos más a fondo la siguiente semana, pero el primer paso es hacerlo consciente, y el segundo es trabajarlo, perdonar para no herir más adelante.

    PD: Algo que Castropol dice que se me hace importante recalcar es que estos micro-momentos no tienen que ser traumáticos, "Es más una cuestión de cuánta, con qué frecuencia y cuánta resiliencia tiene la persona”.

    04 Para continuar

    "The Heart’s Pain Seeped Away Like Water Into Sand, Still There But Deep." - Kya

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    04 Locus de control interno

    ¿Cuántas veces se te ha arruinado el día porque alguien te hizo enojar?

    ¿Te acuerdas de lo que platicamos hace 2 semanas? Spoiler alert: Esa otra persona no te pudo haber hecho sentir de ninguna manera; tú estás en control de tus sentimientos.

    01 Para empezar

    ¿Cuántas veces se te ha arruinado el día porque alguien te hizo enojar?

    ¿Te acuerdas de lo que platicamos hace 2 semanas? Spoiler alert: Esa otra persona no te pudo haber hecho sentir de ninguna manera; tú estás en control de tus sentimientos.

    Crecimos con esa narrativa porque es la escapada fácil: “Es que él me pegó, entonces me enojé”, como si uno fuera consecuencia directa del otro. Esto nos quita el camino complicado de decir alguien más puede pegarme y no tengo que enojarme. ¿Por qué me enojé realmente? 

    02 Para pensar

    Probablemente, te enojaste porque, más allá del golpe físico, claramente te hirió sentimentalmente que tu amigo te pegara y eso es lo que causa el enojo. Aquí se me ocurren 2 opciones pero estoy segura que hay muchas:

    • Puedes escoger tratar de entender qué hay detrás del golpe. ¿Qué estará sintiendo tu amigo para que decidiera pegarte? Posiblemente dolor o coraje. Esto te puede llevar a sentir curiosidad por lo que está sufriendo tu amigo, dejando atrás el enojó y empezando una conversación. 

    • O puedes enojarte porque te dolió que te pegara, pero decides no ponerle tanta atención. Lo más probable es que no sea personal, y volteas con otro amigo que no te pegó y vuelves a contentarte. No tienes que pasar todo el día molesto por algo que alguien más te hizo tal cosa. 

    Pensando en esta idea, reflexioné que sería como ceder el control remoto a las demás personas de tus emociones. ¿Con cuáles emociones cedemos más? En principio, si cedes el control remoto te salvas de lidiar con todo este tema de inteligencia emocional, pero ¿qué consecuencias tiene?

    03 Para hacer

    Si lo llevamos a un tema positivo, por ejemplo, “la paz” famosa que todo mundo buscamos desenfrenadamente: si tu paz no depende de ti, es difícil confiar en ti mismo y fácil victimizarse, porque entonces tu paz es de todos menos tuya. Viéndolo así, la cosa cambia un poco ¿no? Te dan ganas de tener el control remoto otra vez. El típico ejemplo: “mi novia me hizo sentir tal”, cuando en verdad ese sentimiento está en tu control; tú permitiste sentirte así. No depende ni de tu novia, ni de tu mamá, ni de tu amigo.

    Muchas veces se nos hace fácil atribuirnos las emociones positivas y fácil atribuirle a alguien más las negativas. Si estoy feliz, es por que yo lo decidí, pero si me enojó, es por qué mi papá me regañó. Queremos el escape fácil: apuntar el dedo, echar la culpa. Pero, ¿qué si ese enojo está en tus manos y no tienes que pasar todo el día enojado? Si nos lo atribuimos, lo podríamos gestionarlo tan fácil como con las emociones positivas, o por lo menos cuestionarnos si nos queremos quedar con esa emoción o no. Esto se llama tener un locus de control interno.

    04 Para continuar

    “The only way out is through” - Lori Gottlieb

    “It’s impossible to get to know people deeply and not come to like them” - Lori Gottlieb

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    03 No existen las emociones negativas

    Últimamente, con mis pacientes, he estado escuchando cada vez más sobre el enojo. Reflexioné que, al sentir una emoción “negativa” hacia alguna situación, casi siempre elegimos el enojo porque es la que más relacionamos con el poder.

    01 Para empezar

    El otro día platicamos sobre cuando se nos desbordan las emociones y dejamos el tema de emociones negativas pendiente. Somos más conscientes de estos desbordes de emociones, cuando están relacionadas a emociones a las que conocemos como “negativas”. Normalmente tenemos más prisa para solucionar este desborde, nos sentimos “raros” o buscamos ayuda con tantita más urgencia, haciéndonos preguntas como ¿Por qué me enojé de esa manera si no era para tanto? 

    Obviamente un desborde de alegría no nos causa tanto conflicto. ¿Por qué?

    02 Para pensar

    Últimamente con mis pacientes he estado escuchando cada vez más sobre el enojo. Reflexioné que al sentir una emoción “negativa” hacia alguna situación, casi siempre elegimos el enojo por qué es la que más relacionamos con el poder. Decir que te sientes triste, traicionado o decepcionado viene de un lugar vulnerable, te sientes chiquito, te hace sentir expuesto. La tristeza no nos gusta; la escondemos, tratamos de no sentirla, la categorizamos como negativa. En vez de decir “esto me puso muy triste,” decimos, “esto me hizo enojar”. Estas palabras te agrandan, te hacen sacar el pecho y te permiten lidiar con lo que te causó esta emoción

    Lo mismo pasa con el coraje: no te sale algo y te da coraje, en vez de pensar en la decepción que te hizo sentir el que no te saliera por qué le echaste todas las ganas y aún así no llegaste a la meta que tenías pensada. Pero ¿de qué te sirve este poder que te da el coraje o el enojo? ¿Para quitarte la culpa a ti mismo de que hasta cierto punto pudiste haber fracasado? ¿O para echarle la culpa al que supuestamente te hizo enojar? 

    Y ahí te va el por qué de “emociones negativas” entre comillas. Una de las frases que creo que les he repetido a todos mis pacientes en algún punto es que no existen las emociones negativas o positivas. Al contrario de lo que muchos crecimos creyendo, el enojo no es malo y la felicidad no es buena. Lo que categoriza las emociones como tal son las acciones que tomamos al sentirlas.

    03 Para hacer

    Por ejemplo, el enojo no es malo, pero si estás tan enojado que le pegas a alguien, el acto de pegar es lo que es malo, no la emoción detrás. Si tú estuvieras cómodo con tu enojo, sabrías cómo se siente y cómo expresarlo. Probablemente no actuarías de esa manera, quitándole esta connotación negativa. De la misma manera con las “emociones positivas”, el abrazar a alguien por qué estás feliz, es lo positivo de la felicidad.    


    ¿Cómo estar más cómodo con lo que siento? La siguiente vez que sientas una emoción “negativa”, trata de entender qué hay detrás de ese enojo o coraje, qué hay detrás de querer tener el poder. ¿Qué pasaría si fuéramos un poco vulnerables y comunicaríamos que alguien nos decepcionó? A lo mejor descubrimos que el aceptar nuestra tristeza, esta no se siente tan mal. Fíjate cómo solo sentimos culpa con emociones “negativas” pero ¿qué pasaría si solo dejarías el enojo ser, cómo dejas ser la felicidad?

    04 Para continuar

    “Whenever you feel afraid, just remember. Courage is the root of change – and change is what we're chemically designed to do.”

    Leer más
    Blancalaura Canales Blancalaura Canales

    02 Todo cabe

    El otro día platicando con un paciente me decía que ya quería perdonar a alguien cercano que lo hirió. Ya se había cansado de cargar con este tema no resuelto. Me platicó que sentía un peso muy grande en sus hombros. Para darles un poco de contexto, este paciente llegó cayendo en una depresión exógena, no entendiendo qué lo hacía sentirse ahogado.

    01 Para empezar

    El otro día platicando con un paciente me decía que ya quería perdonar a alguien cercano que lo hirió. Ya se había cansado de cargar con este tema no resuelto. Me platicó que sentía un peso muy grande en sus hombros. Para darte un poco de contexto, este paciente llegó cayendo en una depresión exógena, no entendiendo que lo hacía sentirse ahogado.

    Nos dimos cuenta que no solo estaba cargando esta falta de perdón. Se había cansado de cargar muchas “piedritas”, como el no haber perdonado, una ruptura amorosa, los comentarios hirientes de su mamá, el estar siendo excluido de sus grupos sociales. Todas estas piedritas las echaba a su “mochila emocional.”

    02 Para pensar

    Este paciente a lo mejor llevaba años así, callando las cosas, pensando que no eran tan importantes. Al principio esta mochila no le causaba tanta incomodidad, pues no llevaba tanto tiempo caminando con ella, pero después de muchos kms el peso extra ya estaba cobrando factura. Nos dimos la tarea de tomar una pausa en el camino, abrir la mochila y explorar qué cargaba y, más importante, ¿por qué?

    Todos tenemos una mochila emocional y escogemos qué tanto la llenamos y de qué.

    ¿Pero ahora qué hacemos con estás piedritas? Hablar con alguien es sostener la piedrita juntos. Este paciente llegó agotado porque llevaba 10 o 20 años acumulando piedritas, pero al sostenerlas con alguien más no pesan de la misma manera. Para esto está la terapia, es un espacio dónde a mí me gusta decir que todo cabe, todos los sentimientos, miedos, enojos, alegrías. Es un lugar para llegar a vaciar tu mochila y explorar el contenido.

    03 Para hacer

    Pero no solo en terapia hay espacio para esto que estamos cargando, todo depende de la manera en la que comunicamos este peso. Si decimos algo sin pensar por que ya no podemos del enojo es como aventar la piedrita, no importando a quién le pegue. O podemos reflexionar por qué la estamos cargando, darnos cuenta que no nos sirve y simplemente colocarla de regreso en el piso, pensar en que ya no nos pertenece.

    Este paciente tenía miedo de platicar sobre este tema con sus familiares/amigos por miedo de pasarles ese peso o esa preocupación. Pero piensa en cómo te sientes cuando compartes algo que te preocupa con alguien que te quiere. Más ligero, se te quita un peso de encima.

    ¿Y en una situación al revés? ¿Cuando alguien que quieres te platica algo que le preocupa? La escuchas, quieres ayudar, le das un consejo, a lo mejor alguna solución. Pero aún ayudando, no te adueñas tu de la piedrita ya que no es tuya para cargar; este es problema de alguien más.

    Nadie te puede hacer sentir de ninguna manera, sólo tú estás en control de tus sentimientos. O siguiendo con la metáfora, nadie puede poner piedritas en tu mochila. Pero bueno esto ya será otro tema para la siguiente semana.

    04 Para continuar

    “Las redes son buenas en muchos aspectos pero cuidado, porque de forma implícita siempre te comparas, aunque tú no lo quieras y la comparación está siempre envuelta en la tristeza. Entonces hay épocas que hay que desconectar de redes un poquito y simplemente conectar con tu propia vida, ver que tu vida tiene un propósito, hacer las cosas lo mejor posible, porque de la otra manera, si no, sufres.”

    - Marian Rojas Estapé

    Leer más