Directo a tu correo, todos los miércoles.
¿Qué quieres entender hoy?
28 ¿Qué es lo opuesto a la ansiedad?
En mi opinión, lo opuesto a la ansiedad es la seguridad. No me refiero solo a estar “seguro” físicamente, sino a esta sensación subjetiva de estabilidad emocional.
01 Para empezar
En mi opinión, lo opuesto a la ansiedad es la seguridad. No me refiero solo a estar “seguro” físicamente, sino a esta sensación subjetiva de estabilidad emocional. La ansiedad nos arrebata esa seguridad porque genera ambivalencia: no te permite estar en la situación actual, y en vez te encuentras en una lucha constante entre dos sistemas que se activan en paralelo: el de defensa y el de aproximación (el famoso “fight or flight”). Queremos algo, pero al mismo tiempo nos morimos de miedo si es que sucede. Ese conflicto interno nos desestabiliza.
En el curso de trauma que les platiqué hace unos meses, nos explicaban que muchas fobias no son otra cosa que miedos diferidos. Piensa en esa fobia que tienes a las alturas o a volar. La mayoría de las veces vienen de experiencias que en su momento no supimos cómo integrar emocionalmente, y que ahora aparecen fuera de contexto, como ansiedad en el presente.
02 Para pensar
Madurar, en parte, es esto: sostener un deseo y su contrario simultáneamente sin que eso nos sobrepase a pesar de suponer un conflicto. Sentir ganas de algo y, a la vez, miedo. Tener ambición y, a la vez, duda. Y aprender a vivir en ese espacio. Integrar esas emociones y, aun con miedo o incertidumbre, hacer lo que ibas a hacer. La ansiedad llega cuando nos sometemos a ese miedo y esa duda, y no hacemos lo que realmente queríamos.
Te doy un ejemplo. Una paciente que tiene años luchando contra la ansiedad me decía que el único lugar dónde se sentía ella misma era cuando pintaba. “Si no soy artista, no soy nada”. Llevaba años intentando encajar en todas las cajas que los demás querían que llenará: católica, obediente, estudiante estrella, líder… pero nada le salía natural. Sentía que el arte era lo único que era suyo, y todo lo demás era control externo. Así que lo defendió a toda costa.
Pero con el paso del tiempo, ese impulso creativo y genuino se fue convirtiendo en una exigencia: tengo que ser artista, tengo que demostrar a los demás. Concluímos que su ansiedad no venía de su vida artística dónde ya sobresalía, sino del “tengo que” que ella sola se imponía. De esa necesidad de probarle algo a los demás. A pesar de que hoy la valoran, algo en su cuerpo sigue en estado de “fight or flight” con el cual empezó. Porque, aunque lo entiendo lógicamente,, su memoria emocional aún no lo ha entendido.
03 Para hacer
Esto pasa mucho en terapia: una cosa es entenderlo con la cabeza, pero la memoria emocional es muy aprensiva. Tenemos que aprender a reaprender.
¿Cómo conseguimos esa seguridad? Muchas veces es volviendo al origen. En este caso: ¿Cómo puedo volver a hacer el arte mío? No para demostrar, no para protegerme del juicio, sino simplemente para disfrutarlo. Cuando la ansiedad nos quiera robar algo positivo, vale la pena detenerse y preguntarte: ¿por qué empecé esto?, ¿desde dónde quiero seguir? A veces tenemos que reaprender lo que ya sabíamos. Hasta creernos que estamos a salvo.
04 Para continuar
“One of the goals associated with growth is the ability to integrate positive and negative feelings: to hate lovingly, to love while recognizing moments of disappointment and anger. The more we can know and own our destructive urges, the more able we become to love fully.”
Emotional Inheritance: A Therapist, Her Patients, and the Legacy of Trauma
27 ¿Físico o psicológico?
Esta semana trabajé con un paciente que me decía frustrado: “Nadie me va a poner atención por mi físico.” Esa frase la había escuchado muchas veces. Pero esta vez noté que no venía tanto desde el enojo, sino desde un dolor más profundo. Pareciera que él mismo reconocía que se estaba blindando, que ese pensamiento era una forma de protegerse porque, en el fondo, sentía que no era suficiente.
01 Para empezar
Esta semana trabajé con un paciente que me decía frustrado: “Nadie me va a poner atención por mi físico.” Esa frase la había escuchado muchas veces. Pero esta vez noté que no venía tanto desde el enojo, sino desde un dolor más profundo. Pareciera que él mismo reconocía que se estaba blindando, que ese pensamiento era una forma de protegerse porque, en el fondo, sentía que no era suficiente.
Me habló de su amigo con el que salía normalmente, muy coqueto, muy extrovertido. Cuando salen juntos, dice que prefiere no exponerse, que su peso le impide “jugar” ese mismo rol. Pero también reconoce otra parte: “Aunque pienso todo esto, tampoco hago nada por cambiarlo.”
02 Para pensar
En el fondo, a todos nos gusta sentirnos vistos. Pero cuando nos convencemos que no lo merecemos, sea por nuestro físico, nuestros méritos o cualquier otra cualidad, aprendemos a escondernos detrás de frases como “no quiero pareja ahorita” o “prefiero enfocarme en mí”, que aunque pueden tener algo de verdad, a veces esconden algo más.
Lo externo refleja lo interno.
En este caso, como muchos otros, esto deja de tratarse del físico: se trata de lo que creemos que merecemos. Y cambiar esa narrativa requiere paciencia y muchísima compasión. Es un proceso de reaprender a vernos con otros ojos. Es como cuando tienes un trabajo que todos te dicen que está increíble, pero a ti no te acaba de encantar, en el fondo tú sabes que estás hecho para más. Lo externo no es suficiente cuando lo interno aún está desalineado.
03 Para hacer
¿Y cómo alineamos lo interno? Dejando de pretender, quitándote esta máscara contigo mismo. Suena muy fácil, pero requiere introspección (si, ya sé que esta palabra puede parecer muy repetitiva). Porque si no puedes quitarte esa máscara contigo, será imposible hacerlo con los demás.
Este tipo de trabajo no empieza con cambiar tu cuerpo o tus hábitos. Por más desesperado que estés, eso debería ser lo último en la lista. Empieza por conocerte, ¿En qué situaciones te defiendes con creer que tu físico no es suficiente?, por validarte, por reconstruir la relación contigo. Lo que he visto en varios casos es que, al enfocarse en este camino interno, los cambios externos llegan por sí solos.
¿Dónde estás aceptando “menos” porque crees que no mereces más?
04 Para continuar
26 Reflejo de autoexigencia
Esta semana me buscaron unos papás para hablar sobre su hijo adolescente. Llevan tiempo chocando con él en varios temas y querían encontrar formas de mejorar la comunicación. La mamá, en particular, estaba muy preocupada. Sentía que su hijo explotaba cada vez que bajaba de su cuarto: que si por la comida, porque le faltaba dinero, o por llegar tarde al compromiso que lo iba a acompañar ella. Ya no sabía qué hacer.
01 Para empezar
Esta semana me buscaron unos papás para hablar sobre su hijo adolescente. Llevan tiempo chocando con él en varios temas y querían encontrar formas de mejorar la comunicación. La mamá, en particular, estaba muy preocupada. Sentía que su hijo explotaba cada vez que bajaba de su cuarto: que si por la comida, porque le faltaba dinero, o por llegar tarde al compromiso que lo iba a acompañar ella. Ya no sabía qué hacer.
Al hacer una lista de los temas que más provocaban conflicto —su salud, la novia, la universidad— notamos que más allá de los desacuerdos, ambos parecían estar luchando con una parte de ellos mismos, reflejando sus problemas internos en el otro.
02 Para pensar
Te explico: Le compartí una frase que resonó mucho con ambos: “Él te trata como se trata a sí mismo.” Y nos dimos cuenta de que lo mismo sucedía en sentido inverso.
Muchas veces tratamos con más dureza a quienes más queremos. Suena contradictorio, pero tiene sentido: solemos replicar hacia afuera cómo nos hablamos por dentro. Me recordó a una paciente que alguna vez me preguntó por qué, si su mamá era la persona que más quería, también era a quien más exigía.
Cuando hay confianza, bajamos la guardia, y actuamos sin filtros. Si una persona es muy autocrítica consigo misma, es probable que esa misma exigencia se refleje hacia sus seres más cercanos. No es maldad, es reflejo.
Esto sucede con más frecuencia en la adolescencia, o cuando alguien está atravesando una etapa en la que busca su propio valor personal. En esos momentos, la cabeza es un lugar complicado: hay presión por encajar, por pertenecer, por estar bien con el novio o los amigos… y eso cansa. Así que cuando regresan a casa, a ese lugar “seguro”, explotan. No porque el problema sea el otro, sino porque ahí es donde por fin sienten que pueden dejar salir esta tensión que llevan dentro.
03 Para hacer
¿Estoy proyectando mis propias inseguridades en esta persona? La empatía puede ser el primer paso, pero sabemos que no siempre es fácil de aplicar cuando estamos en crisis. A veces, basta con reconocer el patrón y recordarnos que la persona que tenemos enfrente probablemente también esté luchando consigo misma.
Me gusto esta frase: "In fairy tales, power is rarely the right tool for survival anyway. Rather the powerless thrive on alliances, often in the form of reciprocated acts of kindness - from beehives that were not raided, birds that were not killed but set free or fed, old women who were saluted with respect. Kindness sown among the meek is harvested in crisis." - Rebecca Solnit, The Faraway Nearby
04 Para continuar
Hoy si me bloquee con la recomendación... Me falta rodearme de contenido que me aporte.
25 Red de protección
Hoy en la mañana platicaba con una paciente que, de chiquita, le hicieron bullying. Al principio de las sesiones me lo mencionó como algo trivial dentro de su línea de vida, pero últimamente notaba que lo que me platicaba tenía tintes de coraje que creía que podían estar conectadas a esas experiencias
01 Para empezar
Hoy en la mañana platicaba con una paciente que, de chiquita, le hicieron bullying. Al principio de las sesiones me lo mencionó como algo trivial dentro de su línea de vida, pero últimamente notaba que lo que me platicaba tenía tintes de coraje que creía que podían estar conectadas a esas experiencias.
Me confesó que, en efecto, muchas veces se sentía atorada en el “y si hubiera sido diferente?”. Sentía que este bullying la obligó a crear conciencia desde muy chiquita, más chiquita de lo que le hubiera gustado, y esto estaba acompañado por un sentimiento de soledad durante esa etapa. Me comentaba que le hubiera gustado permitirse ser más inocente.
02 Para pensar
Seguía cuestionandosé: ¿por qué a ella? ¿Por qué las “bullies” lograron salirse con la suya? Se me hizo que sólo nos íbamos a ahogar más en el coraje y le volteé la narrativa, preguntándole: ¿qué te dejó esta experiencia de bullying?
Llegamos a la conclusión de que seguía con esa narrativa porque le permitía victimizarse en vez de enfrentar cosas más incómodas, como vulnerabilizarse o tomar acción. Era una red de protección que ella misma se había puesto, como diciendo: “esto ya no me vuelve a pasar”.
Además, el estar enfocada en pensar en todo lo que las bullies tuvieron o tienen que ella no, era una mirada hacia afuera que, de chiquita, le sirvió para estar en modo alerta y defenderse, pero ahora ¿de que se estaba defendiendo?
Sentí que hacía falta voltear esa mirada hacia adentro. Más que protegerla, nos dimos cuenta que esa red le estaba bloqueando sus relaciones actuales. La manera en que ella intentaba hacer nuevas amigas hoy, todavía tenía esos tintes de coraje de sus experiencias pasadas, dejándola con muy poca posibilidad de poder mostrarse auténticamente. De chiquita no le funcionó ser vulnerable, así que ahora seguía protegiendo esa parte de sí misma.
03 Para hacer
Pensamos que, hoy por hoy, esta red le estaba afectando mucho más de lo que le estaba aportando y que era tiempo de tratar otras maneras.
Hablando del miedo al rechazo, retomamos la pregunta que le hice al principio: “¿este bullying para que te sirvió?”. Concluimos que le dio más “callo”. Está “menor inocencia”, que al principio veía como algo malo, ahora estaba jugando a su favor: puede leer mejor a la gente y evitar experiencias de ser exclusión o maltrato.
Me pareció una muy buena situación para explicar muchas otras. Creo que lo mismo que nos protege, muchas veces también nos bloquea. Y está bien, siempre y cuando seamos conscientes de lo que estamos perdiendo al poner estas redes. Pero con este caso me di cuenta que cada cierto tiempo hay que darle un “mantenimiento” a nuestras redes, para ver si todavía nos están protegiendo de caernos o si ya nos están empezando a bloquear otras posibilidades que antes no existían.
04 Para continuar
“Words were creators of worlds; you had to be careful with them.” - Kristin Hannah
(ella es de mis autoras favoritas para novelas históricas)
24 Vulnerabilidad
El otro día, en sesión, una paciente me decía que últimamente estaba batallando mucho para ser empática. En lugar de ponerse en los zapatos de los demás, su piloto automático la llevaba a juzgar o a ignorar. Le pregunté: ¿qué tanto te aceptas a ti misma? Me hizo una cara como diciendo: ¿qué tiene que ver una cosa con la otra?
01 Para empezar
El otro día, en sesión, una paciente me decía que últimamente estaba batallando mucho para ser empática. En lugar de ponerse en los zapatos de los demás, su piloto automático la llevaba a juzgar o a ignorar. Le pregunté: ¿qué tanto te aceptas a ti misma? Me hizo una cara como diciendo: ¿qué tiene que ver una cosa con la otra?
Después de reírnos juntas, le expliqué que creía que estaba muy conectado un concepto con el otro: para ser empático, tienes que aceptarte.
02 Para pensar
La empatía verdadera no es solo entender al otro, es abrirte emocionalmente a lo que el otro siente. Puedes no estar de acuerdo, pero ¿cómo te vas a poner en su lugar sin aceptar lo que él o ella sienten?
Aquí está, lo que yo creo, que más nos cuesta: para abrirte necesitas vulnerabilidad. Entender desde tu trinchera no es practicar empatía verdadera. ¿Para qué nos sirve la vulnerabilidad en estos casos? Por más incómodo que se sienta: “Vulnerability feeds connection.”
Es decir, sin vulnerabilidad, no hay conexión auténtica.
Hablando de un tema similar, un paciente me preguntaba: “Para qué ser vulnerable con alguien que a lo mejor no lo valora?” Todos quisiéramos ser vulnerables sabiendo que vamos a recibir lo mismo de regreso, pero entonces ya no sería vulnerabilidad, por qué no habría nada que perder.
03 Para hacer
Claro que ser vulnerable da miedo, sobre todo si no sabes cómo va a reaccionar el otro. Nadie quiere exponerse para ser juzgado, ignorado o invalidado. Pero también creo que exponernos vale la pena, porque todos anhelamos espacios en donde podamos ser nosotros auténticamente, con alguien que simplemente nos vea sin intentar cambiarnos.
Lo mismo pasa con nosotros: si no podemos vernos sin juicio, si no aceptamos nuestras partes más incómodas, va a ser muy difícil hacerlo con los demás. Por eso pienso que la empatía empieza desde adentro, y se practica primero con uno mismo, muchas veces sin que otros se den cuenta.
Todo esto me hizo pensar en este post que vi en Instagram, habla del peso y cómo somos los primeros en juzgarnos a nosotros mismos, muchas de esas veces equivocadamente. Marce es partidaria de la nutrición desde la intuición, por ende muy conectado a lo psicológico. La tarea es estar primero conectados hacia adentro para poder lograrlo externamente.
04 Para continuar
Me encanta este profesor de NYU porque tiene un “doer mentality” pero sin quedarse atrapado en la idea de hacer por hacer. Su practicidad hace que sus consejos sean muy aplicables.
“Nothing really wonderful can happen to you unless you take uncomfortable risks” - Scott Galloway
23 Sobrepensar
Muchas veces he caído en el sobre pensar o en el sobre analizar, dándole demasiadas vueltas a algo queriendo llegar a la respuesta definitiva. Al “por qué” detrás de todo.
01 Para empezar
Muchas veces he caído en el sobre pensar o en el sobre analizar, dándole demasiadas vueltas a algo queriendo llegar a la respuesta definitiva. Al “por qué” detrás de todo.
En la newsletter pasada hablábamos de tomarte el tiempo para que lleguen esos pensamientos incómodos, pero un paciente me decía algo muy cierto: tenía miedo de “empezar a pensar” por miedo a que sea como abrir una llave de agua y luego no poder parar de analizar, pensar, sentir, etc.
02 Para pensar
Es muy dificil quedarte en las áreas grises de las cosas; nos cuesta la incertdiumbre, por eso tendemos a optar por el blanco o el negro, el todo o nada. Encontrar un balance entre reflexionar y sobrepensar, entre cuestionar y paralizarnos de tanto cuestionar, es complicado.
Entonces, ¿cuánto análisis es suficiente? ¿Cuánto deberíamos pensar en algo que nos está causando conflicto antes de que el pensamiento se vuelva un obstáculo en sí mismo?
Karl Menninger dice: “Una persona tiene dificultades inusuales cuando afronta los conflictos con su entorno y levanta una polvareda, por así decirlo. He usado la metáfora del pez enganchado al anzuelo: sus giros pueden parecer extraños para los otros peces que no comprenden las circunstancias; pero su chapoteo no es su sufrimiento, es su esfuerzo para liberarse de su sufrimiento, y como sabe todo pescador (terapeuta) esos esfuerzos pueden tener éxito”.
Me encanta esta metáfora porque nos recuerda que el proceso de cuestionarnos no es en vano. Si hay algo con lo que no te sientes tranquilo, algo que te tensa, algo que te cachas evitando… definitivamente hay algo que analizar.
Pero también está la otra cara de la moneda: el análisis obsesivo que nos deja inmóviles. Cómo decía el psiquiatra con el que trabajaba: “El análisis obsesivo termina en parálisis”. Pensamos tanto en una decisión, en un problema, en una conversación, que terminamos más confundidos y sin hacer nada.
03 Para hacer
¿Esto que estoy analizando me está ayudando a avanzar o me está frenando? No se trata de dejar de pensar, sino de aprender a pensar sin quedarnos atrapados en el proceso. Como estamos en constante evolución, siempre va a haber algo más que trabajar, pero a mi me gusta decir que cuando algo, en este caso un pensamiento, te pesa más de lo que te aporta, ahí sí vale la pena pensarlo un poco más a fondo.
En mi curso de trauma citaron a Moshé Feldenkrais, “no puedes hacer lo que quieras hasta que sabes lo que estás haciendo”. Y creo que ahí está la clave: pensar tiene sentido cuando nos lleva a la acción, no cuando se convierte en un círculo vicioso.
04 Para continuar
Master of the Game - Sidney Sheldon
“There are no victims, only volunteers”
22 ¿Qué tanto te conoces?
La semana pasada me invitó una amiga a un congreso con un poco de self-help y otro tanto de women-empowerment.
01 Para empezar
La semana pasada me invitó una amiga a un congreso con un poco de self-help y otro tanto de women-empowerment. Había muchas ponentes; yo realmente solo conocía a las de Mesa Sana que me han salvado de muchas en la cocina. Pero creo que siempre hay algo más que aprender en este tema y, les quería compartir una reflexión que hice al final del día.
Después de varias menciones de “conectar con tu esencia,” tu intuición o tu verdadera tú, lo que le quieras llamar, me cuestioné por qué esto era algo a lo que aspirar. Nos lo pintaban cómo la cima de la montaña, a la cual te cuesta mucho trabajo llegar.
Creo que por qué la clave está en conocerte a ti primero, y eso es lo difícil. Si no sabes qué te gusta, qué te incomoda, qué prefieres, ¿cómo vas a poder escuchar tu intuición? Si esa voz la tienes arrumbada detrás de los qué dirán, miedos y prejuicios, ¿cómo esperamos reconocerla?
02 Para pensar
Muchas veces preferimos no hacerle caso a esta voz interna por qué significa quedar mal con las voces externas. Todas esas voces de los demás aplastan la tuya y la dejan al final. Pero no eres para todos, eres para ti. Aunque suene egoísta, estoy convencida de que si tú no estás feliz contigo, los demás probablemente tampoco lo estarán, y si tú estás feliz contigo y los demás no, ya es muy su problema.
Entonces, ¿cómo sé si me conozco lo suficiente? Voy a ignorar el “suficiente” porque creo que es un proceso de nunca acabar; la vida va evolucionando y nosotros con ella. Pero conocerte implica, primero, priorizar lo que realmente importa para ti, no para los demás. Y lo más importante es sentirte cómodo haciéndolo. Aprender a quitarte la culpa de cancelar un plan con tus amigos cuando sabes que lo que más querías era quedarte en tu casa.
Si le escarbas, esta culpa viene de no confiar lo suficiente en ti y poner este peso en los demás. Conocerte implica aprender a confiar en ti mismo, en que, aunque te hayas equivocado, tomaste la mejor decisión que tuviste con la información que tenías en el momento, y que siempre puedes volverlo a intentar.
03 Para hacer
Otra cosa que creo que es importante es el estar dispuesto a incomodarte, porque el crecimiento nace de esos momentos incómodos y el empoderamiento de cuando los superas. Piensa en cómo te sientes cuando, por fin, logras ese propósito que te pusiste que incluía salirte de tu zona de confort. Casi invencible, ¿no? Es un boost total de confianza en ti mismo.
Concluí que, a veces, conectar contigo mismo no requiere de un gran evento o una transformación radical; simplemente empieza con pequeños momentos en los que te pones a ti primero.
04 Para continuar
21 Constantemente “ocupados”
Siendo honesta, ya llevo rato teniendo este tema en la mente, pero no sabía cómo “concluirlo”
01 Para empezar
Siendo honesta, ya llevo rato teniendo este tema en la mente, pero no sabía cómo “concluirlo”. Al final, me rendí y decidí escribirlo así, sin una respuesta definitiva, más bien como una reflexión abierta. Creo que, como les digo en sesión, "pensándolo juntos", cada quien puede sacarle lo suyo.
Últimamente he notado que muchos de mis pacientes, y me incluyo, parecen estar en un estado constante de distracción. Siempre hay algo que hacer, algo que ver, algo que escuchar. Cero espacio para la pausa, para el silencio, para estar realmente presentes en lo que estamos haciendo o, simplemente, pensando.
02 Para pensar
Paciente 1: Uno de mis pacientes lleva años quedándose dormido con la tele prendida. A él se le hacía lo más normal, a mí lo más raro. Le pregunté: ¿Por qué crees que no puedes dormir en silencio? Pensándolo juntos, llegamos a la conclusión de que le da miedo lo que pueda pensar si no hay ruido de fondo.
Paciente 2: Durante el día, en su home office, siempre trabaja con algo de comedia de fondo. Me explicó que es un punto medio perfecto: la distrae lo suficiente para no pensar en sus pensamientos, pero no tanto como para no poner atención a su trabajo. Acabando su día, a veces pone un episodio más durante o después de la cena, pero no la ve realmente, porque siempre está viendo algo más en el celular.
Paciente 3: Otro paciente me habló de su relación con su laptop. No me pregunten cómo llegamos a este tema, pero más que una herramienta de trabajo, se ha convertido en una extensión de su día, de su mente. Me decía que siente que si cierra su laptop o la deja en su casa y deja de "producir", siente que está desperdiciando el tiempo. Si no está ocupada, siente que se queda atrás. La productividad cómo refugio.
03 Para hacer
¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo sin ninguna distracción de fondo? Aquí es donde entra lo interesante. Contrario a lo que el mundo de hoy nos vende, estar ocupado todo el tiempo no significa estar presente. Como dice Marian Rojas, “Estar en lo que estoy, sin una mente dispersa”, se ha vuelto un reto enorme.
No tener momentos de pausa nos hace estar desconectados de nosotros mismos. Y cuando no nos damos el espacio para entendernos, terminamos proyectando en otros nuestras heridas sin resolver. Como dice una frase que leí el otro día: "If you don’t heal what hurt you, you’ll bleed on people who didn’t cut you."
Pero ¿a qué hora queremos sanar, si ni siquiera nos damos el tiempo de sentir? La mayoría de las veces, esa incomodidad de estar en silencio o de estar “haciendo nada” nos quiere decir algo. Observa qué pasa. ¿Qué pensamientos aparecen? Tal vez es momento de escucharlos en lugar de apagarlos con ruido de fondo.
Les dejo una de mis frases favoritas desde siempre:
"Almost everything will work again if you unplug it for a few minutes, including you."
Y el otro día me tope con la segunda parte que está todavía mejor:
“Stop. Rest. Breath. Start again. Each day is a reset, a clean slate, and a chance to meet yourself exactly where you are. You don’t need to fix everything today. Some things will untangle themselves when you stop pulling so hard.” – Anne Lamott
04 Para continuar
Go follow:
20 Conversaciones difíciles
El otro día, en sesión, me cuestionaba con una paciente: ¿por qué evitamos tanto las conversaciones difíciles?
01 Para empezar
El otro día, en sesión, me cuestionaba con una paciente: ¿por qué evitamos tanto las conversaciones difíciles? ¿Será por la incomodidad? ¿Por el miedo al conflicto? ¿O simplemente porque no queremos enfrentarnos a lo que nos incomoda?
Usamos la metáfora de las tortugas. Como ellas, todos tenemos un caparazón que nos protege. Ese caparazón es útil, pero también puede convertirse en una excusa para escondernos de las cosas que nos preocupan. Si lo usamos demasiado, corremos el riesgo de aislarnos y evitar enfrentar lo que realmente necesitamos resolver.
02 Para pensar
Por el curso que estoy haciendo (del que les platiqué el otro día), mi mente se fue directo a la idea de por qué suceden las situaciones traumáticas. Nos repiten mucho que el problema no es lo que sucedió, sino el hecho de que nunca se habló. Al no hablarlo, se queda cómo algo sin procesar. En cambio, tener una conversación - que entiendo que puede ser MUY incómoda - te permite integrar lo que viviste. Cómo si verlo a través de los ojos de alguien más, te ayudará a verlo tú también.
De regreso a la sesión, noté que esta paciente se sentía enredada en entender por qué se limitaba tanto en ciertas áreas de su vida. Se quedaba atrapada en el análisis, intentando descifrar el origen de su miedo en vez de actuar. Pero esto ya le había sucedido antes: recordamos cómo pasó años pensando si debía cambiar de trabajo, postergando una conversación incómoda con su jefe. Hasta que decidió aventarse y hablar con él. Al final, se dio cuenta de que el golpe no fue tan fuerte como pensaba.
03 Para hacer
¿Qué pasaría si, en vez de analizar tanto por qué nos da miedo algo, simplemente nos aventáramos? La tarea no es entender hasta el último detalle de nuestra resistencia, sino empezar a actuar, empezando a entender que el miedo es parte del proceso.
Pero aquí está lo interesante: muchas veces, el miedo no es a la conversación en sí, sino a la reacción del otro. Nos preocupa cómo lo van a tomar, si vamos a lastimar a alguien o si nos vamos a arrepentir después.
El otro día me topé con este video en Instagram de una psicóloga que me encantó. Me pareció muy cierto y práctico, y me puso a pensar en cómo me gustaría que me dijeran a mí las cosas, para poder empezar a practicar con los demás.
Porque creo que lo que no se habla, se acumula. Y lo que se acumula, tarde o temprano, pesa más de lo que imaginamos.
04 Para continuar
19 Apego
Les debía el tema del apego de la newsletter pasada. Lo que me encanta de este concepto es que, aunque suena muy técnico, cuando lo entiendes bien es algo básico y puede darnos mucho insight sobre nuestras relaciones.
01 Para empezar
Les debía el tema del apego de la newsletter pasada. Lo que me encanta de este concepto es que, aunque suena muy técnico, cuando lo entiendes bien es algo básico y puede darnos mucho insight sobre nuestras relaciones.
Pero, ¿para qué sirve interesarse por el apego si es algo que ya pasó, sobre lo que no tuvimos opción y que no podemos cambiar?
Seguramente has escuchado frases como: “tu crianza determina tu personalidad”, lo cual casi genera una sensación de desesperanza, ¿no? Como si estuviéramos condenados a repetir patrones que, de por sí, nos causan conflicto. Pero esa idea es falsa: lo que realmente importa no es tanto lo que pasó, sino cómo le damos sentido a esas experiencias.
Te explico: al contrario de lo que muchos piensan, varios estudios han demostrado que la clave para determinar cómo criaremos y qué tipo de relación tendremos con nuestros hijos no es solo lo que nos sucedió en el pasado, sino la manera en que le damos sentidos a esas experiencias tempranas. Y uso el ejemplo de los hijos porque creo que es una de las relaciones más puras, donde hay poco espacio para esconder o pretender. Pero si esto aplica con ellos, imaginate lo que significa en tu relación de pareja, amigos, etc. Por eso creo que nos lo debemos a nosotros mismos: ir a terapia o, al menos, hablar del tema.
02 Para pensar
El apego, llevado a lo más básico, es nuestra necesidad fundamental de conectar con otros para sobrevivir. Es ese lazo afectivo que creamos de bebés con quien nos cuidaba. Pero lo interesante es que este vínculo no solo define cómo nos relacionamos de niños; también impacta cómo enfrentamos la vida adulta, afectando cómo regulamos nuestras emociones, nuestra autoimagen y, por ende, nuestra autoestima.
“El apego es, así mismo, necesario para la regulación de los afectos y para la construcción de una idea de uno mismo y del mundo circundante.” - Daniel Siegel
Existen diferentes tipos de apegos, dependiendo del tipo de crianza que tuviste, y hasta ahí llegaba mi conocimiento incluso después de mi maestría. Daniel Siegel, un psicólogo conocido por estudiar la neurobiología interpersonal nos explica el "apego seguro ganado," que en lo personal se ha convertido en mi tipo de apego favorito. Describe a las personas que, sin importar lo que vivieron de niños, lograron darle sentido a sus experiencias difíciles y se han liberado de lo que, de otra forma, podría haber sido una infancia no óptima. Lo más impactante es que, independientemente de su pasado, estos adultos pueden construir relaciones de apego seguro con los demás.
Básicamente, nos dice que no todo está escrito en piedra y siempre hay espacio para cambiar y mejorar.
03 Para hacer
La flexibilidad es una de las características principales del apego seguro. ¿Qué significa esto? Que puedes adaptarte a los cambios, tienes herramientas emocionales, capacidad de introspección y, lo más importante, puedes pensar con claridad incluso bajo presión. Independientemente de lo que vivimos de niños, alcanzar esa flexibilidad requiere cuestionarnos patrones y trabajar mucho en nosotros mismos.
Daniel Siegel, dice algo que me encanta: nuestra historia no nos define, pero la manera en que la contamos sí. Esto significa que la forma en la que explicamos lo que vivimos influye en cómo lo procesamos y, más importantemente, en que hacemos con ello.
04 Para continuar
18 Definiendo la salud mental
Hace unas semanas empecé un curso de la terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares), una herramienta más de la psicoterapia diseñada para ayudar a los pacientes a superar traumas.
01 Para empezar
Hace unas semanas empecé un curso de la terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares), una herramienta más de la psicoterapia diseñada para ayudar a los pacientes a superar traumas. Suena un poco loco, pero se basa en un método descubierto hace 40 años que sostiene que los movimientos oculares bilaterales pueden ayudar a reprogramar la memoria y a integrar las memorias traumáticas.
El punto es que disfruté mucho el principio del curso por qué nos llevaron de regreso a lo básico, comenzando con una pregunta fundamental: ¿qué es realmente la salud mental?
La Neurobiología Interpersonal defiende que, “la salud mental resulta del equilibrio entre una mente coherente, la regulación a nivel corporal y unas relaciones empáticas.”
02 Para pensar
Meditando un poco esta definición, si tienes solo 2 de estos 3 elementos, es probable que sigas sintiendo que algo te falta. Existe una teoría llamada las tres erres, que define el equilibrio entre relaciones, la reflexión y la regulación.
Esta teoría nos ayuda a entender el trauma por qué si te paras a ver detalladamente, la experiencia traumática rompe este equilibrio, impidiendo la regulación, disminuyendo la capacidad reflexiva y afectando las interacciones con los demás.
Pero a mi lo que me sigue sorprendiendo es que, aunque el equilibrio es esencial para la salud mental, como seres humanos estamos preparados para sabotearla y perderla en aras de un fin más grande: la vinculación, la pertenencia. Hacemos todo por proteger ese apego que nos hizo sobrevivir de bebés.
03 Para hacer
Últimamente, en sesión ha surgido mucho el tema de las relaciones y cómo ciertas dinámicas parecen repetirse con diferentes personas. ¿Por qué nos apegamos de la manera en que lo hacemos? ¿Por qué algunas personas tienen relaciones seguras y estables, mientras que otras parecen estar atrapadas en patrones de ansiedad, evitación o miedo al abandono?
Aquí entra la teoría del apego, desarrollada por John Bowlby y expandida por Mary Ainsworth. En términos sencillos, esta teoría explica cómo la relación que tuvimos con nuestros cuidadores en la infancia influye en la manera en que nos vinculamos con los demás en la vida adulta.
La siguiente semana nos metemos más a fondo en este tema pero aquí me cayo el 20 del impacto que tienen los que nos rodean en nuestra propia salud mental. A lo mejor me estoy poniendo muy técnica pero, una de las teorías más importantes en la psicoterapia es esta misma teoría del apego. Pues es la base para comprender la conducta humana y el éxito de cualquier proceso terapéutico. No es casualidad que múltiples estudios demuestran que la pieza fundamental para el cambio en terapia es el vínculo. Encontrar un lugar seguro, ya sea en tu terapeuta, un papá, una amiga, un novio o una hermana.
Pero lo más interesante es que el apego no es un destino fijo. La manera en que te criaron tus papás no te define. Aunque nuestras experiencias de la infancia influyen, nuestras relaciones actuales y la introspección nos pueden ayudar a desarrollar un apego más seguro.
04 Para continuar
17 La comparación: ¿buena o mala?
Una pregunta muy frecuente que sale en terapia es: ¿qué tan bueno o malo es compararte? De primera instancia, claro que todo el mundo respondería que es malo, ¿tendrá algo positivo que aportarnos?
01 Para empezar
Una pregunta muy frecuente que sale en terapia es: ¿qué tan bueno o malo es compararte? De primera instancia, claro que todo el mundo respondería que es malo, ¿tendrá algo positivo que aportarnos?
Por ejemplo, tengo un paciente con el que descubrimos juntos que era perfeccionista por comparación. Es decir, se martirizaba mucho por cometer errores en el trabajo o en su casa porque estaba obsesionado por seguir lo “ideal”. Este perfeccionismo nacía del exterior, por ejemplo, desde chiquito en temas académicos, quería que la maestra que lo revisara pensara que era perfecto. O en sus relaciones, omitía sus errores al contarles a sus amigos por miedo de que no lo vieran como un estándar a seguir. Yo lo veía muy abrumado y le preguntaba si tratar de vivir alcanzando este ideal le aportaba más de lo que restaba.
02 Para pensar
“The problem isn’t the tendency to compare. The problem is what you’re doing with the comparison that matters.” - Mel Robbins
En este caso, me atrevo a decir que la comparación estaba teniendo efectos negativos. Pero creo que no en todos los casos. Estaba leyendo el nuevo libro de Mel Robbins, Let Me, donde justamente toca el tema de la comparación negativa y la positiva. Para usar la comparación a tu favor, primero debes identificar qué tipo de comparación sueles hacer más. Te explico un poquito más a fondo:
Empecemos por la negativa. Esto ocurre cuando algo te obsesiona o te angustia, es algo que nunca podrás cambiar y te castigas por eso. Creo que pasa mucho mientras ves tu feed en Instagram. La comparación se siente como una tortura cuando te enfocas en atributos fijos de la vida de alguien más.
¿Pero cómo sabemos si es algo fijo? La autora del libro nos da esta técnica muy simple:
“¿Is there anything you can do in the next 30 seconds to change this? If not, you’re never going to be able to change these things. It’s critical that you understand the difference between things you can and cannot change, because comparing yourself to someone or some aspect of their life that you cannot change, no matter how much you try, is just torturing you.”
03 Para hacer
Después de identificar que tipo de comparación debo de evitar, ¿ahora cómo uso la comparación a mi favor? La comparación puede ser útil cuando la utilizas para aprender algo. Esto sucede cuando te comparas en un área que sí puedes cambiar: tu carrera, tus relaciones, tu salud, aspectos de tu vida que, con tiempo, esfuerzo constante y disciplina, puedes ir transformando.
“95 percent of the things that you want in life are things that you can create if you are willing to work hard, be consistent and disciplined and patient. Very little about your life is fixed in stone.”
A mi me sorprendió este porcentaje tan alto. En vez de quedarte atrapada en el ¿cómo lo logró? o pensar que esa otra persona pudo por qué tiene algo que tu no tienes, usa su ejemplo a tu favor. Si alguien más pudo, ¿ por qué no podrías tú? Aquí es dónde normalmente pregunto: ¿qué tanto quieres ese cambio? Si lo quisieras lo suficiente, probablemente podrías lograrlo. Es muy fácil decir que quieres algo, pero es igual de fácil gastar tu energía quejándote por no tenerlo en lugar de hacer realmente el esfuerzo.
04 Para continuar
Let Me - Mel Robbins
16 El poder del diagnóstico
Creo que más de la mitad de mis pacientes, la primera vez que vienen, me listan sus diagnósticos dados anteriormente por sus psicólogos o psiquiatras pasados.
01 Para empezar
Creo que más de la mitad de mis pacientes, la primera vez que vienen, me listan sus diagnósticos dados anteriormente por sus psicólogos o psiquiatras pasados. En ningún caso me ha pasado que me lo digan de buena gana, con una sonrisa o incluso compartiendo un sentimiento de alivio, “fiuf, tengo esto”. Si te soy honesta, todo lo contrario.
Esto me llevó a pensar: ¿qué tanto peso le damos a nuestros diagnósticos?
Nota: Voy a hablar desde mi experiencia en la psicología porque otra cosa son los diagnósticos médicos (aunque creo que en situaciones se pueden compartir sentimientos similares).
Hay una línea muy fina entre el “insight” que trae el por fin entender qué te pasa y el peso de que te suelten una de esas palabras grandes, como “paranoide”, para que se acabé la sesión y ahora sea tuya para cargar. Es cómo si te quedaras con la famosa “papa caliente” al final del juego. Y ahora, ¿qué hago con esto?
02 Para pensar
Aquí es donde entra la importancia del tacto. Si los diagnósticos sirven para entender y, por ende, aliviar tu situación actual, de nada sirve que te digan que tienes ansiedad si no te explican el porqué. O peor aún, si no te dicen que sigue después de saber que supuestamente tienes ansiedad.
Sandra Buechler, una psicoterapeuta que ya he mencionado antes en una de estas newsletter, habla de que cada “diagnóstico” no es una etiqueta o categoría de la persona, sino un nombre para la manera de afrontar las dificultades de un ser humano.
“Cada uno de nosotros tiene cierta facilidad para enfrentarse a la vida de forma paranoide, esquizoide, obsesiva, etc. Cada forma de afrontamiento tiene un lenguaje y patrones de conducta característicos. El funcionamiento esquizoide, por ejemplo, amortigua la emoción, se aleja de la conexión y utiliza con frecuencia imágenes como el estar separado de los otros, de observar la vida desde fuera y de sentirse alienado de los otros.”
En terapia es muy útil darse cuenta de esos patrones, reflexionar sobre ellos con el paciente y, al mismo tiempo, reconocerlos en uno mismo.
03 Para hacer
Así como tu psicóloga debe de tener el tacto para explicarte tu diagnóstico con profundidad, también creo que nosotros, como pacientes, tenemos la responsabilidad de preguntar y cuestionar hasta sentirnos satisfechos de que podemos lidiar con esta nueva información de nosotros mismos. Esto, obviamente, cuando es un diagnóstico bien hecho, y por eso es tan importante encontrar al psicólogo que sea adecuado para ti.
Creo que el proceso de terapia, al revisar detalladamente quiénes somos, incluyendo partes de nosotros mismos con las que no nos hemos enfrentado anteriormente, genera muchas oportunidades para la ansiedad, pero también para la felicidad del autodescubrimiento al expandir lo que conocíamos de nosotros mismos. Es en esa expansión del conocimiento propio es donde se encuentra el verdadero poder del diagnóstico.
04 Para continuar
15 Los famosos “límites”
Ayer una paciente me preguntaba: ¿por qué es tan difícil decir que no? Se encontraba atrapada en un círculo vicioso: sentirse comprometida a decir que sí a algo, a pesar de saber que no quería hacerlo realmente, y luego arrepentirse.
01 Para empezar
Ayer una paciente me preguntaba: ¿por qué es tan difícil decir que no? Se encontraba atrapada en un círculo vicioso: sentirse comprometida a decir que sí a algo, a pesar de saber que no quería hacerlo realmente, y luego arrepentirse. Buscar formas de zafarse, no encontrar cómo, sufrir todo el proceso y terminar en la misma posición una y otra vez.
Esto me puso a pensar en los famosos límites. Creo que para decir que no, primero tienes que estar seguro de tu sí. De lo contrario, ¿cómo sabes que estás protegiendo?
02 Para pensar
Cómo platicabamos en la newsletter pasada poner límites no significa construir muros que te separen de los demás; significa saber qué es importante para ti y cuidarlo. Muchas veces eso que es importante para nosotros son nuestras relaciones y por eso aunque tengamos otras prioridades, nos cuesta cuando nos piden hacer algo que va en contra de nuestros planes.
¿Cómo puedes decir que no, si no sabes exactamente qué estás defendiendo? Si no tienes claras tus prioridades, es fácil caer en la trampa de decir que sí a todo, simplemente porque no tienes algo más valioso que hacer o proteger, por ende acabas poniendo a todos primero, menos a ti.
Si tus prioridades fueran claras, tus “sí” y tus “no” fueran más fáciles. A esta paciente le recomendé hacer una lista de sus “sí”: cosas específicas de su vida laboral, salud física o relaciones, para poder decir un no sin culpa. Por ejemplo: esa hora de ejercicio en la mañana. Si te encanta porque te llena de energía para tu día y estás tratando de cumplir alguna meta, cuando alguien te pida saltártela para hacer otra cosa, será más fácil rechazar la propuesta teniendo esa meta en mente.
03 Para hacer
Esto de los límites se puede volver un poco abrumador; ahora resulta que necesitamos límites en todo. Pero creo que la respuesta no es cambiar todo. Todo lo que has hecho te trajo hasta aquí. Sin embargo, sí puedes cuestionarte: ¿qué te sigue sirviendo? ¿Qué no? Si te cuesta más de lo que te aporta, probablemente ahí no es. Es como querer seguir caminando con un zapato que te queda chiquito; te sirvió, caminaste mucho, pero probablemente ahora creciste y ya eres una talla más grande.
Esto de cuestionarnos nos sirve para conocernos mejor. Si estás seguro de tus “sí”, cada decisión o límite que pongas se vuelve un poco más fácil. Esto te quita “headspace” y te da un sensación de mayor libertad.
“Sólo quien es libre es capaz de comprometerse.”
04 Para continuar
The Body Keeps the Score - Bessel A. van der Kolk
“Being able to feel safe with other people is probably the single most important aspect of mental health; safe connections are fundamental to meaningful and satisfying lives.” - Bessel A. van der Kolk
14 Un año Para Pensar
Antes de estas vacaciones, con varios pacientes salió el tema de Navidad y fin de año: qué iban a hacer con sus familias, los viajes, los planes con amigos. Cosas y eventos que se suponía que eran felices, llegaban al nivel de abrumación.
01 Para empezar
Antes de estas vacaciones, con varios pacientes salió el tema de Navidad y fin de año: qué iban a hacer con sus familias, los viajes, los planes con amigos. Cosas y eventos que se suponía que eran felices, llegaban al nivel de abrumación. Llegué a la conclusión de que son fechas muy cargadas: de eventos, de convivencia, de expectativas. Pensaba en: ¿qué cambiaría si pudiéramos liberarnos un poco de todo eso?
¿Cuál es la necesidad detrás de encontrar el regalo perfecto? ¿Cocinar la cena de navidad más rica? ¿O estar del mejor humor, incluso después de la cuarta posada?
02 Para pensar
No por sonar como un Grinch (definitivamente, en lo personal, es una de mis épocas favoritas), pero justo por eso lo quería pensar juntos: ¿cómo podemos ser más intencionales con el uso de nuestro tiempo?
Creo que va un poco conectado a la newsletter pasada: el ser egoísta tiene una connotación negativa. ¿Pero por qué nos vamos al otro extremo y nos convertimos en people pleasers? Por ejemplo, poner una cara bonita y decir que todo está perfecto cuando no lo está, o compartir en redes que tu aó fue el mejor de todos cuando no es necesariamente la realidad.
¿Habrá un intermedio saludable? ¿Un espacio dónde puedas escoger realmente en qué momentos estar presente y dar de tu tiempo, atención etc., pero también ser egoísta con lo que es importante para ti y respetarlo?
Lewis Howes, del podcast School of Greatness que ya les he platicado, dijo una frase que me impactó mucho:
“New generational wealth: growing up in a home where you witnessed respect, healthy conflict resolution and mutual support between your parents”.
Ojo, no dice “zero conflict” por qué eso no es realista. Si no que, cuando llegue el conflicto, ¿cómo lo abordas?
03 Para hacer
¿Qué define tu año? Aunque es muy difícil escoger una sóla cosa, creo que lo más importante es que aquello que hayas hecho, logrado, pensado no se puede repetir. Y aunque nos sorprende lo rápido que pasa el año, igual de rápido pasan las semanas o días. Pensar de esta manera me gusta mucho por qué le pone el peso al día de hoy. No se trata de qué quiero lograr a final de año, sino cómo puedo replicar esas sensaciones de plenitud hoy, siendo el día 1 o día 145 del año.
Pensando así ¿qué límites pondrías para proteger tu tiempo? Tal vez significa decir que no a compromisos que no alinean con tus prioridades o ser más honesto con tus emociones en lugar de esconderlas para evitar conflictos. Si lo vemos así, los límites no son barreras; son puentes hacia una vida más auténtica.
"Your time is limited, so don't waste it living someone else's life. Don't be trapped by dogma – which is living with the results of other people's thinking." - Steve Jobs
04 Para continuar
How to Get Motivated Even When You Don’t Feel Like It - The Mel Robbins Podcast
“The more time you spend with yourself, the more you will understand yourself” - Dr. Alok Kanojia
13 Miedo al conflicto
En las últimas semanas he escuchado mucho el tema de ser people pleaser, alguien que prioriza las necesidades de los demás sobre las suyas.
01 Para empezar
En las últimas semanas he escuchado mucho el tema de ser people pleaser, alguien que prioriza las necesidades de los demás sobre las suyas. Una de mis pacientes me decía que siempre le había gustado ser así: se evitaba la mayoría de las conflictos, sentía que nunca estorbaba pero últimamente sentía que se adueñaba de los sentimientos de los demás, haciéndolos suyos,y esto ya le causaba un peso emocional que no sabía si estaba dispuesta a cargar.
¿Por qué priorizamos las necesidades de los demás sobre las nuestras? Muchas veces, el comportamiento de un people pleaser viene de un deseo profundo de ser aceptado, querido o de evitar conflictos. Este patrón puede comenzar desde chiquitos, cuando aprendemos que portarnos "bien" o complacer a los adultos a nuestro alrededor nos asegura amor y aprobación. Con el tiempo, el hábito se vuelve parte de tu personalidad.
Sin embargo, el problema no es la falta de confrontación externa, sino el conflicto interno que se acumula. Cada vez que dejas pasar una conversación importante o escondes tus verdaderas emociones para no incomodar a otros, estás eligiendo su comodidad sobre tu bienestar. Te estás diciendo a ti mismo que tus pensamientos, necesidades y sentimientos valen menos.
¿Qué estás sacrificando para evitar el conflicto? Tal vez tu autenticidad, tu tranquilidad o tu autoestima. Y con esto, ¿realmente estás ayudando a los demás? Muchas veces creemos que al callar estamos "protegiendo" a quienes nos rodean, pero en realidad, estamos evitando que las relaciones crezcan desde un lugar de honestidad.
02 Para pensar
Otra paciente me platicaba de lo que le cuesta decir las cosas en su relación actual. Por ejemplo, el pedirle a su novio que sea más paciente con su familia le cuesta mucho. Me gustan mucho estos momentos de introspección, el preguntarte un ¿por qué? verdadero tiene mucho valor. Llegó a la conclusión que en su casa tiende a haber mucho conflicto con su hermano, por todo causa drama. Esto la hace salir de su casa agotada e intentando esquivar el conflicto externo a toda costa. Hace todo por intentar “estar bien” afuera de su casa, y ahí le pregunté: ¿intentar estar bien tú o los demás? Creo que por intentar estar bien en la situación, no estás bien tu.
Se crea un conflicto interno por querer esconder bajo la alfombra ese conflicto interpersonal. Pero ¿qué pasa si barremos todos los conflictos debajo de la alfombra? Me imagino que llega un punto, como en el caso de la primera paciente, dónde ya te causa un peso que no sabes si quieres seguir cargando.
Creo que teniendo algo de confrontación externa se puede liberar ese conflicto interno. En este caso específico, hablábamos de tratar de ser un poco más honesta consigo misma. Todas las opiniones valen igual. Sin embargo, al ponerse en esta situación sentía que la suya valía menos. La típica situación de: me callo, hago lo que los demás quieren y así evito peleas.
03 Para hacer
El otro día estaba escuchando un podcast de School of Greatness que decía:
“I bet all your potential is on the other side of unexpressed conversation, the conversations you are avoiding is where your potential sits”.
Estoy de acuerdo que evitar un conflicto momentáneo puede evitar una discusión, pero también puede impedir la solución de un problema más grande. Expresar lo que sientes no es egoísta, es necesario. El gran take-away de esta sesión fue: las palabras no dichas pueden llegar a pesar más que cualquier discusión bien manejada.
04 Para continuar
12 ¿Seguridad o seguridades?
El otro día platicaba con un paciente que se va a mudar de ciudad. Me decía que está tranquilo, pero que tenía varios requisitos pequeños: encontrar un gimnasio parecido al que ya va, a una distancia corta de su casa casa; llevarse su cafetera o comprar una igual; que su cuarto tenga lámparas en los burós.
01 Para empezar
El otro día platicaba con un paciente que se va a mudar de ciudad. Me decía que está tranquilo, pero que tenía varios requisitos pequeños: encontrar un gimnasio parecido al que ya va, a una distancia corta de su casa casa; llevarse su cafetera o comprar una igual; que su cuarto tenga lámparas en los burós. Me pusé a pensar en estas tecnicalidades y lo cuestioné: ¿por qué? ¿Qué había detrás de algo tan específico como la cafetera?
Concluimos que, en la ciudad que vive ahora, encontró seguridad en estas rutinas: caminar al gimnasio, hacerse su café de cierta manera, encender las lámparas de su cuarto para leer antes de dormir, y quería trasladar estás mismas cosas que lo hacían sentir seguro a su nueva ciudad.
02 Para pensar
A lo largo de nuestra vida, buscamos puntos de apoyo que nos den seguridad. Es natural: necesitamos sentirnos estables para enfrentar ciertos cambios y desafíos. Pero, ojo, estas seguridades a menudo se desplazan. Lo que antes te daba tranquilidad —como tu gimnasio, cafetera o cierto tipo de luz— puede cambiar con el tiempo. Y, en este tipo de situación, me surgió la pregunta: ¿dónde radica nuestra verdadera seguridad?
Creo que no nos damos cuenta de dónde ponemos esta “seguridad” hasta que se nos cae. Por ejemplo, en lo físico: hasta que subes unos kilos y te empiezas a sentir incómoda, te vuelcas en ir de compras. Esto es un desplazamiento de seguridad total; se te cayó lo físico y ahora buscas ponerlo en lo material.
Lo que entendí con este paciente es que en estos momentos de crisis, tu yo interior te dice“aquí, aquí, escógeme a mi; yo no voy a cambiar”. Pero no estamos entrenados a escuchar esa voz, porque poner tu seguridad completamente en algo interno es muy difícil.
03 Para hacer
¿Por qué es tán difícil? Es que el mundo nos vende constantemente la idea de que no somos completos como somos. Siempre hay algo externo que "necesitamos" para ser más: más valiosos, más queridos, más felices. ¿Pero qué pasa si aprendemos a valorarnos simplemente por ser quienes somos?
Si volteas a tu alrededor, hay muy pocas personas que tienen esta seguridad. Ponte a pensar, seguro las puedes contar con tus 2 manos. A la mercadotecnia le conviene que te sientas valioso por tu carro nuevo, tu siguiente viaje, o tu próxima bolsa, en vez de porque simplemente eres tú. Imagínate lo poderoso que sería sentir que no necesitas nada, que sólo tú, por ser tú, vales mucho.
El problema radica en el desplazamiento de nuestras seguridades. ¿Dónde encuentras tu seguridad actualmente? ¿En lo material, en las relaciones, en tus logros? Si perderías eso, ¿qué quedaría de ti? Ponemos nuestra confianza en lo que se puede medir, cambiar o perder. Pero la verdadera seguridad no se encuentra en lo material ni en la validación externa. Es una sensación de estar en paz contigo mismo, incluso en medio de la incertidumbre.
Primero es aceptarte (la próxima semana platicamos de esto) y luego valorarte. Creo que empezar por hacerlo con los demás podría ser un buen ejercicio para luego hacerlo contigo, que, sorprendentemente, es más difícil. Qué curioso, ¿no?
04 Para continuar
11 El taller de carros
Voy a ser muy honesta: esta semana me di cuenta de que, en general, me pesan mucho más emocionalmente las primeras sesiones con un paciente que una sesión de seguimiento. Estos días se me juntaron varias primeras sesiones y sentí que acababa agotada. Había una comunicación constante de urgencia por arreglar, solucionar, tapar; casi como una demanda.
01 Para empezar
Voy a ser muy honesta: esta semana me di cuenta de que, en general, me pesan mucho más emocionalmente las primeras sesiones con un paciente que una sesión de seguimiento. Estos días se me juntaron varias primeras sesiones y sentí que acababa agotada. Había una comunicación constante de urgencia por arreglar, solucionar, tapar; casi como una demanda.
Siempre he dicho que la terapia es como un taller de carros, donde arreglan el carro de noche para que lo puedas seguir usando de día. No llegas al taller esperando que te cambien tu carro de 10 años por un carrazo nuevo, listo para estrenar, aunque sería una excelente solución. Las cosas son como son, no como quieres que sean. Si chocaste y el golpe fue fuerte, a lo mejor el arreglo del carro toma más tiempo del esperado. O, a lo mejor, no funciona el aire acondicionado y piensas que es una pieza. La piden, llega, la cambian y se dan cuenta que en realidad esa no era la solución; necesitan tratar otra estrategia.
02 Para pensar
También está el ejemplo de cuando ya se prendió algún foco en tu carro, indicando que algo está mal desde hace días, pero sigue andando. No tienes tiempo de llevarlo al taller, piensas que puede aguantar un poco más y mueves la cita otra semana. No sé si esto te ha pasado, pero normalmente acaba muy mal. La reforma más grande es aceptar lo que tienes (o lo que eres) para poder trabajar y construir sobre eso, en vez de tratar de tapar lo que no funciona, lo que no te gusta y pretender que no pasa nada.
Si no es algo urgente, a veces el foco lleva prendido tanto tiempo que hasta se nos olvida que está ahí. Me pasó con un paciente que ya llevaba algunos meses viendo. Llegó una sesión a contarme toda una relación amorosa medio complicada que estaba viviendo desde hace 6 meses, algo que se le había olvidado platicarme. Me sorprendí mucho. Le comenté que eso no me lo había mencionado antes y que se me hacía interesante que lo hubiera omitido porque creo que la narrativa que platicas en terapia es la que te pláticas a ti. De nada te sirve pretender que todo está bien si realmente no lo está; algo así sólo puede traer más angustia a largo plazo.
03 Para hacer
Creo que cuando logras ver la historia completa, las piezas embonan diferente. Es como cuando por fin te dan el diagnóstico de tu carro: es ese “aha moment” en el que finalmente entiendes por qué fallaba de la manera en la que fallaba. Hay una frase que me encanta y dice:
“True self-care is not salt baths and chocolate cake, it is making the choice to build a life you don’t need to regularly escape from. And that often takes doing the thing you least want to do.” - Brianna Wiest
Ver el problema de frente y aceptarlo no es cosa fácil. Estoy de acuerdo en que la inteligencia emocional es muy difícil. Es fácil de entender, pero difícil de aplicar. Preferimos sentir ansiedad que saber por qué; preferimos traer el carro con el foco prendido que dejarlo en el taller 3 semanas. Pero no porque sea difícil o por miedo a lo que pueda pasar vas a dejarlo en el taller para siempre, los carros están hechos para usarse. Y, de la misma manera, la vida cura. Una psicoterapeuta que me encanta dice: “La acción terapéutica más poderosa es la experiencia vital.” El papel de la terapia es sacarle el mayor provecho al carro que ya tienes. El poder beneficiarse de una nueva experiencia es la definición que Sullivan, otro psicoterapeuta relacional, da de la salud.
04 Para continuar
10 La montaña emocional
Esta semana estaba pensando en el proceso de trabajar nuestras emociones, especialmente en el sufrimiento. Eso que vivimos, que no le dejamos de dar vueltas ahí en la parte de atrás de la mente, que por alguna razón no podemos superar pero tampoco cambiar. ¿Entonces qué hacemos?
01 Para empezar
Esta semana estaba pensando en el proceso de trabajar nuestras emociones, especialmente en el sufrimiento. Eso que vivimos, que no le dejamos de dar vueltas ahí en la parte de atrás de la mente, que por alguna razón no podemos superar pero tampoco cambiar. ¿Entonces qué hacemos?
Nos frustramos en querer cambiarlo, si sólo pudiéramos hacer como si no hubiera pasado. El famoso hubiera, un poco tóxico. Pero si te pones a pensar, no se trata de cambiar lo que no puedes cambiar, sino de entender cómo te sentías en esos momentos y por qué, para comprender mejor tus reacciones de hoy.
Esto es algo qué, si lo logramos entender y aplicar, se vuelve una herramienta muy poderosa: la razón y el entendimiento hacen el sufrimiento más ligero. Muchas veces pensamos que con apuntar el dedo, culpar, es suficiente. Pero,¿qué te aporta el saber quien te hizo daño sin que hayas sanado? Además, aunque pueda sonar irónico, a veces son las personas heridas las que lastiman a otros, no porque quieran hacer daño, sino porque cargan con su propio dolor sin resolver.
02 Para pensar
Apuntar dedos, meternos en un espiral de pensar en el hubiera y estar triste es muy común. Es tan común por qué es lo más fácil, es la zona de confort del victimizarte. Así no tienes que hacer nada, más que enfocarte en “pobre de mí”. El actuar, el armarte de valor y salirte de esa victimización es lo difícil.
¿Has notado cómo el miedo a la tristeza puede parecer insuperable? Esto de las emociones negativas… Muchas veces, evitamos la tristeza a toda costa, pensando que nos va a arrastrar hacia abajo. Sí, vas a estar triste, pero nadie puede estar triste para siempre. ¿No te da curiosidad qué viene después?
El otro día platiqué con un paciente que la tristeza es cómo una montaña. En un momento parece un camino sin fin, cuando vas tan enfocada en dar un paso más, te empiezas a cansar y piensas que nunca vas a llegar. Pero al levantar la vista, te das cuenta de que estás avanzado. Claro, subir una montaña no es para cualquiera; definitivamente requiere esfuerzo, a veces te detienes en medio del trayecto, necesitas agua, un snack, unas palabras de motivación. Pero si sigues, empiezas a ver el camino de otra manera, con más claridad.
03 Para hacer
Siento que en terapia, igual que en la vida, a veces parece ser esta subida hacia la cima. Como en esta montaña, puede que a veces te desvíes para explorar una flor o retrocedas un poco por qué se te cayó algo, pero al final no hay camino que no sea para adelante, sigues avanzando, en zigzag y a tu ritmo. Y al final de esa subida, te cueste lo que te cueste, la vista es gratificante.
¿Qué pasaría si nos dejaramos de victimizar y sintiéramos esa tristeza? En vez de taparla, daté el tiempo de obsérvala, ¿cuando sale? Lo más probable es que te esté tratando de decir algo, cómo cualquier otra emoción. Si una injusticia te hace sentir mucha tristeza, puedes tratar de taparla y hacer como si no sintieras nada. O tal vez es porque conecta con algo que viviste en tu niñez, algo que te lastimó y que en su momento no supiste cómo expresar. Reconocer esto no solo te ayuda a entenderte a ti mismo, sino que te da la posibilidad de perdonar.
Sí, perdonar a quienes te lastimaron, pero más importante, perdonarte a ti mismo por haberte permitido ser lastimado. No borra la cicatriz, pero sí ayuda a que duela menos. Regresando a la metáfora de la montaña, es como cuando te caes y te queda una cicatriz: en retrospectiva deja de dolor y la vez diferente. El camino no es siempre recto, ni libre de obstáculos pero a veces ir en zigzag te permite llegar a donde necesitas llegar.
04 Para continuar
09 Perfeccionismo
¿Qué te aporta el perfeccionismo? ¿De qué te sirve esta rigidez? En una sesión la semana pasada, un paciente me dijo algo que creo que lo describe muy bien: se sentía atorado en una “torre de perfección”.
01 Para empezar
¿Qué te aporta el perfeccionismo? ¿De qué te sirve esta rigidez? En una sesión la semana pasada, un paciente me dijo algo que creo que lo describe muy bien: se sentía atorado en una “torre de perfección”. Sentía que la había construido poco a poco pero para protegerse, pero ahora se estaba cuestionando si también lo aislaba de ciertas cosas. Nos pusimos de meta deconstruir esta torre. Siguiendo la metáfora, le dije que me imaginaba como si cada herida fuera un bloque más puesto en esta torre, haciendo que se protegiera o se aislará aún más. Pero, entre más alta la torre, más difícil es salir.
Paréntesis: Hay de heridas a heridas. No todas nos hacen sobreprotegernos, ”traumarnos”, o construir torres de perfección. Esto se conecta con lo que platicamos el otro día en la newsletter del microtrauma.
02 Para empezar
Antes de comenzar con esta deconstrucción, me preguntaba: ¿qué tanto perfeccionismo es mucho perfeccionismo? Muchas veces, este afán de perfección se refleja en el orden de cosas físicas: tu cuarto, oficina, clóset etc. El Dr. Rojas, el psiquiatra con el que trabajo, dice algo que me resuena mucho: “¿Estás tu al servicio del orden o el orden a tu servicio?” Es una cosa disfrutar tener las cosas ordenadas, y acomodarlas cuando tienes tiempo libre y otra muy distinta es no poder salir de mi casa, aunque vayas media hora tarde, porque tu tocador debe estar impecable. Podemos hacernos la misma pregunta del perfeccionismo.
¿Si mi blusa no está planchada perfectamente, no puedo salir de mi casa? ¿Me quita el sueño entregar una tarea que no considero “perfecta”? ¿No puedo ver una migaja en la cocina por qué me pongo de mal humor? Cuando hay mucho desorden en la mente, lo más fácil es volcarnos en el mundo material: es más sencillo limpiar tu cuarto que organizar tus pensamientos.
Pero entonces, ¿qué hago con este perfeccionismo? Todo en exceso es malo. Obsérvate: no todo es negativo; tal vez hay partes de esta torre que te sirven, pero podemos hacer una limpieza de las que te esclavizan, las que te hacen estar al servicio del perfeccionismo.
03 Para hacer
Creo que es fácil caer en la trampa de medir nuestro valor por la cantidad de esfuerzo que damos o por la aprobación que recibimos de los demás. Si siempre sientes la necesidad de darlo todo para sentirte suficiente, vale la pena explorar de dónde viene este impulso. Puede nacer de la sensación de no haber sido suficiente para alguien importante, como un papá, mamá o una figura de autoridad, y de la necesidad de ahora si demostrar tu valor.
Yo me preguntaría: ¿cómo sé cuándo he hecho lo suficiente si la validación no viene del exterior? Es super tentador aferrarnos a las expectativas externas, pero algo importante (y muy difícil) es construir nuestra propia seguridad interna. Piensa en lo que sigues como "ideal." ¿Es realmente tuyo o es una expectativa impuesta por los demás? Identifica lo que "dar todo" significa para ti y decide cuándo es suficiente desde tu perspectiva, no desde la de los demás.
Si te interesa, puedes hacer un ejercicio esta semana: identifica un área en la que estás al servicio del perfeccionismo. Pregúntate si tu esfuerzo proviene del deseo de demostrar tu valor o de un deseo genuino de hacer algo bien. Si te das cuenta de que estás trabajando por validación externa, pudieras establecer un límite de tiempo razonable para esa tarea y permítete sentir que es suficiente, incluso si no es perfecta. Trátalo y observa cómo te sientes.
Muchas veces, el mayor acto de autoaceptación es permitirnos cometer errores sin perder la sensación de valor personal. La perfección no es un requisito para ser querido o respetado. Obviamente no es fácil, pero lo más difícil es hacerlo consciente, así que ya diste el primer paso.
04 Para continuar
PS: Esta larga la frase y el podcast, pero te hace cuestionarte muchas cosas :)
“So much comfort in the world is derived from the idea that there’s a greater purpose to suffering, right? And I don’t believe that. So I don’t think my life has a cosmic purpose. So where do I derive comfort, right? And, the way I derive comfort is that I think that you’re sort of in this incredibly improbable thing that we call existence, where we have a tremendous amount of influence on the world, right? So one of the things I argue is that so much of our world is predicated on the idea that happiness is derived from control, right? That you like, if you control things, you will be in charge. And therefore that will allow you to feel happy and content. And I don’t think we control anything. I think that in this interconnected world in which, you know, getting a tie gifted to you can determine whether you live or die in a moment, your control is really limited. But our influence is unlimited, right? And so I have this phrase I come back to over and over, which is that we control nothing, but we influence everything.” - Brian Klaas
Chaos Theory: The Hidden Force That Secretly Controls Your Life